SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

4 de marzo de 2011

EL TIEMPO EN LA VIDA DEL HOMBRE

La historicidad es, junto a la libertad, una de las características esenciales de la persona humana, de su modo de vivir. Esta instalación del hombre en el tiempo puede ser estudiada al menos desde dos puntos de vista distintos pero complementarios. Por un lado, el tiempo como medio en el que se despliega la vida del hombre, es decir, la vida del hombre como esencialmente afectada de temporalidad; y en segundo lugar, el hecho mismo de que esta afectación revista también el carácter de medida: la vida del hombre parece tener un final, que es la muerte.
Son cuestiones que se abordarán por separado.
1. Sentido antropológico del tiempo.
Cuando se habla del tiempo, se está utilizando una palabra que admite al menos una doble interpretación. Por un lado el tiempo cosmológico, el tiempo como magnitud física que utilizan las Ciencias y la Técnica, el tiempo que miden los relojes: se trata de la simple y regular fluencia de instantes sucesivos. Pero este tiempo físico no es el tiempo del hombre, el tiempo antropológico. El hombre tiene un modo específico de vivir el tiempo, completamente distinto del resto de las criaturas.
La profundización en el modo específico con que el tiempo afecta a la vida del hombre es, en cierta manera, un descubrimiento de la filosofía moderna, y más particularmente de la filoso-fía del siglo XX. Hasta entonces, el papel del tiempo en la reflexión filosófica es secundario, incluso en Hegel. La nueva valoración del tiempo corre pareja a la revalorización de la filoso-fía como búsqueda del sentido de la vida del hombre individual, que se ha perdido tanto en el racionalismo como en el idealismo. La vida humana, ese despliegue del hombre en el tiempo, tiene unas connotaciones específicas respecto a los demás vivientes.
Esa diferencia entre esas dos distintas concepciones o percepciones del tiempo se podrían ilustrar, desde dentro del vivir del hombre, haciendo referencia a los distintos significados de las palabras madurar y envejecer (Alvira). Las dos hacen referencia al tiempo, al transcurso temporal. Envejecer tiene un significado negativo: el paso del tiempo es vivido como derrota, como humillación y, sobre todo, con una connotación de pasividad, de asunto inevitable, irremediable: envejecer es vivir cronológicamente el tiempo. Madurar tiene una connotación positiva: es un modo de vivir el tiempo que tiene que ver con el crecimiento, con la plenitud, con el sentido.
En primer lugar, sólo el hombre, vive el tiempo. Se podría decir que el hombre es el único animal finito, porque es el único que lo sabe. Los seres vivos por debajo del hombre viven completamente ajenos al tiempo, les importa un bledo. Su vida está ligada al tiempo por me-diación del instinto; pero se quedan siempre en el instinto, no alcanzan nunca el tiempo (aun-que el tiempo sí les alcance a ellos).
Viven en el tiempo, sometidos a los efectos de la temporalidad, pero desconociendo esa irremediable caducidad que los habita y los traspasa. El hombre, en cambio, está hecho de tiempo tanto como de materia y de espíritu. La duración media previsible de su vida no es pa-ra él una circunstancia sino que forma parte de su definición; con arreglo a ella el hombre or-ganiza su vida. El hombre se entiende a sí mismo a la luz del hecho de que su vida está me-dida en el tiempo; sabe que va a vivir unos ochenta años y de acuerdo con este dato proyecta su vida. Si la duración media de la vida de la especie humana fuera doble o triple que la ac-tual, su concepto de la vida y de él mismo variaría notablemente, quizás sustancialmente. El pasado y el futuro y por eso mismo también el presente- tendrían un sentido muy distinto del que tienen entre nosotros.
¿Qué nuevo significado cobrarían para ellos esos conceptos que configuran la vida del hom-bre: el recuerdo y la nostalgia que tienen que ver con el pasado-, la esperanza y el deseo de renovación que tienen que ver con el futuro-, etc.? Esa distinta duración originaría cambios tan fundamentales que, en cierto sentido, quizás fuera razonable dice Kundera- preguntarse si ellos y nosotros perteneceríamos a la misma especie.
En segundo lugar conviene reparar en el distinto significado y la peculiar configuración que tiene el futuro en el tiempo cosmológico y en el tiempo antropológico. Puesto que el tiempo cosmológico es lineal podemos abarcarlo como si existiera ya en su totalidad: pasado, pre-sente y futuro son homogéneos, lo que significa que el futuro es predecible y de alguna ma-nera su conocimiento está a nuestro alcance.
Pero esto precisamente es lo que no ocurre en el tiempo antropológico; en él el futuro no es predecible porque la vida del hombre es un acontecimiento de libertad. Ya los antiguos grie-gos distinguían esos dos conceptos de vida: zoé (la vida biológica del hombre, las distintas etapas que el tiempo le marca, lo que le pasa) y bios (la vida biográfica, lo que el hombre hace con lo que le pasa). El tiempo del hombre se convierte en biografía; y el de la humani-dad se llama historia.
Dijimos ya anteriormente, citando a Ballesteros, que el hombre es un ser de memoria y pro-yecto. Ser de memoria no significa la materialidad misma de que el hombre pueda evocar las imágenes de su pasado (aparte de que el hombre no recuerda su vida, su pasado, como re-cuerda la lista de los reyes godos que aprendió en su infancia). Ser de memoria significa que el pasado no ha dejado de existir, no se ha evaporado sin dejar rastro, no es algo clausurado y olvidado, sino algo que de algún modo gravita en el presente, lo condiciona y lo configura; de un modo real, en el hoy del hombre está presente su pasado. El tiempo del hombre es acumulativo. De ahí que la contraposición dialéctica entre tradición y progreso (la disyuntiva: tradición o progreso) sea falsa.
Tradición y progreso se implican y se reconocen mutuamente en el concepto de cultura. Cul-tura tiene la misma raíz etimológica que culto y que cultivo: la palabra latina cultus, que signi-fica dedicación cuidadosa a una tarea. De ahí que cultura sea aquello a lo que el hombre se ha dedicado preferentemente, la cosecha de su propia historia, el grano sin paja, lo valioso acumulado de su experiencia. La cultura es el contenido esencial de la tradición (del latín tra-dere, entregar), el legado que una generación entrega como dote a la siguiente: su tesoro, su fortuna.
El hombre necesita de la tradición para no empezar de cero en cada generación; el hombre es lo que es, el hombre progresa, precisamente porque es cultural. Ser cultural significa ser de tradición, apoyarse en la tradición, en la valiosa experiencia heredada de nuestros mejores predecesores. El progreso no está reñido con la tradición, sino que más bien la necesita.
Caben posturas radicales, formas poco equilibradas de entender el tiempo, en las que la pro-funda conexión entre esos dos conceptos se rompe: el tradicionalismo entendido como nos-talgia radical del pasado, como aquel “cualquier tiempo pasado fue mejor” del poeta castella-no; o el progresismo, en el que se entiende el futuro como ruptura total con el pasado, como renuncia expresa del hombre a sus propias fuentes.
También en la vida de cada persona se da esa relación indisoluble entre pasado, presente y futuro, ese equilibrio entre tradición y progreso. Todo aquello que hemos vivido permanece en nosotros de dos maneras. Una primera, como anotaciones en el registro vivo de la memoria; la memoria es el tiempo acumulado del hombre, que se puede expandir, revisar, revivir y vol-ver a guardar. El hombre es también su remordimiento, su dolor, su nostalgia, su alegría, el sufrimiento por su vida mal perdida, la serenidad por su vida lograda... Todo eso es también el hombre.
Una segunda manera, menos evidente a primera vista pero igualmente real, es entender que mi ser personal actual -es decir, yo mismo tal como soy- es el registro más preciso y certero de mi biografía. Lo que soy ahora es fruto y resultado de todo mi pasado: soy todo lo que he sido. Somos también, como consecuencia, resultado de las posibilidades descartadas, de to-do aquello que pudimos ser y no quisimos, eso que a veces suscita en el hombre la nostalgia: “Hay eco de pisadas en la memoria por el pasadizo que no tomamos, la puerta que nunca abrimos” (Eliot)
Esa forma de condensación del pasado en el presente es lo que expresa Pessoa con tanta fuerza:
Sí, soy yo, yo mismo, tal cual he resultado de todo…Cuanto fui, cuanto no fui, todo eso soy. Cuanto quise, cuanto no quise, todo eso me forma. Cuanto amé o dejé de amar es en mí la misma condición. Y al mismo tiempo la impresión un tanto lejana, como de sueño que se quiere recordar en la penumbra a la que despertamos, de que hay en mí algo mejor que yo. (F. Pessoa)
Por ello podemos decir que el pasado, paradójicamente, nunca acaba de pasar. No se puede cortar con él; renunciar a él sería renunciar a la propia identidad: el resultado de ese olvido to-tal, de esa cisura con el pasado no sería tanto el no saber quién soy sino ser nadie. Proust lo expresa certera y admirablemente en el primer tomo de A la busca del tiempo perdido cuan-do, al evocar ciertos despertares de la infancia, escribe: “al despertarme, en el primer mo-mento, como no sabía dónde me encontraba, tampoco sabía quién era; en mí no había otra cosa que el sentimiento de la existencia en su sencillez primitiva tal como puede vibrar en lo hondo de un animal, y me hallaba en mayor desnudez de todo que el hombre de las caver-nas; pero entonces el recuerdo descendía hasta mí como un socorro llegado de lo alto para sacarme de la nada”.
A la vez, el hombre es ser de proyecto, no en el sentido de que esté simplemente abierto al futuro -esto sería una obviedad- sino que no sabe vivir sin planear, sin buscar: es proclive al futuro (Ruiz de la Peña), capaz de la sorpresa, de la invención, capaz de novedad. De nove-dad también sobre sí mismo, sobre su propia vida: el pasado no es para él una realidad defi-nitiva, irreparable, irremediable.
De manera análoga a como antes hemos dicho que el pasado sigue vivo en el hoy, también el futuro está de algún modo contenido en el presente. No como ya predeterminado o prefija-do, sino en cuanto que de algún modo el futuro tira de él hacia adelante, lo moviliza. La pre-sencia estimulante del futuro en el presente se llama esperanza.
El hombre pierde la esperanza cuando el futuro personal ha desaparecido porque ha dejado de ser interesante; la vida entonces se estanca y paraliza como aquellas películas antiguas de celuloide que al romperse dejaban proyectada en la pantalla la imagen fija del fotograma que había quedado atrapado. Si el futuro no existe la vida pierde sentido.
La esperanza es, pues, el futuro anticipado en el presente, que dinamiza los resortes vitales ya que el hombre entiende que no cualquier modo de vivir es adecuado si quiere tener dispo-nible el futuro que anhela. El futuro no es para él un regalo, ni un feliz hallazgo casual, ni un triste e ineludible destino, sino una tarea; el hombre es constructor de su propio futuro. Nues-tro hoy condiciona nuestro futuro, nuestro futuro es hoy. A quien pasa del presente le ocurrirá que, por eso mismo, el futuro pasará de él. En este caso la esperanza -si todavía se puede seguir llamando así a ese deseo inconsistente y efímero, incapaz de movilizar la vida, es va-na, vacía: esperanza cero.
2. La vida como relato y representación
El hecho de que la vida del hombre sea una realidad que se distiende en el tiempo, significa que aún no somos lo que hemos de llegar a ser. Por otro lado está el hecho de que la vida humana no está compuesta sólo ni principalmente de lo que a uno le pasa, aunque en la vida pasan cosas, sino de lo que uno hace con aquello que le pasa. Hemos hablado de esa distin-ción que ya hacían los clásicos entre zoé -la vida biológica- y biós -la vida biográfica-. La vida propiamente humana es biografía, vivir es estar metidos de lleno en cada momento en el cui-dado de escribir la propia biografía. Aparece así la idea, tan sugerente como veraz, de la vida como relato.
Hace tiempo que la filosofía -particularmente la antropología- reparó en la consideración de la estructura narrativa de la existencia humana. Vivir es construir una historia, inventar cada uno su propia historia y contarla a los demás, mostrarla a quienes deseen oírla. A los hombres nos pasa lo que a Sherezade, la protagonista de Las mil y una noches: que para seguir vivos, cada día se ha de saldar con un cuento (Marín). ¿Recuerdan el argumento de esa historia? Un califa (en realidad son dos) es engañado por su esposa; como venganza, la mata y decide no volver a casarse, sino elegir cada noche una mujer, a la que hace matar de madrugada. Sherezade, la hija del visir, en contra de los consejos de su padre, se empeña en acudir a las sesiones nocturnas del califa y, ante el asombro de todos, no es ejecutada al romper el día. Esta situación se prolonga durante mil noches, al cabo de las cuales el califa termina casán-dose con ella. El medio empleado por Sherezade para sobrevivir es sencillo: consiste en con-tar al califa distintos cuentos que nunca terminan de madrugada, sino que siempre ocurre que el alba sobreviene en el punto más interesante de la narración. El califa, intrigado por el inte-rés del cuento, pospone la ejecución para el día siguiente; y así un día y otro, porque apenas terminado un cuento, Sherezade comienza otro, con el que ocurre lo mismo que con el ante-rior, etc.
Vivir es, de algún modo, repetir la audacia de Sherezade: atreverse a inventar cada día la propia historia, la historia personal. Teniendo en cuenta también que nosotros nos jugamos mucho en ello: también a nosotros -nunca mejor dicho- nos va la vida en ello. Dos cosas fue-ron necesarias para que el intento de Sherezade resultara un éxito: el interés de los cuentos en sí mismos y la gracia y el estilo en la manera de contarlos.
Sobre el interés cabe decir que la narrativa moderna -ya desde Chéjov, al menos- ha descu-bierto el valor de lo ordinario, de lo cotidiano, como motivo literario. No se trata de grandes re-latos épicos, de realizar grandes hazañas, sino de caer en la cuenta de que lo verdaderamen-te interesante, lo prodigioso, es el hombre mismo. Lo prodigioso está ahí, con su apariencia de obviedad, de vulgaridad casi, pero hay que saber verlo. Ya advirtió Proust que “el verdade-ro viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes sino en mirar con ojos nuevos”.

Esto contrasta con cierta tendencia a interpretar la vida como algo que nos viene desde fuera, que nos asalta desde el exterior. Ya hemos dicho con anterioridad que de esos dos elemen-tos fundamentales y complementarios de la vida del hombre -lo que al hombre le pasa y lo que el hombre decide hacer con lo que le pasa- el específicamente humano es el segundo. Vivir es hacer un acto positivo sobre la propia vida, un acto de posesión y de dominio: poner las manos sobre lo que nos pasa y, como si fuera una masa, atraparlo y moldearlo.
La aceptación sistemática y pasiva de lo que nos ocurre equivaldría a ausentarse de la tarea de construirse una vida. La pasividad, el asistir a nuestra vida como tan sólo de cuerpo pre-sente, significaría la aceptación de ser nadie. Es esencial esa decisión, esa audacia para to-mar posesión de la propia vida. Y como en todas las cuestiones prácticas en las que intervie-ne el tiempo, también aquí se cumple que no tomar una decisión debida significa haber to-mado ya una; hay decisiones que se toman por omisión, por inhibición.
Que el hombre sea autor de su propia biografía significa que cada uno, al vivir, está decidien-do entre varias posibilidades que se le presentan:
• si desea escribir él mismo su propia vida o, a la vista de las dificultades que entraña, de-siste y se la encarga a otros (los negros, escritores a sueldo de memorias y discursos por cuenta ajena que se publican con la firma no del autor sino del patrón). La vida hecha por encargo es la vida aceptada pasivamente, en la que el sujeto renuncia en la práctica al dominio efectivo de los resortes controladores del propio vivir. Es uno de los modos de abdicar de la identidad personal de no ser nadie.
• si desea que su vida sea una historia personal, original, o se dedica a la productiva y fácil industria del plagio, de la copia. En este caso uno no se ausenta de su vida pero la con-vierte en una historia repetitiva y monótona, mil veces contada, aburrida y pesada: la mis-ma historia de siempre. Vidas estandarizadas conforme a los patrones sociales vigentes en las que cambia únicamente el nombre del protagonista (por llamarle de alguna manera, porque en realidad no protagoniza nada) pero no la peripecia, idéntica en todos los casos. Esto puede ocurrir cuando se aceptan acríticamente los eslóganes y consignas dominan-tes en el medio social. La opinión pública, la publicidad, los criterios sociales y las modas pueden no sólo influir -esto es lógico- sino también conformar sustancialmente la vida, las líneas decisivas del proyecto personal, que por eso mismo acaba teniendo muy poco de personal. También aquí se cumple, como en la Biología, la ley de que quien se adapta tan completamente al medio que se uniforma con él, pierde la capacidad de sobrevivir a los cambios. La supervivencia está en ese equilibrio no muy definible entre adaptación e in-novación. Para innovar, para no estancarse y hacer progresar al hombre, hace falta no agotar las energías en el esfuerzo de mimetizarse.

6 de febrero de 2011

EL DAÑO HUMANO

La sociedad es una construcción del hombre, porque este en su estado de indefensión tiene que recurrir a sus semejantes como estrategia de supervivencia. El agregado de seres humanos a cualquier comunidad tiene dos sentidos, el del compromiso para que sus pueblos se desarrollen o todo lo contrario.

Realizar actos en beneficio social conduce al deseo de una coexistencia y de una tolerancia. La polarización en que se suele incumbir cuando se presentan partes diametralmente opuestas, en apreciaciones y criterios, se ha convertido ya en un serio problema socio político, en donde reinan las pasiones más que las razones. Se impone así el detrimento de las sociedades, en su forma mas explicita, el daño.

Es difícil decir quién hace el mayor daño: los enemigos con sus peores intenciones o los amigos con las mejores. Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere. El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.

Aristóteles hace en su libro de la Ética de Nicómaco una reflexión sobre la amistad. Dice “Sin amigos nadie querría vivir, aunque poseyera los demás bienes, porque la prosperidad no sirve de nada si se está privado de la posibilidad de hacer el bien, la cual se ejercita, sobre todo, respecto de los amigos. Asimismo, en los infortunios se considera a los amigos como único refugio”.defiende que algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud. Para ser amigos se debe evitar el daño humano. Es una forma consciente de vivir en sociedad. Si alguien daña a otra persona, esta dañando a la sociedad misma, esta violando todos los derechos sociales. Ante esta necesidad hay que cuidarse de los excesos en el actuar y en el sentir.

El daño humano se refleja en la Ley misma. El hombre la ha creado para evitarlo, porque la ley reconoce el fin justo y útil, pero puede acontecer que en ciertas circunstancias se tornen injustas en algunas consecuencias. Solamente la ley tiene el poder y la obligación de limitar las actividades del ser humano mientras estén dentro de los límites de lo correcto y de la defensa de la integridad del hombre.

Por lo tanto el hombre debe saber de antemano que es lo que puede hacer y lo que no, fijándose a través de la ley si va a producir el daño o no. El daño puede ser material, intelectual o daño ideal.

Frente al daño se encuentra el castigo, este es una forma clave de control social, con la explícita función de corregir el comportamiento de los individuos. El no cumplimiento de la Ley conlleva un daño social. El análisis sobre los problemas del daño, la responsabilidad y la reparación varía con cada horizonte de época. Hoy debe verse el daño humano como el resultado de una convergencia de elementos como el hecho, la causalidad y la culpa y de este, la indemnización que merece la victima ante el injusto sufrido con el fin de concretar el ideal de justicia humana.

No se puede hacer daño al hombre, su condición de ser integro e irrepetible lo determina en su exigencia de merecer respeto y acatamiento. Es una forma de vida más racional y de más sentido social. El hombre debe vivir dignamente y ser valorado para evitarle dañar la sociedad.

INTELIGENCIA DEL HOMBRE

Entre los primates, el hombre (género homo), que aparece hace tres millones de años se distingue por su posición bípeda, su inteligencia, su lenguaje y su capacidad de producir herramientas, es decir de crear cultura. Mientras que otros animales eligieron el camino de la integración y conocimiento total de su medio ambiente, el hombre eligió el camino de la cultura. La cultura, es una herramienta que acumula y almacena cada uno de los pequeños avances y nuevos conocimientos que van realizando los diferentes individuos, para que luego todos juntos puedan ser transmitidos y utilizados por otro.

En su conciencia del universo, el hombre se cree algo especial, algo separado y superior a la naturaleza y a el resto de todas las criaturas. Sin embargo el hombre, es un animal más, de características prácticamente iguales a sus parientes cercanos los primates y también del resto de animales y seres vivos. La extrema inteligencia de la que el hombre se cree propietario no es superior a la inteligencia del resto de animales, sino que, simplemente ha avanzado por un camino diferente.

El Diccionario de la Lengua Española trae dos acepciones: Facultad de comprender, capacidad mayor o menor de saber o aprender. Conjunto de todas las funciones que tienen por objeto el conocimiento (sensación, asociación, memoria, imaginación, entendimiento, razón, conciencia).
La inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación. Si indagamos un poco en la etimología de la propia palabra encontramos en su origen latino inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger). Por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema.

La historia de la inteligencia humana se explica como el empeño del cerebro en buscar formas de comunicarse consigo mismo. Cuando el primer humano trazó la primera línea, precipitó una revolución en la conciencia humana. Una vez que los seres humanos se dieron cuenta de que eran capaces de exteriorizar sus imágenes mentales, la evolución fue más rápida.

La inteligencia humana no tiene limites , es casi infinito su potencial, diferentes textos y expositores plantean el poder que tiene sobre la manera de enfrentar las situaciones de la vida. Con su inteligencia el hombre toma todas las vivencias cotidianas y las representa en forma de mapas mentales que le facilitan su comportamiento en condiciones futuras.

Podemos construir la visión de nuestro mundo, nuestros sueños , las ganas de hacer las cosas, la actitud mental positiva. Por medio de la inteligencia estamos en capacidad de entender, motivar y ayudar a otros. Nos conduce a la sensibilidad humana entendida como la capacidad de darse cuenta y poder diferenciar entre los individuos y sus estados de ánimo, intenciones, motivaciones y temperamento y estar prontos a ayudarlos.

La primera diferencia fundamental entre el hombre y el resto de los animales se ha cifrado en su inteligencia; por ella se definía al hombre como animal racional. Hasta hace bien poco la racionalidad parecía un refugio seguro para señalar la diferencia y la supremacía del hombre. Sin embargo, con el desarrollo tecnológico, esta diferencia y supremacía se ha visto atacada, al surgir la denominada Inteligencia Artificial. No faltan voces abundantes que señalan que el oficio de pensar ya no es exclusivo de los humanos.

Es tal el entusiasmo que suscita en muchos la Inteligencia Artificial, que se discute seriamente si los artefactos que poseen propiedades antes atribuidas en exclusiva al hombre deben ser considerados personas o no, con tratamiento y derechos equivalentes. También se ha propuesto considerar a las máquinas pensantes como una suerte de hermanos que hemos fabricado, o incluso como hijos mentales.

Una bienvenida a nuestros hermanos que han sido engendrados por el dualismo hombre-máquina. Que se queden entre nosotros para el bien de la humanidad.

DIOS DEL UNIVERSO

Señor: Soy criatura de la ciencia, más no de la fe. Creo en la conciencia que forja el conocimiento. Creo en su avance.

Señor: Si tú perteneces a la conciencia del universo, porque eres su hacedor, dadme un momento para comprenderte y aceptarte.

Señor: Si eres eterno y haz sido el autor del universo, dadme un momento de la vida para entenderte y difundir tu obra.

Señor: Si perteneces al infinito y les haz dado a los hombres la finitud te pido humildemente tu presencia infinita para que todos los humanos seamos parte de ti.

Señor: la vida es inmensa y es grande porque tenemos conciencia de ti. Muéstranos tu presencia y deja ver tu infinita sabiduría.

Señor: Somos impotentes ante las fuerzas del universo y si tú las haz creado, nos rendimos ante ti. Por eso te pedimos tu manifestación para que la mente humana tenga la mente del universo y de su hacedor.

Señor: Te pedimos tu asistencia, desde cualquier punto del universo en donde te encuentres, para que este género homo tome conciencia de que el universo existe, y en este la vida, que hoy permite la búsqueda de la comprensión del infinito y de tu autoría.

CIENCIA DE LA VIDA

La ciencia se estructura en lo que se llama el método científico cuyo soporte es la observación, la experimentación y la comprobación. La vida hace parte de la ciencia y ésta trata de comprenderla desde su observación y desde sus manifestaciones.

La comprobación de los actos del hombre es la determinante de su paso por el tiempo. La verdadera ciencia de la vida consiste en aprovechar al máximo el día presente, el día de hoy, olvidando el pasado y dejando en paz el futuro.

Hay personas que complican a diario su quehacer y cargan sacos pequeños de penas, trabajos y alegrías de un solo día, el día de hoy. Otras cargan un saco pesado, abrumador, el del pasado: son esas gentes que vuelven y vuelven a recordar las penas pasadas, los fracasos que tuvieron, las heridas que sufrieron. Se empeñan en rascar las heridas y así siempre están sangrando y nunca se curan.

El presente es el momento que registra la historia del hombre y hace parte de su libertad individual. La historicidad es, junto a la libertad, una de las características esenciales de la persona humana, de su modo de vivir. Esta instalación del hombre en el tiempo define su condición de vivo, concepto afectado de temporalidad. La vida del hombre parece tener un final que es la muerte.

El hombre pierde la esperanza cuando el futuro personal ha desaparecido porque ha dejado de ser interesante; la vida entonces se estanca y paraliza como aquellas películas antiguas de celuloide que al romperse dejaban proyectada en la pantalla la imagen fija del fotograma que había quedado atrapado.

La esperanza es, pues, el futuro anticipado en el presente, que dinamiza los resortes vitales ya que el hombre entiende que no cualquier modo de vivir es adecuado si quiere tener disponible el futuro que anhela. El futuro no es para él un regalo, ni un feliz hallazgo casual, ni un triste e ineludible destino, sino una tarea; el hombre es constructor de su propio futuro.

La ciencia de la vida está en el vivir mismo, es atreverse a inventar cada día la propia historia, la historia personal. Teniendo en cuenta también que nosotros nos jugamos mucho en ello: también a nosotros, nunca mejor dicho, nos va la vida en ello.

Vivir es aprender a hacer un uso lúcido y consciente de nuestra libertad. Para ello es condición previa una decisión: la de elegir la vida que se desea llevar, la decisión tener una vida propia, personal. Vivir es tener una historia que contar, y contarla: la vida humana tiene estructura argumental. Y siguiendo con la analogía de la vida como relato, habría que resaltar la importancia del estilo, del modo de contar esa historia.
Hoy estamos atentos a los movimientos, al devenir permanente de la vida, a la intensidad, el ritmo, el tono con que se desliza por nosotros la vida. Debemos impulsar nuestra vida a partir de la premisa: Bástale a cada día su afán. Así en realidad la vida consta de un solo día. Cada noche podríamos decir que nos morimos por unas horas cuando dormimos, para resucitar nuevamente al despertar por la mañana.
Lo único que tengo, lo único de lo que soy dueño, es de este día de hoy, por tanto lo voy a vivir y disfrutar como si fuera el único día que voy a tener. Un día es una vida entera en miniatura. Mira a este día porque es la vida, la mismísima vida de la vida.

En su breve curso están todas las verdades y realidades de la existencia, la bendición del desarrollo, la gloria de la acción, el esplendor de las realizaciones. Todos pueden vivir, pacientemente, de modo amable y sano hasta que el sol se ponga y esto es realmente lo que la vida significa.

No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente donde has estado sino hacia donde vas. La vida no se mide por los descansos que tomamos sino por los momentos que nos roban el aliento. Esta es la ciencia de la vida.

LA ACCION DEL HOMO

En el paso por la vida se recoge lo que se siembra. La acción humana es la condición determinante del trascender del hombre, y en todo momento sus manifestaciones producen un efecto que es posible evaluar. Frente a una actitud de bondad transmite generosamente lo que recibe. Es capaz de remediar la sequía producida por la tormenta humana que vive en función de hacer el daño.

El hombre se hace consciente de realizar una conducta y lo hace, desde su voluntad, cuando la transforma en actuación que pretende alcanzar precisos fines y objetivos. La acción del Homo es una respuesta consciente del ego ante los estímulos y las circunstancias del ambiente; es una reflexiva acomodación a aquella disposición del universo que está influyendo en su misma vida.

A veces se me ocurre pensar que el hombre cada vez se parece más a estos relojes de cuerda que andan sin saber por qué. Cada vez que se engendra un hombre y se le hace venir al mundo, se da cuerda de nuevo al reloj de la vida humana, para que se repita una vez más la necesidad de construir un mundo mejor, lejos de enajenaciones y de dañinas intenciones.

La naturaleza del ser humano se apuntala en su cultura y a través de ésta se desarrolla a sí mismo. En su medio cotidiano busca transformar la naturaleza y para ello requiere convivir o interactuar con sus semejantes. Así participa en la configuración del mundo.

La acción del homo es toda actividad emprendida por un humano con miras a un fin, el encuentro de un resultado práctico. Aristóteles determina una actividad muy propia del hombre: la teorética o contemplativa, la que se dirige al conocimiento, no a la acción. La vida teorética, la vida contemplativa, es la más feliz y su virtud, la sabiduría, la máxima virtud. De todos modos una vida puramente contemplativa no es dable al hombre, quien se encuentra siempre requerido por cuestiones mundanas, lo que no impide que dicha vida permanezca como un ideal y ni que intentemos vivir según lo mejor que hay en nosotros.

Sí le queda al hombre el afán de buscar un camino que le permita comprender su propia existencia y la de los demás con el fin de articular procesos de conducción humana en aras del progreso social.

La acción del homo, en el momento actual, esta determinada por el desarrollo científico y tecnológico, que la circunscriben y la moldean, haciendo de aquella algo que se puede manipular. Entonces el hombre es un objeto que se puede manejar desde los intereses de la ciencia y la tecnología.

Sólo cuando se es consciente de esta situación el ser humano puede soltar aquellas ataduras que le impiden su recto uso de decisión y su capacidad de creación de ambientes propios que le produzcan felicidad.

Somos frágiles ante el actuar, somos débiles ante el mundo de la técnica, somos instrumentos de los procesos que se estructuran en intereses particulares. Es el momento de tomar conciencia para que la acción del homo sea propia y no dependiente de formas mezquinas de comportamiento que sólo engendran incertidumbre en la vida que nos corresponde.

Vale la pena combatir las estructuras que se tejen para la manipulación de nuestra mente y para el sometimiento ante intereses oscuros que comprometen la existencia misma de la sociedad mundial.

La acción del homo debe ser la huella digital del pensamiento humano, estructurada en la valentía en el actuar y en la decisión propia.

TRASCENDER DEL HOMBRE

El ascenso del hombre, en su proceso histórico, está marcado por una lenta y paciente forma de evolución. Sus elementos constitutivos, primero fueron biológicos, y a través de su recorrido por el tiempo ha plasmado, en etapas sucesivas, su modo de ser actual.

Lo primero que manifiesta es su condición para el mantenimiento de su especie, su reproducción y su conservación. En el desarrollo de su integralidad hacia lo psíquico y lo social ha logrado construir cultura y civilización.

Articula entonces sus tres elementos constitutivos: lo biológico, lo psíquico y lo social y así llega a su misma comprensión holística. Hoy el hombre es un complejo de la naturaleza configurado por aciertos y desaciertos. Se dirige hacia un futuro incierto pero siempre busca una esperanza porque tiene hambre de elevación.

El vuelo que pretende realizar, al final de sus días, le da ilusiones y formas de combatir su angustia existencial. Dentro de sus congéneres apenas hace lo que de ellos aprende, pero sólo algunos logran escaparse de la manada. Son los que buscan elevarse y trepar las cumbres de la vida.

El miedo al hondazo de las crisis otea el horizonte humano y le produce nubarrones de incertidumbre y de queja. Los procesos que desarrolla durante la existencia se presentan como reacción a situaciones de adversidad.

El trascender del hombre se refiere al reto de ir más allá del límite de su existencia. Es su dimensión trascendental y es aquí en donde adquiere el sentido de ir allende lo natural tanto en el conocimiento como en la vida plena y cabal. Adquiere entonces un carácter de finalidad que ha de cumplirse como lo más importante, lo esencial, por lo que se convierte en el fundamento de la acción y el sentido de todo lo que hace.

Los hombres que tienen hambre de elevación buscan trascender, buscan pasar de un lugar a otro distinto pero de más categorización, es el ascenso de más alta calidad, a un lugar más sutil. Así logra subir de nivel, de estar en situaciones más altas y que además es de cualidad distinta a la que deja atrás.

Es el hombre el que tiene la capacidad de volar por el universo, de acercarlo en sus partes y de comprenderlo. Al trascender en su conciencia, trasciende en el mundo y en su misma sociedad. Debe configurar la dimensión de su existencia a partir de la práctica de combatir la mediocridad y la unidimensionalidad.
Ante lo temporal, el hombre puede asumir dos actitudes fundamentales: puede vivir en el tiempo y para el tiempo, o bien, puede vivir en el tiempo para el logro de su trascender universal.

No existe el hombre en abstracto, sino este o aquel humano que vive para el tiempo o que vive para la posteridad. Por lo demás, cada ser humano es inefable y el hombre existe como existe cada hombre en particular, con todas las diversas modalidades.

27 de diciembre de 2010

ESTRELLAS AL AMANECER

Cada vez que miramos el firmamento, en una noche de estrellas, nos asombramos de la vastedad del universo. Si dejamos vagar nuestra imaginación apenas alcanzamos a comprender el infinito. Nuestra mente nos permite relacionar la forma como se presentan aquellos corpúsculos brillantes y como nos transmiten su luz. Muchas de las estrellas están a millones de años luz. Un año luz es la distancia que recorre un rayo de luz, viajando a 300.000 kilómetros por segundo, en un año. Qué enorme distancia para entenderla.

El hombre ha logrado penetrar en el misterio que rodea el nacimiento de una estrella. Supongamos una nube de hidrógeno en el espacio. Poco a poco la gravedad va actuando sobre la nube, haciendo que su masa se contraiga bajo su propio peso, lo que se denomina colapso gravitatorio. Ese colapso es muy gradual, pero es fácil deducir que cuanto mayor sea su masa, más rápido ocurrirá esa contracción.
Una nube cuya masa sea el 8% de la masa del Sol tardaría unos 800 millones de años en convertirse en una estrella estable, mientras que una nube con una masa como la que originó nuestro Sol tardó aproximadamente unos 10 millones de años.

A medida que se produce el colapso, la temperatura en el centro de la nube va aumentando como consecuencia del aumento de presión. Tenemos lo que se llama una protoestrella.

Las cosas ocurren ahora bastante deprisa: en unos 1.000 años más la protoestrella se ha contraído hasta convertirse en una esfera más luminosa. La cuestión es que a medida que la densidad y la temperatura del centro de la nube va aumentando, se hace más probable que se inicien reacciones de fusión que produzcan energía de tal magnitud que dan origen a la estrella.

Qué proceso tan simple para que el universo esté lleno de estrellas. El hombre en su proceso de construcción debe semejarse a una estrella. En su interior debe brillar la luz de su recta conciencia y en su exterior, plasmar su accionar en los demás de modo que sus actos se traduzcan en soluciones al conglomerado social al que pertenece.

El hombre que mira al cielo y trata de comprenderlo, también mira a su homólogo y debe comprenderlo. Es la estrategia de la paz del universo. Hombre y estrella juntos de la mano, llevan el mensaje para un día mejor. Miremos todos las estrellas y traigamos su luz para que alumbre la convulsión del mundo.

DISFRUTE DE SU SABIDURIA

Somos un cúmulo de experiencias y de conocimientos que han sido plasmados a base de las vivencias y de las estrategias de aprendizaje. Vamos rodando hacia el abismo del infinito, pero ya tenemos un mundo de cosas que ya hemos resuelto y otro mundo que todavía nos falta. Por eso vivimos, por eso amamos, por eso estamos dispuestos, en forma permanente, a asumir retos. Esta es la energía de nuestra vida, esta es la detención del acelerador que nos empuja hacia aquel infinito. Es el momento en que combinamos las experiencias con el conocimiento, es nuestra sabiduría.

Todos llevamos el gene de la sabiduría, la experiencia con el correr de los años nos dice que hemos caminado mucho por el sendero de la vida, que hemos aprendido de la gente, que hemos cometido errores pero también aciertos.

Todos pertenecemos a este mundo de afanes y contradicciones, al mundo del desarrollo tecnológico y de la guerra, al mundo del orden y del caos. Tenemos el deber, como humanos, de reconstruirlo bajo el concepto de una formación de sociedad más justa y menos consumista.

Cuando tomemos conciencia de aquello empezamos a disfrutar de la sabiduría. La sabiduría es el pleno goce de la vida porque ya hemos aprendido a articular la experiencia con el conocimiento. Cada paso de nuestra existencia ya lo medimos y calculamos, y aún más sacamos las conclusiones necesarias. Sabemos para donde van nuestras acciones.

La prudencia hace parte de la sabiduría. El recato y la discreción van colmando nuestros actos. Somos la consecuencia del haber aprendido a asimilar la vida en una forma constructiva y dinámica.

La felicidad del hombre es el disfrute de su sabiduría. Es enmendar el error en aras de la verdad así se sacrifique parte de la vida. La verdad nos une en hermandad. Los pueblos que buscan y encuentran la verdad se vuelven hermanos.

El hombre de la verdad no será destruido porque es el hombre de la sabiduría. En la identidad de los pueblos siempre estará la mano de los sabios, de los que propugnan porque el caos se convierta en orden y porque la justicia se construya sobre la verdad, y no como la realidad del mundo actual, sobre la mentira.

DICOTOMIA IZQUIERDA-DERECHA

Se llama modelo económico a la forma en la que se organiza la actividad económica de una sociedad, la producción de bienes y servicios y su distribución entre sus miembros. Cada modelo económico se caracteriza por su ordenamiento jurídico que especifica el régimen de propiedad y las condiciones de contratación entre particulares.

Es el Estado el que elabora e impone ese ordenamiento jurídico y se reserva para sí ciertos ámbitos y formas de actuación. El sistema económico sirve por tanto para determinar qué agentes y en qué condiciones podrán adoptar decisiones económicas.

En el último cuarto del Siglo XX se gestó en el mundo una nueva concepción que revolucionó la estrategia económica mundial. Los modelos de la economía mundial se estructuraban en la filosofía capitalista o en la filosofía comunista, y estos dos modelos habían empezado a desmoronarse.

Cuando los pueblos buscaban adaptarse a uno de aquellos comenzó a aparecer el fin de uno de ellos y el principio del fin del otro

La súbita caída del modelo comunista, construido sobre el principio socialista y sobre la dictadura del proletariado, sólo dejó una amarga experiencia como la de que no es posible una economía y un empresarismo con el manejo absolutista del Estado.

El derrumbe dejó la amargura de la farsa montada para el manejo del poder popular y mantener una creciente corrupción en sus estamentos burocráticos. El poder popular como sostén de la maldad del Estado.

La influencia comunista, producto del mandato predominante, implicó un gran problema: ¿Cómo podrían los países comunistas y los países capitalistas construir un mundo más justo, más digno, si los dos tipos de modelos hacían el mismo manejo ya mencionado?

El principio del fin del modelo capitalista lo determina el golpe dado al corazón de las finanzas del mundo occidental. El centro del movimiento de los grandes capitales, de la riqueza absoluta, del consumismo y del derroche. La recesión, la caída del valor de la moneda y el rechazo de los pueblos a este modelo de explotación y de pobreza, sólo dejan entrever el próximo descalabro de este exabrupto.

El engendro de la brecha entre pobres y ricos, el ahondamiento del estado de indigencia en las comunidades que viven bajo su techo, dejan una frustración y un resentimiento social. Así, asistimos al fin de este modelo capitalista, lleno de aciertos y de errores.

A partir de los modelos económicos enunciados se han desarrollado los conceptos de extrema izquierda y de extrema derecha. A partir de bandazos y de cambios de conceptos para el manejo de los pueblos, se ha abierto camino, en ambos bandos, la capacidad de soborno y la corrupción.

La extrema izquierda, el comunismo, y la extrema derecha, el capitalismo, se dan la mano por detrás. Ambos buscan los mismo fines y para ello utilizan las mismas herramientas y estrategias. Nos damos la mano por detrás en aras de los beneficios particulares, de los negocios oscuros y del silencio por lo que logramos.

La gran sociedad mundial actual reclama una nueva estrategia económica, más justa, más racional. El mundo gira hacia un modelo de economía social de mercado. Algo que recoja lo bueno de cada modelo, una estrategia que produzca soluciones justas y equitativas.

La economía social de mercado es un orden social, económico y político integrado, centrado en el hombre, en el que, la política económica y la política social son simultáneas. Construida sobre una base más justa, no habrá campo para la corrupción. Su objeto es el logro del Hombre más humano. Con menos angustias existenciales.

ATARAXIA INANE

El universo está acompañado de una enorme cantidad de energía. Esta es la que determina la existencia de aquel y lo mueve violentamente ante la aparición de la vida de una estrella. Se podría decir que este fenómeno es la expresión de una pasión infinita de la materia. La intensidad es la consecuencia de un incesante consumo de energía en los procesos que se dan en su interior.

El hombre ha llegado a calcular el fin del universo. Hoy se acepta la teoría del big bang o la gran explosión que dio origen al universo actual. Se ha demostrado científicamente su validez y hoy se considera como una verdad determinada por la ciencia.

Existen fenómenos universales que demuestran disminuciones en el consumo de energía, tal es el caso del final de una estrella o de un sol. Cuando se apagan producen tinieblas y conmociones vastas que generan miedo al hombre mismo.

Los filósofos griegos, epicúreos, estoicos y escépticos encontraron en el hombre una disposición del ánimo gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos, y a la fortaleza del ser frente a la adversidad con el logro de la tranquilidad espiritual y la paz interior. Estamos frente al concepto de ataraxia.

Encontramos el universo como el máximo rector de nuestros actos. Nos da ejemplo y nos lo manifiesta a través de sus leyes universales. El final de una estrella o de un sol es un estado de ataraxia. Es una disminución de la intensidad en el consumo de energía. Es una disposición a alcanzar el equilibrio o para el logro de un estado de ataraxia.

En la vida del hombre la disposición del espíritu es muy parecida a la apatía propuesta por los estoicos. Así, la apatía es más típicamente estoica y la ataraxia se encuentra con más frecuencia en las propuestas de los filósofos epicúreos y escépticos.

La ataraxia, como la apatía, es el estado anímico que nos permite alcanzar la felicidad. Se consigue mediante la disciplina del apetito para que éste nos presente sólo deseos moderados, y tras aprender a aceptar los males y a renunciar a los deseos cuando sean imposibles de cumplir.

El matiz más importante que separa la ataraxia de la apatía es que la apatía promueve la felicidad como consecuencia de la eliminación de las pasiones y deseos; por el contrario, la ataraxia lo hace mediante la creación de la fortaleza espiritual, fortaleza frente al dolor corporal y las circunstancias adversas.

El universo se fortalece cuando ahorra energía. Se revitaliza. Parece como si disfrutara de un momento de felicidad en la vastedad de su océano.

En el hombre la ataraxia o apatía conducen inevitablemente a algo vano o inútil. Sólo que este tiene que definir un proceso que produzca un valor de utilidad a todas sus actuaciones. El consumo de energía y la búsqueda de estados de equilibrio por medio de disminución de sus pasiones no lo pueden llevar a situaciones de vaguedad o inutilidad. Lo inútil es inane. Lo inane no produce ni rinde frutos.

La ataraxia inane es la consecuencia del hombre que se detiene en su proceso de la vida. Es el castigo por el freno frente al progreso y al avance. El ahorro energético solo lo debe defender en la medida en que logra sus metas. Hombre y universo luchando contra la ataraxia inane. La disminución de pasiones y energía en detrimento de su misma forma.

AGUJEROS NEGROS, AGUJEROS HUMANOS

El hombre con su capacidad para conocer el universo ha encontrado unos cuerpos especiales que le han llamado la atención, estos se llaman agujeros negros. Las observaciones hechas con el telescopio espacial Hubble han confirmado la existencia de agujeros negros. Según la física teórica, estos objetos son tan densos que nada puede escapar a su fuerza gravitatoria, ni siquiera la luz. En otros términos: son invisibles por definición. De todas formas, cuando cae algo hacia un agujero negro, antes de desaparecer del universo observable, se desintegra violentamente, emitiendo una radiación de gran energía.

El agujero negro tiene un horizonte de sucesos, el cual está configurado por una región a través de la cual se puede entrar. Una vez dentro ya no se puede escapar, ni siquiera la luz. Es la frontera de un agujero negro.

El término agujero negro tiene un origen muy reciente. Fue acuñado por el científico norteamericano John Wheeler como la descripción gráfica de una idea que se remonta a una época en la que había dos teorías sobre la luz: una de ellas suponía que la luz estaba formada por partículas y la otra por ondas. Hoy sabemos que ambas teorías son correctas, debido a la dualidad onda-corpúsculo de la mecánica quántica.

En la teoría de que la luz estaba formada por ondas, no quedaba claro como respondería esta ante la gravedad; pero si la luz estaba formada por partículas, se podría esperar que estas fueran afectadas por la gravedad de la misma forma que cualquier objeto material.

Primero se pensó que las partículas de luz viajaban a infinita velocidad, de tal manera que la gravedad no seria capaz de frenarla; pero un importante descubrimiento de Roemer, que la luz viaja a una velocidad finita, le hizo suponer que la gravedad afectaría a la luz, aunque sólo cuando la atracción gravitatoria fuera muy elevada, debido a la enorme velocidad de la luz.

En la comprensión del universo la luz sigue siendo el referente, todo gira en torno a la velocidad con que viaja la luz, unos 300.000 kilómetros por segundo. El hombre también representa un agujero humano porque tiene horizontes, todo gira alrededor de él. Su acción sobre los demás le permite moldear su comportamiento. Una vez moldeado puede interactuar con sus semejantes. Es el hombre social. El hombre que es capaz de dar una luz para la vida y hacer partícipes a sus semejantes en el compartir los momentos humanos. Si el universo es infinito para el hombre, su comportamiento dentro de las normas sociales, también es infinito para el mundo.

Que la comprensión de lo que son los agujeros negros sea la base de la comprensión de los agujeros humanos. En un agujero humano la luz de la esperanza no puede escapar.

LA INTELIGENCIA DEL HOMBRE

Entre los primates, el hombre (género homo), que aparece hace tres millones de años se distingue por su posición bípeda, su inteligencia, su lenguaje y su capacidad de producir herramientas, es decir de crear cultura. Mientras que otros animales eligieron el camino de la integración y conocimiento total de su medio ambiente, el hombre eligió el camino de la cultura. La cultura, es una herramienta que acumula y almacena cada uno de los pequeños avances y nuevos conocimientos que van realizando los diferentes individuos, para que luego todos juntos puedan ser transmitidos y utilizados por otro.
En su conciencia del universo, el hombre se cree algo especial, algo separado y superior a la naturaleza y a el resto de todas las criaturas. Sin embargo el hombre, es un animal más, de características prácticamente iguales a sus parientes cercanos los primates y también del resto de animales y seres vivos. La extrema inteligencia de la que el hombre se cree propietario no es superior a la inteligencia del resto de animales, sino que, simplemente ha avanzado por un camino diferente.
El Diccionario de la Lengua Española trae dos acepciones: Facultad de comprender, capacidad mayor o menor de saber o aprender. Conjunto de todas las funciones que tienen por objeto el conocimiento (sensación, asociación, memoria, imaginación, entendimiento, razón, conciencia).
La inteligencia es la capacidad de relacionar conocimientos que poseemos para resolver una determinada situación. Si indagamos un poco en la etimología de la propia palabra encontramos en su origen latino inteligere, compuesta de intus (entre) y legere (escoger). Por lo que podemos deducir que ser inteligente es saber elegir la mejor opción entre las que se nos brinda para resolver un problema.
La historia de la inteligencia humana se explica como el empeño del cerebro en buscar formas de comunicarse consigo mismo. Cuando el primer humano trazó la primera línea, precipitó una revolución en la conciencia humana. Una vez que los seres humanos se dieron cuenta de que eran capaces de exteriorizar sus imágenes mentales, la evolución fue más rápida.
La inteligencia humana no tiene limites , es casi infinito su potencial, diferentes textos y expositores plantean el poder que tiene sobre la manera de enfrentar las situaciones de la vida. Con su inteligencia el hombre toma todas las vivencias cotidianas y las representa en forma de mapas mentales que le facilitan su comportamiento en condiciones futuras.

Podemos construir la visión de nuestro mundo, nuestros sueños , las ganas de hacer las cosas, la actitud mental positiva. Por medio de la inteligencia estamos en capacidad de entender, motivar y ayudar a otros. Nos conduce a la sensibilidad humana entendida como la capacidad de darse cuenta y poder diferenciar entre los individuos y sus estados de ánimo, intenciones, motivaciones y temperamento y estar prontos a ayudarlos.

La primera diferencia fundamental entre el hombre y el resto de los animales se ha cifrado en su inteligencia; por ella se definía al hombre como animal racional. Hasta hace bien poco la racionalidad parecía un refugio seguro para señalar la diferencia y la supremacía del hombre. Sin embargo, con el desarrollo tecnológico, esta diferencia y supremacía se ha visto atacada, al surgir la denominada Inteligencia Artificial. No faltan voces abundantes que señalan que el oficio de pensar ya no es exclusivo de los humanos.

Es tal el entusiasmo que suscita en muchos la Inteligencia Artificial, que se discute seriamente si los artefactos que poseen propiedades antes atribuidas en exclusiva al hombre deben ser considerados personas o no, con tratamiento y derechos equivalentes. También se ha propuesto considerar a las máquinas pensantes como una suerte de hermanos que hemos fabricado, o incluso como hijos mentales.

Una bienvenida a nuestros hermanos que han sido engendrados por el dualismo hombre-máquina. Que se queden entre nosotros para el bien de la humanidad.

RELIGIONES DEL MUNDO: EL ISLAM

Siempre nos preguntamos cuál es el origen de la religión del hombre y porque cada cultura adora un ser divino. Los antropólogos han estudiado esta cuestión y han logrado establecer, entre muchas, la teoría subjetiva.

La teoría subjetiva dice que le religión se origina con el hombre. El ser humano tiene una necesidad de tener una instancia superior en quien creer y que brinde significado y esperanza a su existencia en este vasto océano cósmico. En esta teoría el carácter religioso existe por debajo de nuestra conciencia consciente.

Las culturas tienen distintas visiones de la realidad de acuerdo con su experiencia, pero la conciencia y el deseo de la religión es un fenómeno universal. Las creencias acerca de una instancia superior no son el resultado de realidades o interacciones externas. Estas creencias derivan de nuestra psiquis.

De las diferentes religiones, los seres humanos esperan la respuesta a los enigmas de su existencia, como, el sentido y el propósito de su vida, el bien, la causa y el fin del dolor, la muerte y el misterio que envuelve su origen.

Las religiones se pueden clasificar en dos ramas, la primera la que se centra en un solo dios, monoteísmo, la segunda la que se centra en varios dioses, politeísmo. En la rama de las monoteístas se encuentran las religiones proféticas, el islamismo, el judaísmo y el cristianismo. En la rama de las politeístas se encuentran el hinduismo y el budismo.

El fundador la religión islámica es Mahoma y es el más importante de sus profetas. A los 40 años una visión del arcángel Gabriel despertó en él una crisis religiosa y asumió que era enviado de Dios con el destino de desterrar la idolatría y el fetichismo.

El Islam es la religión que más adeptos gana en el mundo actual. Para los musulmanes Mahoma sella el ciclo de los profetas que le habían precedido, destacando entre ellos a Abraham, Moisés, Jesús.

El hombre, en cada entorno de época ha logrado generar una base y una estructura para que a través de aquellas se puedan representar personajes de las que millones de personas en el mundo derivan consuelo y sentido en sus vidas.

El Islam es una doctrina Cristiana. Los movimientos proféticos de la historia conducen al concepto de herejía. Cuando se sale de una creencia se considera hereje. Las religiones luchan contra la herejía. Quién tiene la verdad?. Este es el enfrentamiento actual entre las religiones del mundo.

El Islam se contrapone al Cristianismo porque rechaza la doctrina de la Trinidad.

Los profetas han sido claves en la construcción de las religiones Los milagros resultan imprescindibles para acreditar un profeta.

La aparición de profetas y la forma llamativa de recibir la revelación a través de audiciones o visiones, combinadas con estados de exaltación, ha incitado a la búsqueda de explicaciones sicológicas.

Mahoma padeció la epilepsia. El estado previo a un ataque epiléptico produce una exaltación que lo condujo a las visiones y revelaciones.

Mahoma en su hazaña histórica fue fundador de un imperio universal. Hombre que formó grandes hombres. Ser humano por naturaleza, precursor de nuevos planteamientos y enviado por Dios. Construyó el Corán y difundió el principio: No hay más Dios que Dios y Mahoma es el enviado de Dios. Su contenido fundamental: penitencia, juicio final por los actos humanos. Se refiere a la construcción y organización de la comunidad por Mahoma.

La función esencial de un enviado consiste en la transmisión del mensaje de quien lo envía al receptor. El mensaje que transmitió Mahoma es la palabra de Dios. Es decir el Corán y los receptores de este mensaje fueron los coetáneos de Mahoma, los árabes.

La historia de la salvación desde la creación del mundo hasta Jesús, recoge la narrativa judía y cristina y se cierra con el profeta Mahoma, quien se considera el último de todos.

El Corán contiene algo de historia y algo de revelación. Mahoma: un imaginado de arena y revelaciones, mercader, visionario, político y guerrero. Profeta que comenzó siendo perseguido por sus palabras y que tras años de destierros, amarguras y triunfos consiguió rendir las tierras de Arabia a una fe y un libro: El Corán.

El Islam es una de las religiones que preocupan al mundo, lo mismo que otras monoteístas de las cuales hablaremos posteriormente.

EL FUEGO DEL HOMBRE

La historia del hombre es la misma historia del universo, sólo que se cuenta en un lapso de tiempo diferente. Entre todos los primates, el hombre, género HOMO, se caracteriza por ser bípedo, inteligente, tener un lenguaje y desarrollar herramientas para su progreso. En las diferentes etapas de la evolución cada avance del hombre lo situaba dentro de una especie distinta con características determinantes de su modificación genética. En la medida del desarrollo de su cavidad craneana fue adquiriendo habilidades y destrezas que le permitían sobrevivir.

La especie más antigua del género HOMO es el homo habilis, esta especie fabricó utensilios y herramientas. Posteriormente aparece el homo erectus con su capacidad craneana equivalente a la del hombre moderno. Esta especie descubrió el fuego, hace unos cuatrocientos cincuenta mil años. El Homo erectus sobrevivió, entre otras cosas porque aprendió a valerse del fuego. Por aquel entonces no sabía producirlo ni controlarlo, sino que se lo encontraba cuando un rayo incendiaba un árbol.

En el tiempo aprendió a conservarlo como algo valioso y no debió de pasar mucho tiempo hasta que el Homo erectus aprendió a controlar el fuego. Esto le supuso una mayor protección frente al frío y los animales carnívoros, así como la posibilidad de alimentarse de la carne de muchos animales que difícilmente podía digerir en estado crudo.

La posesión del fuego fue una de sus grandes adquisiciones porque con el pudo conquistar otros territorios con climas hostiles y que comprometían su vida. Estos hombres hicieron los primeros fogones y los conservaron hasta que aprendieron a construirlos en forma masiva. Este adelanto produjo en su especie una profunda modificación es sus hábitos de vida. Le sirve como instrumento de defensa y para cocer los alimentos. El fuego le produce seguridad.

El homo erectus fue anterior al homo sapiens. Su legado entregado a este último fue el fuego como elemento de poder y de protección.
El fuego fue uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad. El hombre ha conocido el poder de crearlo en el momento y lugar elegidos. El fuego tuvo un impacto fundamental. El fuego cambió para siempre las sociedades humanas. Cambió la alimentación, cambió el modo de protegerse del frío, cambió el modo de comunicarse entre los miembros del grupo, cambió la demografía. Lo cambió todo. Fue un progreso fundamental porque permitió otros progresos que a su vez abrieron la vía a otros progresos. Fue el punto de origen de una reacción en cadena que ha llegado hasta nosotros.
Pero sobretodo, el fuego tuvo que ser un importante elemento en la cohesión del grupo. Su uso y manejo requería una organización cada vez mayor del mismo. Por la noche, al acabar la jornada, podrían comunicarse de forma relajada, comentar lo sucedido, hacer planes, contar historias, alimentar mitos. Alargar las horas de luz suponía tener más calidad de vida y además se podía trabajar en algo.

Se llama fuego al proceso de violenta oxidación de una materia combustible, con desprendimiento de llamas, calor y gases. Es un proceso exotérmico, es decir que se desprende calor. El fuego del hombre es su expresión misma.

El fuego es uno de los hitos de la historia del hombre. Por derivación hablamos del fuego cuando hay expresiones humanas cálidas y solidarias. La calidez humana es la consecuencia del fuego del corazón. Somos una contingencia alimentada por el fuego. Encender y apagar como manifestación continua de la vida del hombre.

HOMO SAPIENS

El origen de la especie humana se remonta a los comienzos del cuaternario. En la formación y evolución de nuestro planeta tierra la era geológica denominada cuaternaria, se llama la era antropozoica, su duración se calcula en 1 millón de años. Se caracterizó por las glaciaciones, fenómeno por el cual una gran parte del planeta se cubrió con una inmensa capa de hielo. Muchas especies desaparecieron pero surgieron algunas nuevas y fueron las aves y mamíferos los vertebrados que dominaron la Tierra.

En síntesis, hubo un gran predominio de los mamíferos, una gran expansión del hombre y la presencia de una flora y una fauna muy parecida a la actual. Durante esta era apareció realmente el hombre (el Homo neanderthalensis y el Homo sapiens). El reloj del tiempo geológico le asigna al homo sapiens una edad aproximada de un millón de años como ya lo manifestamos.

La Evolución humana fue producto del desarrollo biológico y cultural de la especie Homo sapiens, el ser humano actual. El estudio de la evolución del ser humano se basa en un gran número de fósiles hallados en diversos lugares de África, Europa y Asia. También se han descubierto numerosos utensilios y herramientas de piedra, hueso y madera, así como restos de fogatas, campamentos y enterramientos. A raíz de estos descubrimientos, que pertenecen al campo de la arqueología y la antropología, se ha podido realizar una reconstrucción histórica de la evolución humana durante los últimos 4 a 5 millones de años.

Se han descubierto fósiles del género Australopitecos en diferentes yacimientos en el este y el sureste de África. Surgido hace más de 4,5 millones de años, al parecer se extinguió hace 1 millón de años. Todos los australopitecos mantenían una postura erguida y su forma de locomoción era bípeda; eran, por consiguiente, indiscutiblemente homínidos.

Durante el periodo comprendido entre los 300.000 y los 200.000 años atrás, el Homo erectus evolucionó hacia el Homo sapiens. Debido al carácter progresivo de su evolución, resulta difícil identificar con precisión cuándo se produjo esta transición, por lo que los científicos se han dividido clasificando los fósiles de esta época como Homo erectus tardío o como Homo sapiens.

A partir de la aparición del Homo Sapiens se empezó la construcción del Hombre actual. El desarrollo de su grado de conocimiento le permitió realizar procesos para el mantenimiento de su supervivencia. Sus movimientos se fueron perfeccionando en la medida de su avance sobre el planeta.

Por eso me atrevo a decir que hemos heredado de nuestros antepasados el anhelo profundo de un conocimiento unificado y universal. El conocimiento en el hombre es lo que le ha permitido resolver sus problemas y necesidades y ha logrado consolidar el desarrollo de las organizaciones sociales.

Entre el Homo Sapiens y el Hombre actual sólo existe el tiempo como una estrategia de su pulimento y de sus desaciertos.
La conciencia y la racionalidad determinan su diferencia. Aunque todavía muchos de los seres humanos son Homo Sapiens, otros han avanzado en la estructuración de modelos sociales y de soluciones.

Tenemos el reto de no defraudar a nuestros antecesores. Somos responsables de establecer nuevos métodos y procesos que nos lleven a nuevos estados de progreso.
Vale darle la mano, en el tiempo, a los Homo Sapiens, pero tenemos que avanzar en la construcción de civilización.

CULTURA Y CIVILIZACIÓN

La especie humana tuvo un día la oportunidad de separarse de las demás especies vivas mediante el desarrollo de la racionalidad. A partir de este momento de época, el hombre como su máximo representante ha construido cultura. En su forma primitiva el hombre se dedicó al cultivo de la tierra y a partir de allí se habló del significado de la cultura. En el latín hablado en Roma cultura significaba inicialmente "cultivo de la tierra", y luego, por extensión metafóricamente, "cultivo de las especies Humanas". Alternaba con civilización, que también deriva del latín y se usaba como opuesto a salvajismo o barbarie. Civilizado era el hombre educado.
Durante la época del romanticismo se propugnó por una diferencia entre civilización y cultura. La civilización se asociaba con el desarrollo económico y tecnológico. La cultura se asociaba con el cultivo de las facultades intelectuales.
El hombre es el único capaz de construir cultura, y en este concepto cabe todo lo que tenga que ver con la filosofía, la ciencia, el arte, la religión. Además, se entendía, en aquella época, la cualidad de "culto" no tanto como un rasgo social sino como individual. Por eso podía hablarse de un hombre culto o de un hombre inculto, según hubiera desarrollado sus condiciones intelectuales y artísticas. En la época actual esta condición sigue siendo un concepto muy válido.
La cultura es el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico, es el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, de un grupo social.
Primero existió el dualismo hombre tierra. A partir del desarrollo del hombre, desde el momento en que decidió poner sus pies sobre la tierra, logrando el sustento de aquella, se inicia la gran civilización humana. El hombre empieza a razonar por el asombro que le causaba toda manifestación de la naturaleza. En su avance por la tierra fue poblándola y dejando su huella a su paso. Es el comienzo de la cultura del hombre.
Las necesidades y los problemas inherentes a la condición humana produjeron el fenómeno de la cohesión entre los individuos. Los seres se agrupan para hacer frente a la naturaleza, incógnita y que se vierte sobre el hombre castigándolo en forma inclemente. A partir de aquí ve la necesidad de organizarse socialmente y de proceder en forma unida, cómo única estrategia de hacerle frente a dichos fenómenos.

22 de diciembre de 2010

VIAJES AL CUERPO

A veces pienso en la composición del hombre y trato de determinar los factores que lo mueven en el universo. Puedo asegurar y dar fe de dos elementos que se combinan y dan forma al pensamiento: la materia y la energía. Algunas teorías religiosas se refieren a aquel segundo componente como al alma. Nuestro cuerpo, que nos esclaviza a sus necesidades y al cabo nos mata, siempre ha sido una fuente de conflicto para los humanos. Los cánones de todas las religiones monoteístas han tendido a contraponerlo a la energía que llaman alma o espíritu. Estoy aquí encerrada en la cárcel de mi carne y consideran al cuerpo como el enemigo y del cual hay que liberarse.

Los últimos descubrimientos científicos están demostrando que nuestro cuerpo es un vasto universo en vías de exploración. Esa sutil relación entre el cuerpo y la energía se traduce en respuestas a las funciones cognoscitivas superiores. Si consideramos la vida como una serie de interrelaciones dinámicas entre la materia y la energía, todo el proceso del hombre se circunscribe al mantenimiento de un equilibrio entre ambas.

El neurólogo Ramachandran en su libro: Fantasmas en el cerebro manifiesta que el lóbulo temporal izquierdo cuando sufre alguna lesión por un ataque epiléptico o alguna otra causa, el sujeto que la padece puede experimentar intensos momentos místicos y obsesionarse por temas religiosos y convertirse en un iluminado o en un fanático.

Sí, nuestro cuerpo es el mundo en el que tenemos que vivir toda nuestra vida. Por ello tenemos la responsabilidad de cuidarlo y de mantener su relación con la energía que lo nutre. Solo puedo decir que en el mundo hay registradas personas que por un lado sufren discapacidades graves y a menudo totalmente inhabilitadotas, pero que por otro lado ejecutan proezas cognitivas apabullantes, producto de una armonía entre el cuerpo y la energía. Es el dualismo cuerpo energía el responsable del contacto con el mundo exterior. Un cuerpo que siente y que plasma los impactos de su medio ambiente y que se fortalece en uno u otro sentido a pesar de las incapacidades.

Todos somos consecuencia del determinismo, fundamentado en causas y efectos. Nuestro cuerpo trabaja y construye cuando vive sano, cuando vive libre de prejuicios y de esquemas mentales condicionantes. Algo que lo deprime, que lo ataca le produce detrimento y lo desgasta inútilmente.

Tenemos un compromiso con nuestro cuerpo y es el de realizar viajes periódicos a él para determinar su condición de sano o enfermo. Cuando la energía que lo alimenta es baja, como se dice en el mundo actual, debemos ponerlo a cargar para que nuevamente empiece a trabajar. Un cuerpo que trabaja es un cuerpo que piensa bien que obra en equilibrio con su entorno.

Hubo un día en que la materia tomó conciencia de sí misma. En este instante el hombre empezó a pensar. Nuestro cuerpo energizado se dedicó a la búsqueda de explicaciones de su mundo y de sus alrededores.

Hagamos a nuestro cuerpo viajes constantes, no lo abandonemos mientras estemos vivos. Dediquemos momentos para que la energía del universo viaje por sus arterias dejando huellas para la conducción humana.

Una loa a nuestro cuerpo vivo que nos mantiene en alerta. Un homenaje a la vida que nos permite pensar.

LO ENDOGENO DEL INCONSCIENTE

Somos parte de un complejo de reacciones producidas por la manifestación del conocimiento endógeno articulado con el exógeno, producto del proceso enseñanza-aprendizaje.

El ser humano nace con una información propia grabada en su código genético, es la información endógena. El impacto del medio ambiente social y del ambiente mismo del hombre generó en nuestros antepasados una mutación o cambio en nuestra genética que aún se transmite a las generaciones actuales.

Las manifestaciones de la información endógena me conducen a pensar en las manifestaciones del inconsciente. Creo que el inconsciente es producto de la vía que da salida a lo grabado en generaciones anteriores, en una forma de orden o de caos, y según sea el momento del hombre que lo expresa.

Los avances de la inteligencia artificial en la actualidad me inducen a pensar en programas previos grabados en los robots para que actúen según la propia decisión del hombre. Es este el mismo proceso que se hace en los seres humanos, durante el período de su formación. Se combinan experiencias anteriores, similares a las endógenas, con las actuales, exógenas derivadas del proceso enseñanza aprendizaje.

El mundo de lo virtual trabaja las galletas de información (cookies) que permiten acelerar los procesos de obtención de información en Internet e incrementan la velocidad de búsqueda de la información. Una cookie que traduce literalmente galleta, es un fragmento de información que se almacena en el disco duro del visitante de una página Web a través de su navegador. Esta información puede ser luego recuperada por el servidor en posteriores visitas.

El inconsciente tiene sus propias galletas de información que le permiten manifestarse ante un evento del azar y traer la información endógena necesaria para la construcción de un caso en especial.

Las galletas de información se graban en el código genético y se transmiten de generación en generación para que, los que nos sucedan, puedan manifestar lo que hoy estamos haciendo.

Hoy, cada uno de nosotros, tenemos elementos de nuestros antepasados, recibimos de ellos partes de programas que ellos manejaron en su momento. Somos parte de lo que nos han legado nuestros ancestros por consanguinidad. Las expresiones inconscientes de nosotros mismos, representan las manifestaciones de los que un día nos engendraron.

Tenemos en nuestro cerebro un disco duro que nos permite almacenar información, puedo decir, en una forma ilimitada. Aquel permite diferenciar las galletas de información que en su momento permiten manifestarnos en forma inconsciente y crear situaciones que presentan una realidad indiscutible.

Somos la expresión de programas de nuestros antepasados, somos transmisores porque las galletas de información nos permiten traer el inconsciente. Somos parte de la realidad que se mueve entre lo consciente y lo inconsciente.

MULTIVERSO

Estamos preocupados, en el momento actual, porque nuestra tierra se sacude y se reacomoda y en cada evento acaba con la vida misma. La teoría GAIA dice que nuestro planeta es un ser viviente que vive adaptándose a las condiciones más hostiles del medio y del universo mismo, para proteger la vida en forma permanente. Vaya contradicción!. Nuestro planeta es una especie de superorganismo en el que, a través de procesos fisicoquímicos, toda la materia viva interactúa para mantener unas condiciones de vida ideales.

Dicen que la Naturaleza no es compasiva. Puede ser tierna y maternal como una madre, generosa como un filántropo, y también devastadora y sin piedad como un dios furioso. Nietzsche, en uno de sus aforismos, apuntaba lo siguiente: «Lo peor que se puede hacer es dudar de la voluntad de la Tierra».

Nuestro sitio de habitación en el universo es la Vía Láctea, y esta es la proyección, sobre la esfera celeste, de uno de los brazos espirales de la galaxia de la cual nosotros formamos parte, que toma, por extensión, el mismo nombre. Es una agrupación de unos 100.000 millones de estrellas o soles y el que calienta la tierra es uno de los más pequeños. Todos dependemos de su energía, que un día, dentro de unos cinco mil millones de años acabará.

Qué será de nosotros?. Para ese día, habrá entonces el hombre encontrado otras habitaciones en el universo y allí estará disfrutando de su poder. Aquí la vida se hará infinita y rodeará todos los confines de la inmensidad del cosmos.

Stephen Hawking dice en su obra, Breve historia del tiempo: ninguna estrella o sol vive para siempre; tiene que quema su combustible y ahí muere. En cada final de una estrella o sol, colapsa un sistema solar y en aquellos que sustentan vida, esta también colapsa.

Para el caso del sistema solar al cual pertenecemos, el hombre busca, con afán, comprender la magnitud del universo y a través de sus telescopios, ojos que observan su dimensión, se da cuenta de su grandísima pequeñez y de la infinitud de incógnitas para el logro de su control.

Un estudio profundo del cosmos confirma que un gran cúmulo de galaxias se dirigen hacia cierta dirección del universo conocido, impulsadas por una fuerza oscura, no descifrada. Su existencia sugiere que alguna estructura más allá de nuestro horizonte esta jalonando la materia del vecindario.

Los grupos de galaxias transitan por un sendero específico del universo y se estarían alejando impulsadas por un flujo oscuro. Hasta aquí la ciencia trata de explicar el fenómeno y parece una buena aproximación. Unas están más cerca de nosotros que otras, pero todas se mueven en un mismo sentido.

Qué será lo que está pasando?. Acaso será otro universo el que está jalonando, es la gran incógnita para el hombre actual. En su capacidad de pensar y de sacar conclusiones válidas, se ve limitado para una explicación cierta.

Será el momento para confirmar la existencia de un sinnúmero de universos, como si estuvieran en cadena y cada uno actuando sobre el otro?. Estaremos llegando a la confirmación del multiverso?

Sólo queda al hombre avanzar en la ciencia y la razón como únicas estrategias de penetrar en los misterios universales. El descifrado de sus leyes es el reto del futuro y la cuota inicial para el avance de su control.

Bienvenidos al viaje por la multitud de universos, el multiverso.

MATERIA Y CONCIENCIA

Hubo un día en que la materia tomó conciencia de si misma y fue, entonces, a partir de aquel en donde el hombre comenzó a pensar. Los fenómenos del universo le causaron asombro y así dio el paso para construir su gran civilización humana. El temor que sentía frente a las manifestaciones de la naturaleza lo llevó a buscar instancias superiores en quien refugiarse. Qué valentía la del hombre.

En su quehacer cotidiano no puede vivir en paz consigo mismo ni con sus semejantes. Somos materia y conciencia y cuando actuamos frente al hombre mismo lo hacemos con actos de inconsciencia. La materia y la energía representan el mayor contenido del universo. La materia y la energía representan el mayor contenido del hombre.

Nuestro universo canaliza aquellos componentes para sus procesos dinámicos y de expansión. Obedece leyes que parecen inmutables y que son las responsables del comportamiento cuando nace una nueva estrella o cuando las galaxias, cúmulos de estrellas, se alejan unas de otras.

El hombre canaliza su materia y energía en la búsqueda de camorras y destrucciones. Hace permanente ostentación de lo que es capaz de hacer pero vive en un mundo de confusión y desespero. Quiero decir, que va en contravía de lo que le enseña el universo.

Digamos que el hombre es malo por naturaleza y por genética. En su proceso de educación y de culturización tiene un momento de la vida para decidir si se vuelve bueno y útil o se reafirma en su maldad. En los niveles de conciencia actual, en su grado de máximo conocimiento, en su desarrollo tecnológico le queda al hombre un reto: propugnar por evitar el aniquilamiento mundial.

Vamos hacia un mundo sin límites y olvidamos que el universo nos da una enseñanza de cumplimiento de las leyes. Este simple principio es la base de una coexistencia pacífica y nos determina la forma más expedita de actuar.

Tiene el hombre una responsabilidad de grandes proporciones, en la medida en que penetra el universo, debe traer su experiencia a nuestra madre tierra para que sus habitantes vivan en un ambiente de armonía y de sana convivencia.

La materia y la energía pueden destruir o construir, según el ángulo de donde se mire. Será que en un estado ideal de futuro es mejor construir que destruir.?

Creo que la construcción ha sido la constante del hombre, buena o mala, pero que se puede hacer con conciencia de hombre humanizado por su propia civilización, la misma que ha construido a lo largo de su historia.

Es una actitud para decidir.

LEYES DE LA NATURALEZA

El universo se expresa a través de explosiones y reacomodos. Su ardiente vibrar en el seno de su inmensidad y de su eternidad producen un enigma frente al actuar de la vida.

Las enormes transformaciones de aquel, reflejadas en el planeta tierra, producen estados de desacierto y de incertidumbre. Qué gran preocupación la del hombre cuando se siente impotente ante las leyes de la naturaleza, pero tiene la facultad de asimilar conocimiento que le permite avanzar en la construcción de soluciones a los problemas del mundo.

La sabiduría es la conjugación del conocimiento y la experiencia de la vida. Esta acaba con la omnipresencia y con el fantasma del poder del hombre. El momento actual de la tierra nos preocupa enormemente; vemos cómo nuestros semejantes parten eternamente como producto de las leyes naturales. La constante del hombre es la de seguir hacia delante. Las adversidades no lo amedrentan, la vida se empecina en reproducirse y en no dejarse segar. Parece como si la vida fuera la responsable de la conciencia del universo.

Sin la conciencia humana el universo no existiría. Somos parte de una realidad y debemos trabajar para que la aplicación de las leyes naturales sea menos violenta y para la protección de la vida misma.

Tenemos el deber de construir estados de progreso para que la humanidad camine por ellos. Creo en los hombres que se empecinan en la búsqueda de mejores niveles de vida, dando todo lo que tienen de sí y poniendo toda su gestión en aras de una sociedad más justa.

Las leyes de la naturaleza nos permiten hacer una reflexión para el re-direccionamiento de nuestros actos. Cualquier manifestación en contra, por la aplicación de una ley, nos debe dejar una experiencia constructiva.

La vida apenas hace parte de un gesto amable del universo. A través de ella podemos comprender la magnitud de su expresión y podemos moldear la violencia de aquella reacción. Somos frágiles ante los fenómenos universales.

El mundo sigue su rumbo, obedeciendo unas leyes eternas y el hombre trata de seguir su rumbo cuando decide obedecer las leyes eternas del universo.

Somos criaturas universales con capacidad de pensamiento y de asimilar conocimiento. Tenemos la responsabilidad de compartir el mundo con nuestros semejantes y de trabajar inteligentemente para atenuar la manifestación de los fenómenos naturales.

Tendrá el hombre la necesidad de moldear los efectos mortales de las leyes naturales. Tendrá el hombre que aprender a vivir cuando llegue a moldear sus expresiones.

LA RESURRECCION

A los hombres de fe se les inculca el concepto de resurrección. Después de la vida presente se defiende el paso a una vida eterna y luego el regreso a esta terrenal. La vida es la interrupción de la eternidad. Eterno es todo aquello que no tiene principio ni fin, por eso la vida consciente determina un momento para comprender la eternidad.

Dentro de la teoría del espacio tiempo que circunscribe al universo actual es posible hablar solo de una finitud. Hace unos 14.000 millones de años el universo empezó su proceso de expansión y en esa medida se puede determinar el espacio y el tiempo recorrido. Según cálculos matemáticos este proceso de expansión dura unos cien mil millones de años, al cabo de los cuales se inicia el proceso de contracción. Parece ser este un proceso eterno de expansión y contracción.

En la concepción del tiempo, la vida consciente representa un período, que en la escala de medición presente, lo que transcurre en un período de traslación de la tierra alrededor del sol, es de unos 70 años. En esta limitada existencia hacemos un paréntesis para analizar la eternidad, por eso la vida significa una interrupción de aquella.

La dimensión y la profundidad del infinito es un campo incomprensible para el hombre. Tenemos la idea de que lo que no alcanzamos en el corto tiempo es eterno, pero no es así. Valemos por nuestra capacidad de entender el mundo y por la capacidad de entender nuestro mundo dentro del universo. Somos parte del proceso desde antes de nacer, después de nacer, vida consciente, y después de morir. Aquí cabe el concepto de resurrección definida como recuperación o vuelta a la realidad de una cosa o del hombre mismo.

Hombre y universo pegados de la mano para trascender a situaciones de comprensión universal. Cuando pasamos del estado antes de nacer y tomamos vida, esta nos permite comprender, al menos parcialmente esa incógnita de la eternidad. Una vez termina nuestro ciclo, volvemos a un estado, después de la muerte de eternidad.

La resurrección para los hombres de fe es ese proceso, después de la muerte, que revierte a la vida, es un mecanismo de devolverse de la muerte y lograr una nueva vida. Dentro del concepto de eternidad es posible trascender desde antes de nacer, o después de morir, hacia un estado de vida.

El manejo del conocimiento por el hombre, le permite generar estos esquemas para incursionar en la dimensión desconocida de la eternidad. Si la vida es la interrupción de la eternidad, hacemos parte de un momento consciente que nos acerca a los bordes de aquella. La resurrección es el retorno a uno de los extremos, para nuevamente tomar vida terrenal.

LA OTRA TIERRA

Hoy, el hombre se halla sumido en un profundo afán de buscar un sitio alterno en el cosmos para la conservación de la vida de la tierra. En su progreso científico hasta el confín del universo ha encontrado un planeta que ha sido llamado Gliese 581 g, la otra tierra, porque gira alrededor de una estrella o sol llamada así. Su tamaño es unas 3 a 4 veces más grande que la tierra. Las mediciones realizadas apuntan a que tiene la misma fuerza de gravedad y temperaturas de la tierra, lo que hace posible la vida allí.

La otra tierra se encuentra a 20 años luz de distancia o sea a unos 190 billones de kilómetros. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año, andando a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo. La distancia media entre nuestra madre tierra y Marte es de 225 millones de kilómetros.

El largo camino hasta Marte comienza a acortarse. El desarrollo de cohetes impulsados por motores de plasma, actualmente en fase de pruebas, permitirá reducir la duración de la travesía espacial de seis meses a sólo 39 días. Un recorte tan sensible de esta aventura espacial significaría que los astronautas pasarían menos tiempo expuestos a radiación, además de minimizar la pérdida de masa ósea y muscular, así como las alteraciones circulatorias provocadas por largos periodos en condiciones de ingravidez.

El viaje a la otra tierra con la tecnología actual tardaría unos 90.000 años. La grandeza de las distancias del universo apenas cabe en el cerebro de los humanos. En el momento estamos recibiendo la luz de soles o estrellas desaparecidas o muertas hace millones de años. Lo que hoy para nosotros es una realidad presente, para el comportamiento del universo es un pasado plasmado en el vacío o en la nada.

En la finitud de nuestro tiempo podemos registrar realidades inmediatas, más no realidades futuras determinadas por el proceso de expansión del universo.

Si el hombre ha encontrado la posibilidad de un nuevo sitio de habitación en el vasto océano cósmico, tendrá el reto para llegar allí, de acelerar sus naves espaciales a velocidades que cada vez se aproximen más a la velocidad de la luz. Para ello debe responderse la pregunta cómo afectará este largo viaje el cerebro humano y el equilibrio de sus sistemas orgánicos.

De acuerdo con la descripción convencional de la teoría de la relatividad de Einstein las partículas materiales al moverse a través del espacio-tiempo se mueven hacia delante en el tiempo (hacia el futuro) y hacia un lado u otro del espacio. El hecho de que la energía total y la masa sean positivas está relacionado con el hecho de que las partículas se muevan hacia el futuro.

Un aspecto comprobado de la teoría de la relatividad es que viajar a velocidades cercanas a la velocidad de la luz ocasiona una dilatación del tiempo, por la cual el tiempo de un individuo que viaja a esa velocidad corre más lentamente. Desde la perspectiva del viajero, el tiempo "externo" parece fluir más rápidamente, causando que el viajero llegue a un lugar más adelante en el futuro. Sin embargo, este fenómeno en sí mismo, no es lo que suele denominarse como viaje a través del tiempo.

Gracias a Einstein, sabemos que el espacio y el tiempo son más o menos lo mismo: el espacio-tiempo. Si nos movemos lo suficiente rápido a través del espacio, también podemos avanzar en el tiempo. Funciona así: viajar a velocidades cercanas a la velocidad de la luz ocasiona una dilatación del tiempo, que significa que el tiempo transcurre más lentamente para ti que para otras personas.

Así que si dejas la Tierra cuando tienes 25 años, y viajes a un 99,5 por ciento de la velocidad de la luz, cuando regreses a casa después de cinco años tendrás unos 30 años. Lo extraño es que todos tus amigos tendrán 65 años de edad. Así que este tipo de viaje es un poco más como inmortalidad que un viaje a través del tiempo como lo solemos entender.

Será que el hombre en su viaje de 90.000 años a la otra tierra alcanzará a llegar joven para poder disfrutar de su belleza y armonía, o lo suficientemente viejo para entregar y sepultar todo su cuerpo material y energético a este incógnito planeta?

Somos materia y energía y estamos sometidos a las leyes del universo. La majestuosidad del gran océano cósmico nos genera dudas y temores. Sus manifestaciones violentas hacen débil el acto humano. Sólo nos queda llegar a ser sobrevivientes a las formas de comportamiento del universo al cual pertenecemos.

METAMORFOSIS VIDA UNIVERSO

El esplendor que produce toda manifestación del universo enciende, cada vez, la llama en el corazón de los humanos. El inmenso haz de luz que deja la muerte de una estrella, mayor que nuestro sol, es apenas la lección que recibimos de este gran fenómeno universal. En la vastedad del océano cósmico apenas se hace imperceptible el fin de este gigante sideral. Nuestro universo se manifiesta a través del nacimiento, crecimiento y muerte de millones de soles y de cuerpos celestes. Es la energía la generadora del movimiento universal.

Uno de los descubrimientos más grandes de la ciencia moderna ha sido que las estrellas (como las personas) viven solamente un período de vida cuantificable y luego mueren. A pesar de que las vidas de las estrellas son enormemente mayores que el lapso de la vida humana, nosotros, los humanos, podemos conocer acerca de la historia de la vida de las estrellas estudiándolas en las diferentes etapas de su ciclo de vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Para ello se hace lo mismo que haríamos si tuviéramos que estudiar el ciclo de vida de los humanos en apenas dos o tres días, o bien, en dos o tres horas. El truco sería examinar tantos humanos de diferentes tipos como sea posible y luego deducir las etapas diferentes en nuestras vidas. Por ejemplo, podríamos visitar una sala de maternidad, y ver a los humanos justo antes o después de nacer. Podríamos, incluso, ver un nacimiento en progreso. En el mismo hospital, podríamos ser testigos de las etapas justo antes y después de la muerte.

La vida de los cuerpos celestes tiene manifestaciones similares a la vida de los cuerpos del hombre.

El esplendor que produce toda manifestación del hombre enciende llamas de solidaridad y de coexistencia. El haz de luz que deja la muerte de un humano es la consecuencia de su paso por la tierra. En la complejidad del mundo la vida es la expresión para su comprensión, es la expresión para la construcción de otra forma de vida ideal. Es el paso de la vida real a la vida ideal. Esta última es la que queda en los corazones de los hombres.

La muerte del hombre y de las especies vivas es el suceso obtenido como resultado de la incapacidad orgánica de sostener la homeostasis o equilibrio interno del sistema. Dada la degradación del ADN contenido en los núcleos celulares, la réplica de las células se hace cada vez más costosa. El ADN es la estructura química de la vida y puede sacar copia de sí misma, esto es la replicación.

La muerte se produce como consecuencia de una degradación orgánica o como consecuencia de una voluntad conciente. La muerte no es una solución, es un cambio de estado. Según la teoría de la relatividad, la materia se transforma en energía y la energía hace parte del universo. La muerte para el hombre es la forma de entregarle la energía al universo y este se convierte en el receptor eterno de aquella, y por ende del hombre. Nuestra tumba es el universo.

No sirve al hombre empequeñecerse frente al cambio de estado. Sí le sirve el comprender la consecuencia de aquel cambio. Este es el gran paso entre la vida y la muerte. La energía se concentra en un cuerpo y un día ese cuerpo se manifiesta entregando su energía al universo. Es el eterno retorno, es la metamorfosis perenne: vida-universo, universo-vida.

Hacemos parte de la vida y de la muerte del universo. Somos criaturas que caminamos durante los segundos que nos determina el universo. A todos los que están en la fase de vida ideal, paz en su universo.

LA ESPERA DEL FUTURO

Desde que nace el hombre vive en pos de alcanzar el futuro. Parece que el presente no le es significativo y el pasado le produce nostalgia. Todos llevamos el tiempo en nuestro código genético.

Los segundos de la vida van marcando experiencias que producen aliento para llegar a algo mejor. Pero, que es lo mejor para el hombre? Desde cada punto de vista de ese alguien puede construirse una estructura vivencial propia para llegar a la anhelada meta.

El futuro desvive al hombre y hace que su dinámica traspase su propia lucha por la existencia. En cada momento plasma su éxito o su derrota y va acumulando experiencias que mas tarde transmitirá, como su legado, a sus congéneres.

Esta es la verdadera articulación de la realidad con lo incierto que nos transmite el futuro. Hacemos parte de un universo que se mueve por leyes naturales y nuestra vida apenas hace parte de aquellas. Sólo sé que las leyes universales moldean nuestras vidas y que ante ellas somos meros puntos de enorme fragilidad.

Vale el hombre por su capacidad de comprender el universo y el mundo que le rodea. Vale porque es capaz de entender y de asimilar su realidad. El futuro es algo fortuito que no podemos ordenar. Sólo fabricamos procesos ordenados para tratar de alcanzarlo, pero el azar nos lo arrebata. Otra de las fragilidades del hombre. Que gran pequeñez ante el océano cósmico.

Apenas somos capaces de convivir, en forma incierta y cambiante, con los nuestros. Estos nos producen conflictos, en forma permanente, y cambian nuestra forma de ser hacia un comportamiento errático y frustrante.

Ante estas situaciones trascendemos, en el tiempo, hacia estados de violencia y de caos. El desorden de nuestro mundo actual es una consecuencia de aquello. Se vive buscando el futuro, como algo ideal, pero la realidad es la forma de expresión violenta o la guerra misma.

Será que el futuro marca el camino ideal para la destrucción del hombre, porque con su comprensión ha logrado crear estrategias y tecnología para que al llegar a aquel momento pueda decir que el futuro sea un holocausto?

Creo que como vamos, estamos en lo cierto. El futuro será el holocausto de la humanidad y el líder de este será el hombre mismo. Qué capacidad la de este ser para enfrentar las leyes del universo. Qué capacidad para ser inmensamente bruto.

Viva el hombre y su holocausto y que después de aquel, en algún punto del universo, todos confluyamos para el gran juicio final.

LA ETERNIDAD

En algún momento de la existencia leí que la vida es un parpadeo entre dos eternidades y esto me causo un impacto. Antes de nacer y después de morir. Cuando veo pasar el tiempo de los humanos siento que cada vez estamos más cerca de la otra frontera de la eternidad.

El hombre con el trascender del tiempo se aproxima cada vez más a dar ese gran salto. La vida es el camino que une la frontera entre lo que antes no era y lo que después ya no es. Es el camino entre tener conciencia del universo y el perder esa conciencia. Si no existiese la vida inteligente el universo no existiese. Basta una conciencia humana para que el universo exista. Será esto la aproximación al concepto de eternidad?

Somos seres vivos y conscientes y hemos sido construidos para vivir unos 70 años. Este es el reto que nos da la vida para entender el universo y para entender su eternidad. Luego nos sumiremos en algo desconocido, pero que se intuye. Vamos inexorablemente hacia el fin del universo. Somos criaturas eternas con un momento de vida para disfrutar.

Después, ya no seremos, haremos parte de la nada y haremos parte del todo en el universo.

Existen dos concepciones para adentrarse en la comprensión de la eternidad, la que se fundamenta en la luz de la fe y la que se interpreta a la luz de la razón. Para esta última la eternidad es un espacio que no tiene principio ni tiene fin, es una perpetuidad y dentro de este se mueve el hombre bajo sus dos formas materia y espíritu.

La física moderna, de tendencia más bien eternalista, describe el comienzo físico del universo como una gran explosión, o Big Bang. La NASA ha sido capaz de verificar la época del origen del universo a partir de la reciente detección de la radiación de fondo emanada por el Big Bang. El tiempo, el espacio y la materia surgieron hace alrededor de 13 mil millones de años.

El concepto de eternidad (del latín aeternitas), relacionado con el de inmortalidad, se refiere popularmente, unas veces a una duración infinita y sin límites, y otras designa una existencia sin tiempo o fuera del tiempo. Es el trabajo de la ciencia en su objetividad, racionalidad y sistematicidad.

En ciertas religiones, la eternidad es la vida del alma después de la muerte. Primero fueron las religiones, después la ciencia. La búsqueda de la inmortalidad o del elixir de la eterna juventud existe desde que la humanidad es consciente de que es mortal. Las culturas primitivas consideraban que la sangre de los animales transmitía energía vital y por eso se la bebían. Los egipcios desarrollaron buena parte de su cultura en la creencia de que el faraón era un ser inmortal, de ahí la importancia que daban a la construcción de las pirámides y a todo el proceso de momificación.

Isaac Asimov trata el tema de eternidad, en su obra: El Fin de la Eternidad, novela de ciencia ficción. Trata el tema de una sociedad capaz de viajar a través del tiempo. La historia se desarrolla en un insólito mundo de hombres viajeros del tiempo llamados Eternos, organizados en extrañas jerarquías y rangos, que se reclutan entre las diferentes épocas de la historia humana a partir del siglo XXVII.

La Eternidad es un lugar y una organización que existe más allá del tiempo. Está compuesta de humanos que son reclutados de diferentes momentos de la historia de la humanidad, desde el siglo XXVII. Los Eternos tienen la capacidad de, por medios tecnológicos, entrar y salir en casi cualquier punto de la corriente temporal y viajar por ella, alterándola.

Los ensayos que se han hecho sobre la eternidad siempre nos dejan en esa incapacidad de comprender que hay más allá del universo y que sigue después de haber caminado entre las dos fronteras enunciadas.

El hombre es eterno por su pensamiento, porque es capaz de observar, verificar y comprobar. El hombre es inmortal durante su vida misma, pero un día el universo le reclama toda su energía y se la lleva para si. Que bella eternidad.

16 de octubre de 2010

UNIVERSO CREADOR DE DIOS

Señor: Soy criatura de la ciencia, más no de la fe. Creo en la conciencia que forja el conocimiento. Creo en su avance.

Señor: Si tú perteneces a la conciencia del universo, porque eres su hacedor, dadme un momento para comprenderte y aceptarte.

Señor: Si eres eterno y haz sido el autor del universo, dadme un momento de la vida para entenderte y difundir tu obra.

Señor: Si perteneces al infinito y les haz dado a los hombres la finitud te pido humildemente tu presencia infinita para que todos los humanos seamos parte de ti.

Señor: la vida es inmensa y es grande porque tenemos conciencia de ti. Muéstranos tu presencia y deja ver tu infinita sabiduría.

Señor: Somos impotentes ante las fuerzas del universo y si tú las haz creado, nos rendimos ante ti. Por eso te pedimos tu manifestación para que la mente humana tenga la mente del universo y de su hacedor.

Señor: Te pedimos tu asistencia, desde cualquier punto del universo en donde te encuentres, para que este género homo tome conciencia de que el universo existe, y en este la vida, que hoy permite la búsqueda de la comprensión del infinito y de tu autoría.

EL ECO DE LA VIDA

La vida es un presente que se extingue en el tiempo. Todos llevamos algo de afán para vivirla y comprenderla, y esto es el reflejo de la forma como la hemos conducido. Así como el eco nos devuelve las palabras que lanzamos, la vida nos devuelve lo que hemos sembrado en ella, lo bueno o lo malo.

Cuando hablamos cosas que hieren al humano estamos generando situaciones que se devuelven en algún momento de la existencia. El eco es la repetición de un sonido al chocar sus ondas sonoras contra una superficie sólida y regresar al lugar de la emisión con la fuerza y la tardanza suficientes para que se perciba como un sonido distinto del original, como sucede a veces en ciertas montañas, valles o plazas. Lo mismo ocurre con el acto humano. El ruido producido por el daño se expande socialmente y esto produce desacierto y desconfianza.

Por eso creo que la tardanza, en la acción solidaria hacia los demás, se refleja en una forma contraria que menoscaba a la vida misma y a la sociedad en la que militamos. La vida nos devuelve todo lo que decimos o hacemos. Por eso, nuestra vida es el reflejo de nuestro actuar.

Ante un mundo convulsionado se requiere poner más amor y dedicación para con los humanos. La violencia se ataca con sobredosis de amor y este debe ser sembrado en todos los rincones del mundo como estrategia de convivencia. Si deseamos felicidad habremos de darla a todos para que la vida nos la devuelva como el eco.

Cuando construyo bienestar y calidad de vida habré de encontrar algo que viene de rebote. La felicidad la devuelve la vida cuando damos más de lo que recibimos. Pero cuando busco la de los demás, haciendo el bien, la encuentro como el eco, de rebote, recojo lo que siembro.

Estaré alegre cuando busco la alegría de los que me rodean. Si quiero una sonrisa en mi alma, he de sonreír a quienes tengo a mi lado, cada día. La vida me devolverá lo que he dado, como el eco. Esto se aplica a todo en la vida: a la belleza, la verdad y la bondad. Por mucho que vayamos por el mundo buscando la belleza, no la encontraremos nunca si no la llevamos con nosotros.

En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor.
Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae. El eco de la vida es el bumerán que nos devuelve lo que sembramos durante ella, es el proceso de cosechar actos de inteligencia y de gratificación o de amarguras y sinsabores.
La vida nos da de regreso exactamente lo que le hemos dado. Nos devuelve todo lo que decimos y hacemos. Si no nos gusta lo que recibimos de regreso, debemos revisar bien lo que estamos dando.