SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

19 de marzo de 2008

EL HOMBRE ETICO MORAL

EL HOMBRE ÉTICO-MORAL

Aquellos que viven aprendiendo o asimilando esquemás o estructuras mentales, ajenas a la realidad científica, solo viven logrando verdaderas confusiones en la forma de administrar la vida.

La acumulación de experiencias sensoriales, supuestas y muchas veces mágicas abonan el terreno para la práctica del fanatismo.

El fanático defiende con exceso de celo, creencias u opiniones religiosas, y fantásticas. Vive entusiasmado ciegamente por una cosa y esto le produce desorientación.

Todo vestigio de fanatismo le quita la posibilidad de un actuar en forma propia que le permita construír una alternativa más racional de vida.

La posesión vehemente de creencias y la obsesión de su práctica es producto de mentes insanas, inseguras y pusilánimes.

Abandonada toda capacidad de raciocinio y de libre pensamiento, solo se someten a ser guiadas peligrosamente por medio de modelos enfermizos que aparentan producir una solución, y es éste el sofisma que sirve de estímulo a los posibles adeptos.

El hombre debe aprender a no dejarse manipular mentalmente, debe desarrollar su propio criterio y actuar conforme.

No es posible aceptar ideas que conduzcan al fanatismo, porque el hombre pierde su libertad de pensar y de construír de acuerdo con su personalidad y carácter.

El fanatismo es el arma de las personas débiles y vulnerables. Compromete el ego y la alteridad del hombre en aras de su manejo con fines de manipulación y sometimiento. Produce una sensación de fuerza de convicción y lleva al hombre a la realización de actos humanos sesgados, que desfiguran las condiciones de bondad de ellos.

Mediante prácticas que se hacen aparecer como científicas, el hombre logra insertar conceptos que comprometen el criterio propio de decisión, y generando una verdadera técnica de manipulacion del acto humano.

En aras de supuestas instancias superiores o en afán de producir desequilibrio en el comportamiento humano, las personas pueden hacer creer sobre una supuesta fuerza que les asiste.

El débil es presa permanente de esta situación y somete en forma inconciente su vida y su modus operandi en aras de los intereses de los que poseen aquella fuerza.

EL LIBRE PENSADOR

Para todos aquellos libre pensadores de cada época, que han sabido sobreponerse a la disciplina sicológica y social establecida por la ideología imperante, mi loa, mi alabanza, porque contribuyeron fundamentalmente al desarrollo de la civilización.

El Hombre tiene la responsabilidad de revisar su base de pensamiento, sus vivencias pasadas y presentes y adecuarlo a la época en que vive.

Pertenecemos a la estructura social humana, consecuencia de las experiencias de cada generación anterior, de su devenir y de su misión, pero nos queda el deber de proyectar nuestra visión del futuro y el palpar del presente, aunque la mente puede yuxtaponer estos dos estados de tiempo.

Debemos articular los momentos vivenciales de nuestros semejantes y ajustarlos a nuestra estructura ideológica propia. Esta condición nos permite manejar la manipulación que se quiere hacer de la mente y de la visión de los demás.

Todos queremos proyectar nuestra experiencia como la mejor alternativa de vida y así lo expresamos, pero es necesario aprender a retomar otras experiencias derivadas de la relación con el medio ambiente y encajarlas en nuestros modelos, para así hacer el aporte al desarrollo del hombre integral.

Somos el nivel superior en la escala biológica, síquica y social y ésta consecuencia nos determina una guía en la interpretación del universo.

Pertenecemos a la inmensidad del océano cósmico y aunque se nos ha dado un momento infinitesimal de vida, en su estado, tenemos la obligación de desempeñar acciónes que permitan la interpretación y la adecuación hacia situaciones futuras probabilísticas que permitan un mejor estado para la gran raza humana y para las especies que le siguen en la escala bio-sico-social.

El hombre tiene la capacidad de construír su propio modelo de visión de su vida y de su universo y a él se aferra.

Todo lo que le produce una solución, todo lo que la instancia superior vierta en su debilidad humana, es constructiva, produce el flujo de energía positiva y condiciona la defensa del modelo el cual se transmite a los diferentes niveles sociales y crea seguridades en el devenir de la vida. Como un río, el hombre se va desarrollando hacia una meta que no puede encontrar, pero proyecta su fé en una instancia superior y a ella se dirige.

El hombre tiene la capacidad de divinizarse y de generar credibilidad y confianza ante Los débiles. Y esto es benéfico y hay que apoyar.

El mundo es errático, se mueve a la par del pensamiento humano, pero no se ve el complemento constructivo.

Aparece el criterio de sanación como la mejor alternativa humana. Es solo el convencimiento de la fuerza síquica que construye esquemás y los alimenta en aras de las debilidades humanas.

El ser humano tiene la condición de expresar sentimientos como consecuencia de los estímulos que le produce su entorno.

El medio en que se desarrolla, en un momento dado, determina los patrones de reacción que le permiten enfrentar el estímulo en forma placentera y gratificante o en forma de aversión y de rechazo y esto condiciona su estado de respuesta.

El estado de respuesta se va fundamentando paulatinamente sobre la base de la unidad y la diversidad.

Sobre la unidad porque el hombre depura su experiencia en aras del bien común y por él trabaja. Sobre la diversidad porque la capacidad de recibir estímulos es diferente en cada uno de los hombres y la forma de enfretarlos les hace característicos.

La uidad y la diversidad se articulan en el respeto mutuo de las formas de organización social a las que pertenecen.

La cultura de la vida del hombre es la de existir bien y propugnar por el progreso con solidaridad, lealtad, y coherencia en sus actos.

Debe exisitir para cumplir en forma fehaciente con todas sus responsabilidades.

La conciliación deberá estar como punto de partida en cada camino que inicia. El hombre que maneje esta visión es un hombre recio, que maneja el desarrollo de su organización y le introyecta valores que se van agregando en aras del desarrollo humano.

LA CORRUPCION

Desde el punto de vista humano la corrupción es una práctica corriente en el quehacer del hombre. Las estrategias tendientes a su erradicación solo conducen al control y a mantenerla dentro de unos mínimos tolerables.

La corrupción no es asunto público ni privado. Es un fenómeno multicausal y se fundamenta en la realización de actividades por fuera de la Ley, en acciónes de enriquecimiento, favorecimiento y obtención de privilegios en cualquiera de las áreas de la actividad social.

El mayor acto humano frente al grupo social al que se pertenece es el de poner las reglas de juego a disposición de todos. Así cada uno participará con un grado de igualdad y se dará un paso importante en combatir la corrupción.

El fraude y la corrupción destruyen el carácter moral de la sociedad. Producen un efecto negativo en las relaciones sociales porque generan desasosiego y pérdida de la credibilidad en la organización.

El partidismo como fuente de enemistad

El ser humano tiene la tendencia a tomar partido frente a una ideología o a un marco de manipulación. Tal condición le imprime una forma de comportamiento ante los que difieren de su contexto. Toda su conducta futura estará determinar en la defensa de aquel ideal y combatir lo que se salga de su convicción.

Aquella actitud es generadora de enemistad y de violencia. Su expresión se convierte en conflicto y su dimensión presenta un carácter explosivo social. El partidismo induce situaciones que crean confusión y menoscaban la base ética de una sociedad. El acto voluntario o involuntario de tomar partido en una organización democrática debe sustentarse sobre la base de la imparcialidad y de la ecuanimidad.

Todos somos partícipes de un orden social y en esa medida debemos actuar dentro del canon de normas que lo dinamizan. El partidismo es sano para la comúnidad, pero es importante no mezclarlo con odios y deseos violentos para acallar la voz ajena.

El hombre tiene la tendencia a la búsqueda de poder político, económico y social, vive permanentemente construyendo mecanismos que le permitan obtenerlo. Es un principio de progreso individual, pero debe quedar claro que se debe lograr con un juego limpio que no atropelle la misma sociedad o al individuo opuesto.

La lucha individual hacia metas que mejoren el vivir produce a veces desconcierto cuando la cortamos tajantemente porque la parte opuesta no nos beneficia o nos combate. Se genera aquí el concepto de odio político.

EL ODIO POLÍTICO

El odio político, o la aversión que se experimenta frente al adversario político llevan una simiente de corrupción. Puede medirse la actuación del ser político frente a su rival conociendo su concepto frente a la cosa pública. La aversión política es el estigma de todo mal político, y por ende conlleva el emblema de la corrupción.

La construcción de un nuevo modelo político deberá hacerse sobre la base de la solidaridad, la coexistencia y el co-manejo de los esquemás administrativos que impulsan el Estado. Se observa la tendencia a la cohesión de las más diversas fuerzas sociales, se mantienen unidas en función de un objetivo común y por eso luchan.

El sentimiento de contradicción en el mundo político debe utilizarse para oxigenar el sistema, no para destruirlo o para la venganza. Es útil la contradicción entre los fuerzas sociales, sólo así se dinamiza la sociedad. Las contradicciones no pueden dar lugar a situaciones adversas en nuestros contrarios.

EL ENGAÑO EN LA ACCIÓN ESTATAL

El engaño consiste en hacer caer en el error a una persona, también consiste en el entretenimiento o distracción para que una acción no sea la correcta. Cada comúnidad tiene un orden propio, producto de una experiencia benéfica y lo adopta como tal en un consenso del grupo. El engaño no es aceptado como constructivo de progreso y de avance social. En la conformación del Estado, la población representa la razón última de esta organización. El hombre que trabaja en la administración del Estado debe estar desprovisto de todo viso de engaño.

La acción Estatal debe presentar toda la transparencia y la más buena fé. La práctica del error permanente puede asociarse con la práctica de la corrupción. La una es consecuencia de la otra.

El hombre público no podrá dar su aceptación al engaño porque menoscaba su credibilidad. Que mal tan grande hace a la sociedad aquel hombre público que fundamenta su acción sobre la base del error y la mentira. El hombre público debe comprometerse con la retórica, arte del bien decir, para las adecuadas acciónes dentro del Estado.

El engaño en la acción estatal. El lavado de dinero. El contrabando. Consecuencias penales. La dependencia socioeconómica. La aplicación del doble valor en un juicio.

VIDA MORAL

MORAL Y ÉTICA EN TODO PROYECTO DE VIDA

La Ética es un proyecto de vida que nos indica por lo que tenemos de humano y que no todo vale lo mismo. Unas cosas se consideran más valiosas que otras. La valoración permite determinar lo que es útil al hombre y lo que no le es.
La Ética debe relacionarse con la axiología, que es el estudio de los valores que se hace, determinando las virtudes, las cosas buenas, lo propio del hombre, la valoración y el sentido. La axiología es el punto de vista clásico de los valores. Lo clásico es aquello que llega a pulirse y se establece como modelo.
También debe relacionarse con la moral, porque ésta es normativa, acrítica y su aplicabilidad la controla la ley. En lo clásico los valores son reconocidos como tales y se establece una escala por ideales: son sus virtudes y cumple los requisitos del bien.
El ser humano hace cultura y le da sentido a lo que hace, y al final plasma lo que denomina: su obra. El manejo y control de los instintos diferencia al hombre de las otras especies.
Como especie superior el hombre debe aprender que esta bien y qué está mal en la cultura en que nace. Al nacer la humanidad le da la oportunidad de aprender los valores. Por su capacidad cognoscitiva tiene la cualidad de hacer relación de las diferentes formas de conducta de los demás y extraer aquello que es benéfico para la mayoría.
La Moral es el conjunto de normas que sirven para delimitar aquello que va a beneficiar a un grupo. La moral se establece por acuerdos sociales pero no se detiene a pensar aquello que aparece como norma. La moral se encarga de que obedezcamos las normas. El carácter acrítico de la moral nos indica hablar del DEBER SER.
Debemos saber reconocer que esas normas son las mejores dentro del grupo. Cuando se habla de ética profesional es más bien moral profesional porque se constituye como un conjunto de normas que producen sensación de respeto humano. Estas normas que todo profesional quiere hacer están instituídas política y socialmente.
La moral es teórica, su aplicabilidad la controla la ley o la norma. Cuando se infringe es castigada (afecta cuerpo y alma).
El hombre no se mira individualmente sino desde su colectividad o grupo social. Se considera su LIBRE ALBEDRÍO. Nace libre y hace uso bueno o malo de esa libertad. Al reconocer esto, por un acto de libertad, somos iguales. Al infringir la norma se castiga por igual.
Para las normas jurídicas y para las normas religiosas se habla de sistemas de moralidad. Se determina un sistema de moral civil y uno de moral religiosa.
La Ética es reflexiva y crítica porque no generaliza sino que textualiza. Se pregunta: este hombre que hizo tal cosa en que situación estaba porque lo hizo. La Ética habla del querer ser porque ubica al ser como deseante, no ligado a la ley natural, sino a los deseos imperantes en la cultura.
Toda Ética es de vida porque afirma la sobrevivencia al querer seguir siendo. Se puede determinar un nivel práctico de hacer ética en aras de un ideal de vida. Con base en una relación consigo mismo, se habla de ética ciudadana. Con relación a los otros, de una ética civil.
La moral y la ética o son de tipo clásico y contemporáneo. El sujeto de la ética es alguien que quiere ser. El sujeto de la moral: lo que hace es obedecer.
La pregunta de la ética: Qué quiero hacer dentro de lo establecido.
La pregunta de la moral: Qué debo hacer.
En Ética se habla del estratega que con las mismás normas construye un etilo propio, éste es el carácter individual de la ética.
En la Ética cuenta la relación con el otro. Para todo sujeto existen tres niveles de relación:
Con lo otro: Naturaleza.
Con el otro: Reconocimiento de autoconciencia humana, relaciones de enfrentamiento, violencia que se subliman y se jerarquizan.
Reconocimiento en el otro: lo que reconozco en mí, lo reconozco en el otro. Debe aceptarse la reciprocidad.
Para la ética es fundamental el tema de los derechos humanos. En ética se habla de la dignidad humana.

EL RESPETO POR LOS ACTOS HUMANOS

El hombre, como animal político que es, debe relacionarse con sus semejantes para poder sobrevivir.
Estas relaciones le ubican dentro de un nivel de participación en cada uno de sus actos.
Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, hay algunos elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros aunque de ella nada obtenga.
La concepción humana de la búsqueda de estados superiores, por la vivencia de fenómenos adversos, busca cohesión entre los individuos y ello hace que la presencia de nuestros semejantes no nos sea adversa.
Los fenómenos adversos están incidiendo permanentemente en la condición humana a tal modo que modifican su conducta frente a la vida.
El constante proceso de adaptación a las condiciones del medio ambiente le genera una incertidumbre en su futuro.
Pero a pesar de las condiciones, el hombre siempre busca alternativas que le permitan sobrevivir adecuadamente. Concomitantemente participa en su condición intrínseca mediante la manifestación de la lástima o compasión, emoción que experimenta ante la miseria ajena.
El que con frecuencia el dolor ajeno nos haga padecer es un hecho demásiado obvio que no requiere comprobación; porque este sentimiento, al igual que todos los demás de la naturaleza humana, en modo alguno se limita a los virtuosos y humanos aunque posiblemente sean éstos los que lo experimenten con la más exquisita sensibilidad.
El mayor malhechor, el más endurecido transgresor de las leyes de la sociedad, no carece del todo de este sentimiento.
Al contrario del dolor ajeno, la felicidad humana depende de una determinada concepción del hombre.
Su dimensión está representada en el criterio de ecuanimidad y equilibrio en el desarrollo de los problemás que lo aquejan.
El mantenimiento de los criterios enunciados permite al hombre ubicarse como sano o como enfermo dentro del nivel social al que pertenece.
Su condición le da identidad de unidad biológica y ello le permite que sea esencialmente social en el plano sociológico y en el sociológico. Quiere decir que tiene una capacidad para relacionarse y ésto le produce una satisfacción verdadera. El concepto de sano se traduce en un estado de completo bienestar físico, mental y social.
El hombre tiene capacidad de funcionamiento y equilibrio entre su propia independencia y la necesidad de los demás. Esta necesidad lo lleva a la búsqueda de relaciones que le resuelvan sus necesidades primarias como el afecto y el sentimiento.
La personalidad se construye de la interrelación entre el temperamento y el conocimiento.
Los actos humanos son contradictorios y merecen su revisión cuando inciden fundamentalmente en el cambio de prácticas sanas.
Todo lo que disminuye la capacidad de funcionamiento produce algo incorrecto; es la enfermedad la que determina el mal y la insanitud.
Esto es válido para el contexto social en que se desarrolla el individuo.
Dentro de las relaciones sociales se perfilan convicciones comúnes en cuestiones de credos, gustos, dirección de la vida privada etc. que se convierten en costumbres.
En este campo tan fundamental, las preferencias humanas están sometidas al proceso intelectual de reflexión y de nueva expresión de conceptos que sin variar en lo esencial se pugna por expresar de mejor manera.
La preocupación del hombre es su bienestar y ha aprendido que lo puede lograr a través de la práctica de las costumbres SANAS.
Los actos humanos son las manifestaciones de la relación del hombre con su ambiente físico, siquico y social. Cada uno de aquellos es producto del ser mismo y por eso son de su entera responsabilidad.
El hombre tiene la capacidad de decidir como actúa y como no.
La construcción de la obra del hombre al fin de su existencia deberá estar plasmada sobre la base del respeto a su modo de vida.
La imposición de estilos artificiales mediante prácticas de métodos que le induzcan a actuar en una forma irracional sólo es un atropello al esquema que se ha impuesto en el camino de su vida.
Aquellos estilos artificiales no son más que estrategias de consumismo de bienes y servicios, que al final sólo consiguen ahorcar la personalidad humana.
Los grupos sociales y en ellos incluyo los económicos, los políticos, deben desarrollarse sobre la base de la dignidad humana que no es más que el respeto a la capacidad del individuo de hacerse merecer.
Con todo, las presiones del medio no reemplazan nuestra responsabilidad personal por las consecuencias de las decisiones que tomamos. No deja de ser cierto, sienembargo, que la influencia del medio puede facilitar o hacer sumamente difícil la toma de ciertas decisiones. Esta es una realidad de la vida que todo ser humano debe afrontar con seriedad y responsabilidad.
Las decisiones deben tener acierto y unas condiciones de calidad, miradas desde el punto de vista del bien común.
Cualquier afectación de éste, genera una responsabilidad. Sin importar cuales sean las circunstancias que hayan producido en el los puntos fuertes y los puntos débiles que le son peculiares, tiene una naturaleza que lo impulsa a hacer o a pensar lo indebido. Y estos impulsos son los que debe aprender a controlar.
Debe procurar actos de bondad y de hacer lo que es correcto.
La acción humana debe estar precedida de la honradez. El que procede o lo hace con rectitud está generando su propia credibilidad dentro del grupo social al cual pertenece.

EL HOMBRE ÉTICO

El hombre es producto de la articulación de tres elementos: el biológico, el síquico y el social. Sobrevive en el universo porque por su capacidad de relación ha resuelto los problemás que se le presentan en su contacto con el medio ambiente inmediato.
El componente biológico está determinado por el estado de equilibrio o desequilibrio en que se haya en un momento dado.
Las reacciones bioquímicas que se dan a su interior representan el soporte de la vida como tal. Las reacciones producen unas relaciones interdinámicas entre la materia y la energía y generan una base fisiológica que permite entender al hombre como un ser biológico que se disputa, desde este mismo ángulo, el convivir con las demás especies vivas.
Los seres vivos reacciónan en forma diferente a los estímulos del medio ambiente. Cada especie comparte el mundo circundante, obteniendo de él la energía necesaria para su subsistencia.
El hombre, también hace parte de esa cadena. La vida biológica es producto del metabolismo y de la transformación de fuentes de energía.
Las relaciones interdinámicas de equilibrio generan un organismo sano y en el hombre producen el temperamento o aquella constitución particular que resulta del predominio fisiológico de su sistema orgánico, como el nervioso o el sanguíneo en relación con su totalidad.
El temperamento regula la relación entre el ambiente interno del hombre y su ambiente externo. La capacidad de respuesta frente a los estímulos que le produce el ambiente externo condiciona su reacción o no y determina su condición de experiencia agradable o desagradable con la consecuente tendencia a realizar nuevos actos biológicos que le produzcan gratificación. Esta es la función básica de relación del sistema nervioso central.
El componente síquico es una consecuencia de aquella relación y tiene el componente de comprensión de los fenómenos del universo.
Esto le faculta la condición para la determinación y afianzamiento de esquemás mentales, base fundamental para la construcción de su arquetipo.
Un esquema mental está representado por el conjunto de elementos sucedáneos a una vivencia, bien sea agradable o no. Esta vivencia imprime carácter en el individuo porque genera rutas para su posterior comportamiento.
El plasmar y el aceptar unas vivencias como gratificantes y otras como adversas le permite al hombre construir la teoría elemental del bien y el mal.
Todos aquellos aspectos que agraden producen una tendencia a su repetición, el ser busca nuevamente el logro de un estado similar. La repetición en el tiempo es lo que genera el proceso histórico en el desarrollo humano.
En un principio, cuando el hombre apenas empezaba a superpoblarse, y entonces disfrutaba de una baja densidad poblacional, supeditaba su supervivencia a su propio esquema mental y a su capacidad para resolver las dificultades con el medio ambiente.
De la forma como sorteaba éstas, fue entrando lentamente en el camino del progreso, de ir hacia adelante en la búsqueda de mejores alternativas de subsistencia.
Frente a la capacidad condicionada de interpretación de los fenómenos universales, el hombre se encuentra con su semejante y determina qué necesita de su concurso para protegerse de todo lo que le es adverso.
Su propia fuerza física y síquica no es suficiente para enfrentar las amenazas que se le presentan, recurre al esfuerzo y la cooperación de los otros.
Aparece el hombre social, aquel que tiene que relacionarse con los demás como medio de subsistencia.
El hombre se convierte en un animal político; necesita ese intercambio permanente de experiencias con sus semejantes.
Tiene la convicción de que sin este componente su desarrollo se compromete, se vuelve precario. Entonces amplía su esquema mental y lo contrapone con los esquemás de su gente.
En esta superposición se relacionan los diferentes elementos vivenciales de cada uno de los integrantes de un conjunto humano y aparece el SUPRAESQUEMA MENTAL DE CONJUNTO HUMANO.
Al desarrollar el concepto de grupo entre los hombres se puede plasmar el componente del ser social debidamente articulado con el biológico y con el síquico.
La integralidad debida a la articulación de dichos componentes es la que define al hombre en su dimensión frente al universo. Esta definición le permite el poder tomar herramientas que le dejen avanzar.
Aparece el conocimiento como herramienta principal y con la aplicación de éste pone a rodar la construcción de su gran civilización.

T9 PROFESIÓN. ÉTICA PROFESIONAL

CONCEPTO DE PROFESIÓN
La educacion universitaria que recibe el individuo lo conduce a la obtencion de un Título profesional que le genera la responsabilidad de tutelar el bien común y de desarrollar iniciativas en aras de aquel.
Toda profesión debe tener un SENTIDO DE SERVICIO, su base debe estar sustentada en una dignidad extrínseca, adjudicada por la opinión pública. La sociedad es la encargada de HONRAR la profesión con la confianza en ella depositada.
La dignidad profesional no depende de méritos ni de limitaciones personales. El desarrollo de una profesión es producto, si, del prolongado esfuerzo de los individuos que la ejercen y le dan credibilidad y popularidad.
La palabra profesión proviene del latín professio, -onis, que significa acción y efecto de profesar. El uso común del concepto tiene diferentes acepciones, entre ellas, empleo, facultad u oficio que cada uno tiene y ejerce públicamente; protestación o confesión pública de algo (la profesión de fe, de un ideario político, etc.). En este sentido, profesión puede definirse como una actividad permanente que sirve de medio de vida y que determina el ingreso a un grupo profesional determinado.
En términos generales, se ha definido la profesión como una ocupación que monopoliza una serie de actividades privadas sobre la base de un gran acervo de conocimiento abstracto, que permite a quien lo desempeña una considerable libertad de acción y que tiene importantes consecuencias sociales.
El concepto profesión ha evolucionado a través del tiempo y ha sido producto de un desarrollo histórico, que ha creado y renovado mecanismos de diversa índole, hasta llegar a los procesos modernos que se conocen hoy en día. Los antecedentes sobre el origen de este concepto se encuentran en antiguos textos hebreos en donde se señala que esta palabra era usada con relación a funciones sacerdotales, los negocios en servicio del rey o de un funcionario real,
Una nueva concepción de la profesión se da a partir del trabajo de Cleaves (1985), quien sostiene que las profesiones son ocupaciones que requieren de un conocimiento especializado, una capacitación educativa de alto nivel, control sobre el contenido del trabajo, organización propia, autorregulación, altruismo, espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas.
Esto lleva a sostener que, generalmente, la profesión aseguraría la posibilidad de hacer carrera a través de una actividad en la que los conocimientos del profesionista, además de ejercitarse, se amplían acumulativamente, enriqueciéndolo. Por otra parte, algunos autores como Brunner y Flisfich (1989), consideran que las profesiones son imprescindibles, tanto porque poseen un saber técnico, como por los valores que representan (Pacheco, 1994).
Tradicionalmente, la profesión ha sido una forma privilegiada de actividad y la base de una categoría socioeconómica caracterizada por su diversidad de tareas y por altos niveles de ingresos económicos, de estatus social y de prestigio.
Las profesiones actuales se estructuraron con base en una segmentación de la producción del conocimiento y de su propio ejercicio ante la necesidad de regular y reglamentar las formas de ejercicio de las habilidades profesionales, buscando legalizar lo escolar como la única forma válida de tener acceso al conocimiento.
Las profesiones han sido consideradas como estructuras sociales autónomas en el sentido de que se encuentran formalmente establecidas y legitimadas, no sólo por el conjunto de formas y sistemas de organización social históricamente constituidos.
PROFESIÓN: Es una capacidad cualificada, requerida por el bien común, orientada a la solucion de necesidades y a la construccion de una Sociedad con unas condiciones de calidad de vida, de justicia y de desarrollo humano adecuadas.
Una profesión no es sinonimo de actividad o de oficio. Las actividades u oficios pueden ser requeridos en el ejercicio de una profesión, pero no al contrario.
Toda profesión esta destinada a la prestacion de SERVICIOS o a la PRODUCCION de bienes. Con esto el profesional cumple la función social de resolver problemas y necesidades al grupo social en el que se desenvuelve.
La funcion que realiza una profesión es de alto nivel y complejidad y no se puede reemplazar. El profesional debe ser el ejemplo, en la sociedad, del pensar y del vivir. El sentido social de una profesión se mide de acuerdo con la produccion de bienes o de servicios y de la magnitud del bien común que haga.
Las profesiones no sólo son las portadoras del conocimiento científico, también son guardianes seculares de lo sagrado, el sacerdocio del mundo moderno; pero un sacerdocio que reconoce lo incognoscible de las cosas, que se enfrenta a las incertidumbres y reconoce la apertura del mundo cambiante. El sistema profesional es el sistema que regula a la sociedad moderna, cuya función es acomodar a la sociedad en esta realidad (Dingwall y King, 1995.).
La nueva cultura profesional propicia la necesidad de tomar en cuenta además de las condiciones nacionales, los avances tecnológicos, las políticas internacionales, las comunicaciones, los mercados de trabajo tanto internos como externos, las necesidades del sector productivo y los requerimientos exigidos por cada sociedad, en lo particular. Estos cambios provocan que, quienes estudian las profesiones, tengan la necesidad constante de actualizar el bagaje teórico y conceptual, a fin de encontrar explicaciones a los cambios que se suceden en torno del mundo profesional.
Las profesiones constituyen un núcleo de conocimiento formal compartido. Por ejemplo, es probable que la vecina pueda diagnosticar una apendicitis aguda tan bien como el más experto de los profesores de cirugía, pero la vecina puede equivocarse. Por tanto, un profesional administra el conocimiento en condiciones de certidumbre y esta es la principal ventaja sobre el conocimiento informal.
El conocimiento, en las profesiones, es información organizada, articulada, con arquitectura para algún interés social; éste puede ser utilitario, estético, terapéutico, económico, pero siempre existe un interés detrás de la información que se organiza y se convierte en conocimiento. Los profesionales administran conocimientos, no informaciones, por eso se justifica que existan instituciones culturales como las universidades, que crean, preservan y transmiten conocimientos.
En cada grupo profesional hay tres subgrupos: los que renuevan el saber formal de la profesión o investigadores, los que por innovación o invención experimentan nuevos horizontes; también están los que defienden la profesión, mantienen su fuero, que se preocupan por ejercer la presión necesaria para que no sean invadidos sus campos de experiencia por otras personas; y están los que trabajan directamente en el oficio.

LA ÉTICA EN LA PROPAGANDA DE SERVICIOS PROFESIONALES

La propaganda, es decir, la actividad destinada a dar a conocer al público un bien o servicio con el fin de atraer adeptos, compradores, espectadores o usuarios, o crear simpatizantes, a través de cualquier medio de divulgación, y la publicidad, esto es, la propagación de noticias o anuncios de carácter comercial o profesional con el propósito indicado, no constituyen una falta a la ética, pues de ser así, estarían proscritas en el ejercicio de los menesteres propios de las acciónes connaturales al medio político, social, económico y cultural.

USO DE LA PUBLICIDAD

El derecho a transmitir o conducir una información a otros, e igualmente, el correlativo derecho de éstos a recibirla, se considera como matices de la libertad de expresión, la cual es objeto de protección constitucional. Por lo tanto, dicha libertad se predica con respecto a las personas que ejercen profesiónes liberales y se desconoce cuando se les priva del derecho de hacer uso legítimo de la publicidad, pues las restricciones a estos derechos deben tener una justificación seria, razónable y proporcionada a la finalidad que se busca.

DERECHOS ABSOLUTOS

Si bien para la jurisprudencia y la doctrina constitucional no existen derechos absolutos, lo cual implica que el legislador puede reglamentar el ejercicio de los derechos por razónes de interés general o para proteger otros derechos o libertades de igual o superior entidad constitucional, esas regulaciones no pueden llegar hasta el punto de hacer desaparecer el derecho.

LIBERTAD DE ESCOGER PROFESIÓN U OFICIO

De conformidad con la Constitución Política se garantiza a toda persona la libertad de escoger profesión u oficio; pero ésta no es absoluta pues el legislador puede exigir títulos de idoneidad para el ejercicio de las profesiones e implantar los correspondientes controles para asegurar su ejercicio en forma idónea y eficaz.
Al reglamentarse el ejercicio de las profesiones, se establece el marco general que determina la naturaleza y extensión del derecho y dentro del cual deben desenvolverse los sujetos pertenecientes a la respectiva profesión, pero de ninguna manera pueden expedirse regulaciones extremas que afecten el núcleo esencial de dicha libertad hasta el punto de hacerla inoperante. Por consiguiente, ni siquiera so pretexto de expedir regulaciones de orden ético profesional se pueden establecer prohibiciones que atenten contra los derechos y libertades fundamentales consagrados o reconocidos en la norma superior.

IGUALDAD DE OPORTUNIDADES

Una forma de hacer efectiva la igualdad de oportunidades en relación con los trabajadores independientes y naturalmente de lograr su promoción y el éxito profesional, depende indudablemente de la ausencia de restricciones que impidan a éstos dar a conocer las calidades profesionales que le son propias, a través de la propaganda y la publicidad, obviamente realizada, dentro de ciertos parámetros éticos y de respeto a los derechos ajenos.
PRINCIPIO DE LA BUENA FE EN EL EJERCICIO DE LAS PROFESIONES
En el ejercicio de una profesión determinada, necesariamente hay que admitir la aplicación del principio de la buena fe, según el cual hay que partir del supuesto lógico de que el profesional normalmente aspira a desempeñarse de conformidad con los valores morales, instruidos e inculcados en las facultades donde obtuvo su formación académica, pues estas se hallan en la obligación de transmitir la enseñanza de la respectiva ciencia dentro de unos principios éticos que emergen de los deberes morales que son consustanciales con el desarrollo recto y responsable de las labores profesionales, lo cual repugna a la asunción de conductas indebidas que tengan una repercusión negativa en la sociedad.

PRACTICA DE LAS COSTUMBRES

ELEMENTOS PARA LA PRÁCTICA DE LAS COSTUMBRES Y LA MORAL CIUDADANA

LOS ACTOS HUMANOS Y LA FORMA DE HUMANIZARLOS

El hombre, como animal político que es, debe relacionarse con sus semejantes para poder sobrevivir. Estas relaciones le ubican dentro de un nivel de participación en cada uno de sus actos.

Por más egoísta que quiera suponerse al hombre, hay algunos elementos en su naturaleza que lo hacen interesarse en la suerte de los otros de tal modo que la FELICIDAD de estos es necesaria, aunque de ella nada obtenga, a no ser el placer de presenciarla.

El hombre como tal requiere ser feliz. La felicidad es el disfrute de la realidad, es la posesión de la realidad a través de la búsqueda de la gratificación. La condición natural del hombre es el descontento.

Vive permanentemente resolviendo necesidades y cuando las resuelve le producen plenitud.

Existen varios generadores de necesidades:

La indigencia, determinada por la carencia de acceso a los bienes y servicios de la sociedad, imprime en el hombre la obligatoriedad de buscar mecanismos de supervivencia, como condición inherente para su desarrollo.

La ociosidad, caracterizada por la carencia de acciónes en el tiempo, genera en los individuos una constante búsqueda del quehacer cotidiano.

Este afán le está condicionando el logro de la felicidad. El empleo del tiempo, en una forma constructiva, es la base de una sociedad que progresa.

La enfermedad, caracterizada por una lesión física, mental o social, genera esquemás endebles de desarrollo. El individuo enfermo no produce y dedica toda su energía en la recuperación de su salud. La enfermedad encierra el deseo de vivir plenamente y compromete la dinámica del grupo social.

La ignorancia, definida como la carencia de conocimiento y capacidad para resolver los problemás, dificulta la buena gestión dentro del conglomerado social al cual se pertenece.

El hombre tiene que aplicar conocimiento al conocimiento como única condición de progreso y supervivencia.

La suciedad, establecida como la capacidad de rodearse de cosas inútiles que comprometen el sano vivir, produce estados de sensación de abandono e impotencia, en la construcción de ambientes más agradables que permitan aproximarse, con mayor precisión, al disfrute de la realidad.

La felicidad entendida como satisfacción, tiende a aquietar una pasión o un apetito y en éste caso tiene que ver con el bienestar ajeno. La concepción humana de la búsqueda de estados superiores, por la vivencia de fenómenos adversos, busca cohesión entre los individuos y ello hace que la presencia de nuestros semejantes no nos sea adversa.

El disfrute de la realidad es compartido por los grupos sociales y cuando hay debilidades entre sus integrantes se produce la necesidad de cooperación. La mutua ayuda como expresión de solidaridad.

De ésta naturaleza es la lástima o compasión, emoción que experimentamos ante la miseria ajena.

El que con frecuencia el dolor ajeno nos haga padecer es un hecho demásiado obvio que no requiere comprobación; porque este sentimiento, al igual que todas las demás expresiones de la naturaleza humana, en modo alguno se limita a los que tienen la capacidad para realizar actos benéficos para la sociedad, aunque posiblemente sean éstos los que lo experimenten con la más exquisita sensibilidad.

El mayor malhechor, el más endurecido transgresor de las leyes de la sociedad, no carece del todo de este sentimiento.

Al contrario del dolor ajeno, la felicidad humana depende de una determinada concepción del hombre. Su dimensión está representada en los criterios de la racionalidad y la emoción.

La racionalidad permite actos objetivos que dimensionan su calidad; la emoción produce estados alterados que desvirtúan el verdadero compromiso del ser humano, cual es el de hacer el bien.

El criterio objetivo determina su condición de sano o enfermo. El hombre es esencialmente social en el plano sicológico y en el sociológico. Quiere decir que tiene una capacidad para relacionarse y esto le produce una satisfacción verdadera.

El concepto de sano se traduce en algo bueno, el bien.

El hombre tiene capacidad de funcionamiento y equilibrio entre su propia independencia y la necesidad de los demás.

Esta necesidad lo lleva a la búsqueda de relaciones que le resuelvan sus necesidades primarias como el AFECTO y el sentimiento. La personalidad se construye de la interrelación entre el TEMPERAMENTO y el conocimiento.

Porqué decimos que una acción es mala? Todo lo que disminuye la capacidad de funcionamiento produce algo incorrecto; es la ENFERMEDAD la que determina el mal y la infelicidad.

Esto es válido para el contexto social en que se desarrolla el individuo. Dentro de las relaciones sociales se perfilan convicciones comúnes en cuestiones de CREDOS, gustos, dirección de la vida privada etc. que se convierten en COSTUMBRES.

En este campo tan fundamental, las preferencias humanas están sometidas al proceso intelectual de REFLEXIÓN, y de nueva expresión de conceptos que sin variar en lo esencial se pugna por expresar de mejor manera.

La preocupación del hombre es su bienestar y ha aprendido que lo puede lograr a través de la práctica de las costumbres SANAS.

De cada ACTO HUMANO puede hacerse una reflexión que mediante la conciencia pueda ser determinado como agradable o desagradable.

Una condición inherente a la persona es la adopción de elementos que le sean agradables y le produzcan bienestar.

Sobre ésta base construye su propia forma de vida y construye esquemás de manejo que circunscriben a un grupo en particular.

Los actos humanos son las manifestaciones de la relación del hombre con su ambiente físico, síquico y social. Cada uno de aquellos es producto del ser mismo y por eso son de su entera RESPONSABILIDAD. El hombre tiene la capacidad de decidir como actúa y como no.

En la configuración de los grupos sociales se dan elementos que identifican a cada uno de sus miembros, a través de sus relaciones sociales se fijan objetivos útiles para el grupo.

En la medida de su complejidad va adoptando normas fundamentales que enmarcan su dinámica y comprometen su desarrollo.

Una norma puede ser sancionada o afianzada en dos sentidos: a. Cuando la AUTORIDAD SUPERIOR la valida firmándola, es decir, la confirma. b. Cuando la norma recibe mayor eficacia por adición de castigos o de estímulos.

La autoridad superior se logra a través de la dignidad humana, que no es más que la capacidad del individuo de hacerse merecer.

Se hace merecer a través de la aplicación de principios que ayuden al bien común.

Tener autoridad es ser líder, el que en su trato con otro lo aumente, le hace ser más; sicológicamente, el que abre a otro posibilidades para enriquecer su personalidad y hacerla más suya, más propia, más LIBRE.

El grupo social que recibe apoyo ve en el individuo el elemento fundamental para su dirección. Gana credibilidad y genera las bases para el liderazgo.

La aplicación del conocimiento y de la PRUDENCIA son las estrategias para llegar a las personas.

A pesar de los diferentes tipos de relaciones sociales pueden definirse dos grandes ramás: Relaciones que producen nexos de solidaridad o relaciones de oposición.

Una u otra apuntan al mismo objetivo del desarrollo humano: La búsqueda del bienestar y la justicia. Existen caminos diferentes para llegar a, y ello hace la interdependencia de aquellos elementos.

La práctica común de los actos humanos está supeditada al grado de conocimiento que se manifieste y a su magnitud frente a la a la expectativa que maneja el grupo.

El hombre genera un impulso sentimental frente a una CONDUCTA o a una costumbre. Esto solo es una fuerza pero no una SANCIÓN.

Tampoco son sanción los motivos de esperanza y temor (agradables o desagradables, ni el mandamiento de poder superior.

La armonía en las relaciones humanas es uno de los retos permanentes que maneja el hombre. Sus actos giran en torno al alcance y la calidad del deber de cada persona para con los demás.

Los grupos sociales crean leyes y códigos de conducta. Toda persona quiere que se le trate con honradez, con respeto, consideración, justicia y amabilidad.

Eso es lo que esperamos de los demás y es lo que representa el dominio de las relaciones interpersonales.

Si bien es cierto que el entendimiento entre las personas es un factor determinante en la disminución de los conflictos, persiste la idea de la búsqueda de los elementos perdidos o arrebatados que le dan cohesión al grupo.

En ésta búsqueda se generan, a menudo, prejuicios (hacer dictamen antes de...). Los prejuicios y los estereotipos se aprenden desde una edad temprana. Es algo que se va asimilando inconscientemente. Los niños pueden adquirir prejuicios nacidos del FANATISMO, el que defiende con celo desmedido opiniones o creencias, y esto hace que su conducta futura tenga este componente.

EL FANATISMO

Aquellos que viven aprendiendo o asimilando esquemás o estructuras mentales, ajenas a la realidad científica, solo viven logrando verdaderas confusiones en la forma de administrar la vida.

La acumulación de experiencias sensoriales, supuestas y muchas veces mágicas abonan el terreno para la práctica del fanatismo.

El fanático defiende con exceso de celo, creencias u opiniones religiosas, y fantásticas. Vive entusiasmado ciegamente por una cosa y esto le produce desorientación.

Todo vestigio de fanatismo le quita la posibilidad de un actuar en forma propia que le permita construir una alternativa más racional de vida.

El fanatismo se construye sobre la convicción de que lo que ocurre ha de suceder inevitablemente.

La libertad del hombre se cuestiona y se destruye en aras de la sujeción y la sumision a la voluntad de los dioses.

El hombre aparece como titere movido por los caprichos de los dioses y con la obligación de rendirles tributo.

Sobre la base anterior se construyen esquemás artificiales que son consecuencia de la mezcla de lo fantástico con aspectos específicos de la realidad de la época.

La posesión vehemente de creencias y la obsesión de su práctica es producto de mentes insanas, inseguras y pusilánimes.

Abandonada toda capacidad de raciocinio y de libre pensamiento, solo se someten a ser guiadas peligrosamente por medio de modelos enfermizos que aparentan producir una solución, y es éste el sofisma que sirve de estímulo a los posibles adeptos.

El hombre debe aprender a no dejarse manipular mentalmente, debe desarrollar su propio criterio y actuar conforme.

No es posible aceptar ideas que conduzcan al fanatismo, porque el hombre pierde su libertad de pensar y de construir de acuerdo con su personalidad y carácter.

El fanatismo es el arma de las personas débiles y vulnerables. Compromete el ego y la alteridad del hombre en aras de su manejo con fines de manipulación y sometimiento.

Produce una sensación de fuerza de convicción y lleva al hombre a la realización de actos humanos sesgados, que desfiguran las condiciones de bondad de ellos.

Mediante prácticas que se hacen aparecer como científicas, el hombre logra insertar conceptos que comprometen el criterio propio de decisión, y generando una verdadera técnica de manipulación del acto humano.

En aras de supuestas instancias superiores o en afán de producir desequilibrio en el comportamiento humano, las personas pueden hacer creer sobre una supuesta fuerza que les asiste.

El débil es presa permanente de esta situación y somete en forma inconsciente su vida y su modus operandi en aras de los intereses de los que poseen aquella fuerza.

Los estereotipos son instrumentos de conveniencia para justificar un odio o aversión ya adquirido contra un grupo particular.

Debemos comportarnos con los demás en la misma forma como quisiéramos que ellos se comportaran con nosotros.

Para controlar o evitar el estereotipo, el prejuicio y el fanatismo deben generarse una estrategia que incluya:

El interés por conocer a las personas que son diferentes.

El aprender a respetar las diferencias que hay entre las personas.

El considerar a cada persona como un ser único.

El no echar la culpa a los demás por las cosas que salen mal.

La tendencia a no reconocer la culpabilidad personal siempre ha estado profundamente arraigada en la naturaleza humana. El concepto de culpa por haber cometido un error afecta el comportamiento frente a la toma de decisiones y es aquí en donde la responsabilidad personal entra en juego. Por medio de la responsabilidad se está obligado a satisfacer por el daño causado, a garantizar en forma individual por la magnitud del daño.

Existen factores externos que influyen en la conducta humana. Por ejemplo, se ha comprobado que ciertas personas nacen con características que las hacen propensas al alcoholismo. Los niños inocentes que nacen de madres adictas llegan al mundo con un hábito adquirido.

El medio, la crianza, y otros factores externos influyen en el modo de ser y en la conducta de las personas. Y como no hay dos seres humanos que sean iguales, todos tenemos que bregar con diferentes combinaciones de puntos fuertes y puntos débiles.

El hombre debe aprender a discernir aquellos factores que están modificando su conducta y gestionar estrategias para modificarlos, aplicando el criterio de bondad.

Con todo, las presiones del medio no reemplazan nuestra responsabilidad personal por las consecuencias de las decisiones que tomamos. No deja de ser cierto, sin embargo, que la influencia del medio puede facilitar o hacer sumamente difícil la toma de ciertas decisiones. Esta es una realidad de la vida que todo ser humano debe afrontar.

Las decisiones deben tener acierto y unas condiciones de calidad, miradas desde el punto de vista del bien común.

Cualquier afectación de éste, genera una responsabilidad. Sin importar cuales sean las circunstancias que hayan producido en el los puntos fuertes y los puntos débiles que le son peculiares, tiene una naturaleza que lo impulsa a hacer o a pensar lo indebido. Y estos impulsos son los que debe aprender a controlar.

Debe procurar actos de bondad y de hacer lo que es correcto.

La acción humana debe estar precedida de la honradez. El que procede o lo hace con rectitud está generando su propia credibilidad dentro del grupo social al cual pertenece.