SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

24 de febrero de 2013

POR QUÉ SE VA EL PAPA


Las intrigas, los escándalos financieros y la peleas de poder lo llevaron a abdicar.

El papa, rodeado por Angelo Sodano, exnúmero dos de Juan Pablo II y Tarcisio Bertone el secretario de Estado que nombró, en una cena en el Vaticano. Los dos prelados estaban enfrentados en una batalla sin piedad por el poder y el dinero de la Santa Sede. Su pelea explica en parte la decisión de Ratzinger.

El 19 de abril de 2005 el Espíritu Santo se posó sobre Joseph Ratzinger. Aunque no quería, el Señor lo escogió para que se volviera Benedicto XVI, el heredero de San Pedro. Le dio el don de la infalibilidad, un rebaño de más de 1.000 millones de católicos y el poder absoluto sobre el Vaticano. Pero la semana pasada Ratzinger abandonó su condición para volver a ser un ser humano más. ¿Por qué lo hizo? 

Nadie puede negar que el papa esté viejo. Pero aún no es un enfermo a punto de naufragar como llegó a serlo Juan Pablo II y en su última misa el pasado Miércoles de Ceniza dejó claro que no se iba solo por su salud. Encorvado y demacrado, con una casulla violeta y su pesada tiara, le dijo a los feligreses en la Basílica de San Pedro que hoy la Iglesia está desfigurada por “las divisiones en el cuerpo eclesial”; añadió que hay que vivir la Cuaresma de una manera intensa, superando “individualismos y rivalidades” y concluyó, frente a los fieles en lágrimas, que “tomé esta decisión en plena libertad por el bien de la Iglesia”.

¿A quién acusó el papa? Dejó los nombres en la sombra, pero las guerras de religiosos en el Vaticano son vox pópuli. Hay molestias por su gestión en los escándalos de pederastia, pues dejó de ocultar los pecados, pidió perdón y prometió entregar los culpables a la Justicia de los hombres.

Pero la riña es sobre todo por el trono y el oro de San Pedro. Muchos vieron a Benedicto XVI como un papa de transición, que solo iba a administrar el legado de Juan Pablo II. Había que preparar el terreno para heredar las llaves del Vaticano. Desde entonces hay una guerra feudal en la que se enfrentan la vieja guardia encabezada por Angelo Sodano, exnúmero dos de Juan Pablo II y el ala de Tarcisio Bertone, temido secretario de Estado, amo de la diplomacia y señor de las finanzas. Y como siempre, el dinero es el nervio de la guerra. Ese codiciado botín es el que Benedicto XVI quiso combatir. 

Monseñor Carlo Maria Vigano, doctor en Derecho Canónico y Civil, fue uno de los elegidos para desinfectar el presupuesto. Nombrado en 2009, convirtió en menos de un año un déficit de 8 millones de euros en un superávit de 34 millones, recortó costos y centralizó las cuentas. Pero la transparencia no fue del gusto de todos y en 2011 fue nombrado nuncio apostólico en Estados Unidos. Un puesto lejano, muy lejano de Roma, que depende directamente de Bertone.  

Unos meses después el periodista Gianluigi Nuzzi divulgó varias cartas que exponían el detrás de bambalinas del traslado a Washington. El prelado le escribió al papa que descubrió irregularidades en la contratación, favoritismos a ciertas empresas y una “corrupción y prevaricación arraigadas desde hace mucho tiempo en el Vaticano”. Advirtió que “mi partida provocaría inquietud y desánimo entre aquellos que creyeron que sería posible sanar la corrupción y las malversaciones” y que entendía su exilio como “una condena a mi trabajo y un castigo” por sus manejos limpios. 

El experimentado banquero Ettore Gotti Tedeschi, miembro del Opus Dei, era el otro cruzado de Benedicto XVI para ordenar las finanzas. En 2009 lo nombró director del Instituto de Obras Religiosas (IOR), el banco del Vaticano, para convertirlo en una institución que se ajustara a los cánones europeos de transparencia. El banco de Dios tiene cuentas de miembros del clero, diplomáticos, trabajadores del Vaticano y un puñado de privilegiados que buscan a como dé lugar el silencio que garantiza sobre sus transacciones. Ha sido investigado por lavado de dinero.

Pero, a pesar de la confianza que le tenía el papa, Gotti Tedeschi resultó desterrado del Vaticano con una fulminante campaña de desprestigio. La junta directiva del IOR, encabezada por monseñor Bertone, lo acusó de graves faltas profesionales, de tener “un comportamiento excéntrico” e incluso enviaron a un psicólogo para que lo evaluara a sus espaldas. Acabaron con Gotti, con su carrera y su honra. En palabras del diario El País, “lo decapitaron con guantes de terciopelo”.  

Pero el banquero de Dios pronto se dio cuenta que no solo su renombre estaba en juego, sino también su vida. A varios amigos les envió información confidencial del IOR, con la orden de publicarlas si le pasaba algo. Escribió: “Si me asesinan, aquí dentro está la razón. He visto cosas en el Vaticano que asustarían a cualquiera”. Gotti convivía con la paranoia, estaba rodeado de escoltas y hablaba de un complot masónico. Por eso, en junio pasado, cuando la Policía llegó a su casa, creyó que lo iban a matar. Con alivio, vio que “solo” era una redada y le dijo al capitán que lideraba el operativo “¿Vienen a hacer un registro? Pensé que me iban a pegar un tiro”.

Las autoridades encontraron documentos que probaban operaciones ilícitas de todo tipo en el IOR. Según medios italianos, Gotti descubrió que el banco amparaba multimillonarias cuentas de “políticos, intermediarios, constructores y altos funcionarios del Estado”. Y aún peor, que Matteo Messina, el nuevo capo di tutti capi de la Cosa Nostra, tenía testaferros en el IOR. Gotti tenía además una lista de “enemigos internos”, al parecer encabezada por Bertone. Dijo que “pagué por mi transparencia” y que su calvario empezó “cuando pedí información de las cuentas que no estaban a nombre de prelados”. Cuentas que guarecen los secretos más oscuros de Italia. 

No era la primera vez que estallaban escándalos en el seno del IOR. Sus vínculos con la mafia, sus transacciones oscuras, fraudes masivos y la muerte misteriosa de algunos directivos hacen parte de la leyenda negra del Vaticano. Benedicto XVI fue tal vez el primero que quiso hacer una verdadera reforma. Pero como lo mostraron los vatileaks, esos documentos robados por su mayordomo Paolo Gabriele y filtrados a los medios, el escogido de Dios se enfrentó a algo más grande que él: la codicia, la sed de riquezas y la corrupción. 

Quedó claro que Bertone no le hacía caso y que en la guerra por el poder a algunos no les importó pisotear su liderazgo con tal de sacar a Bertone del medio. Pero los vatileaks sobre todo revelaron la soledad del papa y su incapacidad por limpiar los pecados del Vaticano. Como escribió el periódico L’Osservatore Romano, el pontífice era “un pastor rodeado de lobos”.

Joseph Ratzinger tal vez no era el más indicado para liderar esa cruzada. Intelectual e introvertido, no quería ser sumo pontífice y soñaba con una jubilación tranquila. Como él mismo dijo: “Hasta cierto punto, le dije a Dios ‘por favor, no me hagas esto’. Evidentemente, no me escuchó”. Y le tocó enfrentarse a ambiciones voraces. Hombre de contados fieles, con los vatileaks se fue quedando cada vez más solo. Sin Gabriele, su fiel servidor, sin Bertone, su mano derecha que no le obedecía y sin poderosos cardenales, que le rogaron más de una vez sacar a Bertone. Siempre se encerró en la misma frase: “Yo ya soy un papa viejo”.

Benedicto XVI necesitaba una decisión radical para proteger a su Iglesia, para asegurarse que sus reformas sobre la pederastia y las finanzas sobrevivieran a su papado, y para que las divisiones no llevaran al Vaticano a una guerra abierta entre dos bandos. Sabía que a sus espaldas Bertone y Sodano ya preparaban el próximo cónclave. Por eso abdicó, la decisión más extrema de todas, pero la única que acaba con las batallas. Así eliminó el liderazgo actual del Vaticano, el suyo, el de Bertone, el de Sodano. Casi como un sacrificio, una crucifixión, un martirio para salvar a su Iglesia y alistar todo para que el próximo profundice su camino.

Como le dijo a SEMANA el vaticanista Paolo Rodari de Vatican Insider “abdicó para dejar a su sucesor la tarea de reestructurar la Iglesia. No pudo limpiar el Vaticano como hubiera querido y ahora le dejó la vía libre a alguien más fuerte”. Consciente de eso, dejó todo atado para que su obra continúe. Aunque dijo que “permaneceré escondido para el mundo”, más de 50 por ciento de los cardenales que elegirán el nuevo papa fueron nombrados por él. Y mientras esté vivo, es difícil pensar que no vaya a tener ninguna influencia sobre su heredero. 

Por eso su abdicación fue un gesto revolucionario. Revolucionario por inédito en épocas modernas. Revolucionario porque humaniza un cargo que dependía de la voluntad divina. Y sobre todo, revolucionario porque hace tambalear los cimientos que sostienen la Iglesia del siglo XXI, al mostrar un mensaje espiritual, desapegado de las vanidades del poder. Nada mal para un papa que muchos vieron como de transición, como un gran conservador que no quería que nada cambiara, como un simple heredero. Al final, fue él quien escribió la historia.

Autor: AFP

6 de febrero de 2013

FUERZA DE LO HUMANO


El proceso dinámico de la sociedad produce un innumerable conjunto de eventos que identifican la verdadera condición de lo humano. El conocimiento es un don que ha recibido el hombre porque tiene capacidad de pensar y de relacionar los fenómenos de su entorno.

Cada vivencia le produce una experiencia para su cotidianidad y esta la plasma en su memoria individual o particular, que luego la delega al patrimonio de la humanidad, en la memoria de la especie humana, la cual es eterna.

Vivimos haciendo parte de la naturaleza conciente y a ella nos direccionamos en pensamiento. A través de este el hombre puede moldearla y ponerla a su alcance. Tiene sí, una misión de participación colectiva en la defensa de la especie.

Cada ser lleva en su fondo personal una capacidad de llegar a comprender el mundo. Todo paso hacia delante le deja una satisfacción y un reto para construir su próxima etapa. Somos criaturas del universo, hechas para la difusión y la conservación de la vida.

La vida es la interrupción de la eternidad para comprender el universo. El acto de nacer es una interrupción de aquella, también lo es el acto de morir. Aquí termina el ciclo y se empata nuevamente en la eternidad. Es el proceso del antes y del después.

Hoy tenemos vida, tenemos conciencia, tenemos un componente energético que nos hace presentes, que nos hace útiles. Mañana ya no estaremos, entonces el universo ha decidido continuar con su eternidad. Unas gracias a este por habernos permitido un momento para entenderlo.

Después de nuestro ciclo ya nos hemos mimetizado en la fuerza del universo mismo y ya no seremos más. Todos dentro de la humanidad vamos en ascenso hacia estados de eternidad, todos inevitablemente volveremos a coger el camino de la infinitud y de la nada.

La conciencia humana ya no será. En algún momento todos seremos criatura del eterno retorno: llegamos, cumplimos y luego nos vamos. Allá en ese cercano tiempo estaremos rindiendo nuestra energía y nuestro ímpetu a las violentas fuerzas del universo.

La fuerza de nuestro pensamiento es la fuerza de lo humano. Esta capacidad para comprender la vida y el universo es única y por eso debemos rendir cuentas de nuestro paso por lo conciente.

Los invito a un momento de reflexión sobre la existencia y el compromiso de construcción de espacios para el beneficio de la especie humana. Todos hacemos parte de un engranaje que nos circunscribe en el planeta tierra. Los planetas hacen parte de otro engranaje alrededor de estrellas o soles. Somos seres de las manifestaciones universales.

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29 de enero de 2013

LO HETEROSEXUAL


La naturaleza determina las especies vivas como hembras o como machos. Tal concepción permite la perpetuación de la vida y el ascenso de las especies. El hombre hace parte de dicha naturaleza, vista desde el impulso instintivo de conservación. Es el concepto de lo heterosexual.

A través del proceso histórico del hombre, este ha logrado construir, desde su ser ontológico, áreas culturales como la ciencia, la moral, el arte y la religión que le han permitido identificar su verdadera condición de lo humano.

En su desempeño ha generado una verdadera teoría sobre la familia y a partir de esta ha logrado generar la sociedad. Toda sociedad está influenciada por aspectos culturales y estos determinan, a su vez, el comportamiento de los hombres.

En el momento actual hace presencia una tendencia hacia el comportamiento homosexual que busca un reconocimiento en el orden jurídico mundial. Desde la concepción naturalista se observa que en el camino entre ser hombre y ser mujer, se encuentran estados intermedios que mirados, desde el punto de vista genético y cultural, plasman una realidad. La decisión, desde lo humano, de un comportamiento homosexual o de un comportamiento heterosexual.

Toda decisión a pertenecer a uno de los dos estados es única y merece respeto de todo el conglomerado social. Pero la naturaleza ha determinado que la fusión del componente genético del macho con el componente genético de la hembra, es el único proceso para el mantenimiento de las especies, al menos por ahora.

A pesar de la realidad que nos presenta el mundo actual, en la construcción de una familia defiendo la posición heterosexual. Los hijos deben venir al mundo como consecuencia de la relación hombre-mujer, con todo su componente biológico, síquico y social y su direccionamiento al mundo debe ser responsabilidad directa de las partes intervinientes, los individuos que los engendran denominados padres.

El intercambio genético que se da en el momento de una relación sexual, cuando se encuentran el óvulo y el espermatozoide es determinante del orden la nueva criatura y este orden está influenciado por el código genético de los progenitores y por el aspecto cultural derivado del pueblo al cual pertenecen.

Los pueblos se manifiestan de acuerdo a su instinto y a su cultura. A pesar del ascenso en la racionalidad se producen situaciones de azar que hacen confluir estados de homo y de heterosexualidad. Ambos deben convivir porque la condición de humanos nos presenta la esencia del hombre.

La construcción de familia es una forma continua que se transmite de padres a hijos y de hijos a hijos, es la heterosexualidad. De los hijos de los hijos nace otra realidad genética y cultural, la homosexualidad.

Dentro del respeto que me merece la humanidad, bienvenidos los homos y los heteros. Somos un mundo en construcción y todos necesitamos nuestro propio desarrollo, a través del respeto y de la inclusión.

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6 de enero de 2013

ORTOEPÍA


El hombre como sentimiento y razón ha logrado desarrollar herramientas que le permiten transmitir sus impresiones acerca del universo. Mediante el lenguaje y la escritura ha obtenido un proceso para articular la lógica en su pensamiento y en su cotidiano devenir.

Dentro de su proceso histórico, cada vez, busca su perfección aplicando actos eminentemente racionales en todas sus expresiones. Vive cada momento desde su argumentación, hasta la construcción de teorías que le facilitan entender el mundo.

La oralidad de los conceptos permite al hombre comunicarse con sus semejantes y explicarles lo que piensa con respecto al hombre mismo, a la sociedad y al universo.

La correcta forma de expresión ha sido denominada ortoepía y ésta representa el reto en la comunicación efectiva y productiva.

En la conservación de la forma correcta de hablar se presentan fenómenos especiales en los pueblos. La tendencia a la síntesis moldea formas más simples de comunicación pero se pierden elementos de la profundidad que debe existir en la comunicación.

Los elementos para una adecuada comunicación incluyen a la persona que transmite, el mensaje que transmite y la persona que lo recibe. En este proceso la oralidad representa la forma más expedita de generar y entregar conocimiento. Todo dentro un orden lógico y coherente que conduzca a acciones posteriores correctas.

Todos los seres humanos hemos sido expuestos a diferentes patrones de crianza, lo cual hace que tengamos interiorizadas distintas formas de comprender el lenguaje, los  gestos y las acciones que las personas que nos rodean tienen para con nosotros, y lo mas importante de nosotros para con ellos.

Por tanto es importante la búsqueda de estrategias que permitan entrelazar las diferentes maneras generacionales de comunicar los aspectos del mundo, las vivencias y las concepciones de los fenómenos universales.

La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y con las personas más cercanas a nosotros. Aún así enfrentamos desacuerdos y discusiones sin sentido, provocando, en ocasiones, una ruptura en las relaciones con los demás. Entender y hacerse comprender, es un arte que facilita la convivencia y la armonía en todo lugar.

Lo humano tiene un componente de amabilidad cuando se aplica la ortoepía en los actos cotidianos. Cada ser lo hace mejor desde la moderación de su lenguaje, desde la correcta forma de transmisión de sus conceptos; todo esto crea confianza entre los hombres y ello permite construir estados armónicos y de sosiego.

Un lenguaje procaz, lleno de insultos, de inflexiones y de confusión no puede generar la paz y no puede pretender la construcción de humanismo. Queda claro que comunicar no significa decir, expresar o emitir mensajes, por el contrario, al entablar un diálogo con los demás, tenemos la oportunidad de conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, compartimos gustos y aficiones; en otras palabra conocemos a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de quienes nos rodean.

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28 de noviembre de 2012

CRITICA CONSTRUCTIVA


El valor de la crítica constructiva se fundamenta en el propósito de lograr un cambio favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, con actitud de respeto y sentido de colaboración.

De forma natural el hombre busca comunicar sus pensamientos e influir en los demás con su opinión para lograr cambios en la familia, la sociedad, el trabajo o la escuela, sin embargo, corremos el riesgo de sujetarnos únicamente a nuestro particular punto de vista e intereses, sin atender a las necesidades o propósitos que tienen los demás

A través de la crítica constructiva se desarrollan otros valores: lealtad, honestidad, sencillez, respeto, amistad... Con esta referencia sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, pues nadie puede jactarse de tener un buen juicio crítico, si no ha logrado establecer un equilibrio entre la manera como acepta las críticas y la forma e intención con que las expresa.

Cada vez que una persona desea expresar su opinión o inconformidad con rectitud de intención, tiene que aclarar que es “una crítica constructiva”, para evitar malos entendidos y lograr una mejor disposición de su interlocutor. A veces somos tan susceptibles, que sin la aclaración pertinente nos sentimos agredidos. Si fuésemos más sencillos y maduros, encontraríamos en cada crítica –positiva o negativa- una oportunidad para cambiar y mejorar nuestra forma de vida. En realidad, aún de las críticas más acres deberíamos tener la serenidad, paciencia y madurez para obtener lo mejor de ella, aún si hiere nuestro amor propio.

Ahora bien, es muy común que nuestra tendencia a criticar se propague sin ton ni son y convertimos a la crítica en una forma de oposición y rechazo a todo aquello que no nos gusta; observamos y manifestamos inconformidad casi de todo: el modo de vestir, las opiniones, la forma de gobierno, las normas de vialidad, la conducta del vecino y muy pocas veces, hacemos un juicio objetivo y valiente sobre nuestro comportamiento y modo de pensar.

Lo primero será reconocer que frecuentemente hablamos sin fundamento, nos quedamos con unas cuantas palabras del noticiero o del diario, cotejando nuestra pobre información con los comentarios que escuchamos en la oficina o con los amigos, hacemos conjeturas y emprendemos el vuelo aprobando o desaprobando todo tema de actualidad: iniciativas de ley, la política económica, los eventos sociales, sucesos de carácter internacional y hasta las nuevas disposiciones en materia de educación o de salud... ¡Con qué facilidad nos erigimos en autoridades competentes!

Es claro que las decisiones de índole social o política a veces muy distantes del común de las personas, pero esto no justifica la critica mal intencionada. En todo lugar existen medios, asociaciones y grupos de personas con el afán de crear una sociedad más justa y llena de oportunidades para todos. ¿Por qué no participar o tomar la iniciativa en nuestras manos? Tal vez no todos tenemos el valor de asumir una responsabilidad más grande, de mayor trascendencia.

Pero la crítica más dura y severa la realizamos hacia las personas que conocemos y los lugares donde asistimos: nos disgusta el sistema de trabajo que se lleva en la empresa, y por ende, quienes la encabezan; calificamos la aptitud de nuestros colegas con comparaciones absurdas; señalamos con firmeza los defectos, costumbres y hábitos de nuestros conocidos y amigos; nos disgustamos porque en casa las cosas no se hacen a nuestro gusto. ¿Acaso hacemos un bien expresando opiniones negativas?

Para concretar propósitos que nos lleven a ejercitar el valor de la crítica realmente constructiva debemos evaluar con sencillez y valentía nuestro modo de ser, esto significa ser autocríticos.

·        Evalúa las situaciones, escucha a las personas y pregunta. De esta manera tendrás los elementos necesarios para formar un juicio correcto y dar una acertada opinión.
·        Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos.
·        Haz el propósito de descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias. Si no tienes algo positivo que decir, lo mejor es callar.
·        Examina tus intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar palabra. 
·        Aprende a informarte con profundidad y acostúmbrate a hablar de los hechos, evitando hacer interpretaciones y suposiciones superfluas.
·        Acepta con madurez todo tipo de críticas y comentarios respecto a tu persona y modo de trabajar, centrando tu atención en la oportunidad de mejora.

Cualquier crítica debe formularse responsablemente a través de la reflexión, considerando las implicaciones que podría tener; el respeto que debemos a las personas se manifiesta protegiendo su buen nombre y reputación, además de procurar su mejora individual. De esta manera actuamos en justicia y todo nuestro actuar se convierte en actitud de servicio e interés por el prójimo.

http://www.proyectosalonhogar.com/Diversos_Temas/Critica_constructiva.htm
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20 de noviembre de 2012

CORRUPCIÓN DE LA SABIDURÍA


El hombre en su construcción de humanismo y de ciencia ha generado la necesidad de hacer cultura y desarrollar valores. La concepción de la racionalidad de su conducta le ha determinado, en el tiempo, una forma más amena de acercarse a su semejante. En cada avance observa que obtiene recompensas para incrementar su bienestar y calidad de vida.
En forma permanente y desde el punto de vista social, se somete a la decisión de las mayorías, cuando en la defensa de las buenas costumbres, tiene que actuar y proceder. Esta condición le produce, con cada vivencia cotidiana, la sabiduría.

La sabiduría es el conocimiento profundo que se adquiere a través del estudio o de la experiencia. Se estructura en la prudencia, cuidado en el comportamiento y modo de conducirse en la vida.

Se aprende a ser sabio cuando se aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no se tiene nada que decir. La sabiduría conduce por el camino de la verdad, por el respeto de la integridad. La característica más fehaciente de la sabiduría es la serenidad en el actuar, es el compromiso con los demás.

De manera muy general se puede decir, a la luz de lo humano, que la sabiduría se adquiere a través de una educación progresiva, mira a una comprensión profunda y penetrante de lo real, y lleva a un saber hacer, a un saber vivir.

En la Grecia antigua, a los ojos de los siete Sabios, la sabiduría es un arte de vivir lleno de equilibrio, la capacidad de pronunciarse con sagacidad sobre los problemas tanto de la vida cotidiana como de la política. Platón redujo la sabiduría al ámbito intelectual: a través de la contemplación permite el conocimiento intuitivo de las ideas, en particular el bien y lo bello.
Pero el hombre ha desarrollado también el poder de la corrupción y ha puesto toda su capacidad en aras de atacar en forma vehemente la sabiduría. Ha logrado romper la barrera de lo útil a la especie humana, visto desde sus buenas costumbres, mediante la degradación, el abuso de poder, la mala conducta.

La corrupción es la acción social ilícita o ilegítima encubierta y deliberada con arreglo a intereses particulares, realizada por vía de cualquier cuota de poder en espacios normativos institucionalizados y estructurados, afectando deberes de función intereses colectivos y/o la moral social. La corrupción consiste en un acuerdo inmoral entre un corruptor y un corrupto, o entre corruptos aliados en perjuicio de otros, que beneficia a algunos en sus propósitos particulares, por encima de la ley en el plano político.

La sabiduría ha sido atacada por la corrupción, ha sido inundada por un conjunto de cosas caóticas, de estrategias nefastas a la condición humana. No puede el hombre salir avante en su universo cuando es capaz de someter su sabiduría a intereses ocultos cargados de ignominia y de actos que demeritan la esencia del ser humano mismo.

La sabiduría debe ponerse como estrategia de erradicación de los fenómenos que producen confusión en el quehacer de lo humano. 

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24 de octubre de 2012

DISEMINACIÓN


La posición humana frente a los fenómenos de la naturaleza siempre ha sido de temor e impotencia, por eso el hombre ha recurrido a buscar instancias superiores a quienes pedirles protección.
El desarrollo científico ha cambiado esta concepción. Hoy la ciencia le da seguridad al hombre. Ante las amenazas cotidianas existe tecnología para hacer frente a aquellas y así garantiza su supervivencia y la diseminación de la vida por todo el universo. Este parece ser el destino del hombre, sembrar y  sembrar vida en todos los confines.
El paso frecuente hacia nueva metodologías le van generando mejores condiciones de vida, que le producen confianza y que, hasta los límites actuales, se ha transformado en la “arrogancia del hombre”. Frente a esta posición el hombre se cree capaz de desafiar la naturaleza.
Somos frágiles, por nuestra misma condición de vida, a la transformación del universo. Este lo hace a partir de inmensas explosiones con liberación de cantidades infinitas de energía y cualquier aumento de la temperatura compromete nuestro equilibrio.
La gestación del hombre se ha realizado a partir de fragmentos universales derivados de la muerte de una estrella, que se han condesado, en un determinado momento, para producir vida. Es la relación vida-energía-universo.
Pertenecemos a uno de los ciclos galácticos de la Vía Láctea, y estamos articulados de una manera consciente. A través de nuestra conciencia podemos comprender este ciclo. Esto se logra por medio de un proceso gradual, que desde lo científico, se puede obtener la aproximación a la verdad.
La permanencia de la vida en la tierra dependerá de la forma de manejo de la arrogancia del hombre. Desde la concepción futurista, se puede afirmar que la explosión demográfica, producto de la acción de sembrar vida, multiplica la arrogancia en una proporción geométrica y toda esta fuerza unida podrá ser la causante de la aniquilación de la vida en la parte del universo que conocemos: nuestra querida tierra.
El hombre se describe y se determina por la forma como decide ascender en su proceso de la existencia. Su mundo sensible lo sitúa en la realización de actos irracionales y demenciales. Su mundo inteligible lo sitúa en el deber de cumplir para sí mismo y para sus congéneres; los hace racional, crítico y conceptual y por eso puede adoptar una posición de defensa de lo humano y de la perpetuación de la vida en el planeta.

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9 de octubre de 2012

LA RESPONSABILIDAD


La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.
¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.
Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su "compadre" y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.
La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.
El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.
La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.
Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.
Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.

24 de septiembre de 2012

LA HONESTIDAD

Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).

Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.
La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.

 No es la simple honradez que lleva a la persona a respetar la distribución de los bienes materiales. La honradez es sólo una consecuencia particular de ser honestos y justos.

LO QUE NO ES HONESTIDAD


·        No es el mero reconocimiento de las emociones "así me siento" o "es lo que verdaderamente siento". Ser honesto, además implica el análisis de qué tan reales (verdaderos) son nuestros sentimientos y decidirnos a ordenarlos buscando el bien de los demás y el propio.
·        No es la desordenada apertura de la propia intimidad en aras de "no esconder quien realmente somos", implicará la verdadera sinceridad, con las personas adecuadas y en los momentos correctos.
·        No es la actitud cínica e impúdica por la que se habla de cualquier cosa con cualquiera… la franqueza tiene como prioridad el reconocimiento de la verdad y no el desorden.

Hay que tomar la honestidad en serio, estar conscientes de cómo nos afecta cualquier falta de honestidad por pequeña que sea… Hay que reconocer que es una condición fundamental para las relaciones humanas, para la amistad y la auténtica vida comunitaria.

Ser deshonesto es ser falso, injusto, impostado, ficticio. La deshonestidad no respeta a la persona en sí misma y busca la sombra, el encubrimiento: es una disposición a vivir en la oscuridad. La honestidad, en cambio, tiñe la vida de confianza, sinceridad y apertura, y expresa la disposición de vivir a la luz de la transparencia y la verdad.

http://www.portalplanetasedna.com.ar/valores2.htm
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17 de septiembre de 2012

LA PUNTUALIDAD


El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado. El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.

El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.

La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.

En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da...?

Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.

Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar "sólo lo que hace falta", en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases... pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando "despertamos" y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido.

Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible.

Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten "distinguirse" por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: "si quieren, que me esperen", "para qué llegar a tiempo, si...", "no pasa nada...", "es lo mismo siempre". Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades.

Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió.

Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.

La cuestión no es decir "quiero ser puntual desde mañana", lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas.


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5 de septiembre de 2012

PATENTAR O NO EL GENOMA HUMANO


Recientemente se ha producido un debate mundial, de amplias repercusiones políticas,  científicas y económicas, sobre el  Proyecto Genoma Humano, debate en el que han  intervenido personas con tanto poder como el Presidente de los EE.UU. y el Primer
Ministro británico. En síntesis, estos son los hechos:

El Proyecto Genoma humano pretender conocer y describir la totalidad de los genes  que configuran nuestra especie, no sólo como forma de adquirir un conocimiento  teórico sobre nuestra constitución física y psicológica, sino también como medio para  desarrollar terapias adecuadas en el tratamiento y prevención de enfermedades  relacionadas directamente con la acción de los genes.

En principio, este proyecto fue iniciado por un consorcio público internacional de  investigadores financiado por diversos gobiernos. Sin embargo, y dada la importancia  económica del mismo, pronto se interesaron en él compañías privadas de los sectores  farmacéutico y tecnológico. El fin último que buscaban estas compañías era obtener  descubrimientos científicos con el objetivo de patentarlos, obligando así a las  empresas que quisieran comercializar los productos obtenidos mediante tales  investigaciones a abonar una tasa por la utilización de la propiedad intelectual sobre el  descubrimiento, propiedad que corresponde a la compañía que financió las investigaciones.

En esa carrera por ser los primeros en obtener la secuenciación completa del genoma humano, ha sido una empresa privada -Celera Genomics- quien ha culminado antes esa investigación. Su anuncio de que ya habían obtenido los resultados del genoma cuando al consorcio público aún le restan varios meses de investigación, provocó de inmediato la intervención de dirigentes políticos internacionales, anunciando legislaciones restrictivas al derecho de patente en cuestiones relativas al genoma humano. Para muchos, esta decisión es completamente lógica y se fundamenta en principios morales.

Para otros, en cambio, vulnera ciertos derechos individuales y, además, puede tener graves repercusiones en el futuro sobre numerosos proyectos de investigación médica actualmente en marcha.

Resumimos a continuación los argumentos de cada una de las dos posiciones al respecto:

Para los partidarios de la gestión pública, el genoma humano no puede pertenecer a ninguna empresa privada, puesto que debe ser considerado como un bien común de la humanidad, sobre el cual quede prohibida cualquier operación con fines económicos. Se oponen, así, al derecho de patente sobre estos descubrimientos científicos. En este caso, deberán ser los gobiernos y la comunidad científica mundial  -a través de organizaciones internacionales como la ONU o la Organización Mundial de la Salud- los que gestionen este patrimonio de la Humanidad.

Los defensores de la investigación privada están de acuerdo en que no deben establecerse discriminaciones en el uso de los descubrimientos por motivos políticos, raciales o de desigualdad económica entre países pobres y ricos. En ese sentido, coinciden con los partidarios de la gestión pública. Ahora bien, el hecho de que el  Genoma humano sea considerado como un bien de la Humanidad no debe entrañar la prohibición legislativa de cobrar ciertas patentes industriales sobre su uso, patentes que podrían ser pagadas, en algunos casos, por dinero público, siempre y cuando se pudiera producir alguna discriminación por la carencia de recursos económicos para acceder a los productos obtenidos mediante la investigación.

Algunas de las cuestiones que se debaten y de los argumentos que se utilizan en pro y en contra de las respectivas posturas son:

·        ¿Quién debe financiar la investigación de interés general para la Humanidad? Según algunos, deben ser los Estados quienes asuman esta responsabilidad. Ahora bien, como se ha demostrado en este caso y también en otros semejantes, se obtienen antes los resultados mediante la gestión de las empresas privadas, puesto que el móvil económico que las inspira se suma a los móviles altruistas. Esta mayor eficacia tiene efectos beneficiosos para la Humanidad en general y debe ser, por tanto, compensada, ya que la empresa ha debido invertir sumas millonarias en el proyecto científico.
·        Los defensores de las empresas privadas de investigación argumentan que, si se prohíben las patentes en determinados campos, todas ellas abandonarán de inmediato sus proyectos de investigación en curso, con lo cual se produciría un daño irreparable, ya que el descubrimiento de las causas y de los tratamientos de enfermedades sufriría un gran retraso. Ponen como ejemplo los numerosos descubrimientos científicos que han obtenido las empresas privadas, descubrimientos que hubieran sido imposibles con una gestión pública de los recursos.
·        Los partidarios de lo público frente a lo privado argumentan que estas empresas obtienen grandísimos beneficios en otras parcelas de su gestión, con lo cual tienen asegurado su mantenimiento económico. Eso sí, reconocen que dichas empresas deberían obtener ayudas públicas o beneficios fiscales significativos como forma de financiar  investigaciones de interés general para la Humanidad. Sin embargo, los dueños de estas empresas argumentan que estas medidas no serían suficientes para mantener los gastos actuales de sus investigaciones.
·        Los políticos argumentan que los Estados no pueden correr con todas las cargas económicas de la investigación científica, ya que tales recursos deberían restarse de otros gastos de interés general, por lo que se necesita la investigación privada. Tratan de encontrar, pues, un difícil equilibrio que contente a unos y otros, a través de medidas legislativas que garanticen simultáneamente los intereses públicos y privados al respecto.
·        Muchos pensadores y científicos han señalado que, de permitirse las patentes, se quiera o no acabarán produciéndose discriminaciones por motivos económicos o políticos en cuanto al acceso al uso de tales tecnologías. Proponen que se celebren conferencias internacionales sobre el tema, con el fin de alcanzar acuerdos de aplicación mundial.

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26 de agosto de 2012

DIFICULTADES DE LA DEMOCRACIA


En las librerías suelen haber estantes repletos de libros sobre democracia. A propósito de la Maestría en Filosofía y Letras que actualmente estoy cursando en la Universidad de Caldas, se han convertido estos espacios en los más visitados por mí. Allí encontré un texto de obligada lectura para aquellos interesados en saber en qué país estamos y de qué manera estamos gobernados. Se trata del libro Dificultades de la Democracia, de Iván Darío Arango.

Arango, filósofo, es uno de los académicos colombianos que se ha dedicado a investigar sobre la democracia. Es profesor de la Universidad de Antioquia, doctor de la Escuela de Altos Estudios en París y miembro destacado de Amigos de Raymon Aron. Ha publicado varios textos, de los que se destaca Críticos y lectores de Rousseau. Es un investigador reconocido en el mundo por su estudio juicioso de la obra del gran inspirador del principio de la soberanía popular. Rousseau fue el primero que estableció la forma democrática de la legitimidad política.

Dificultades de la Democracia fue publicado por la Editorial Universidad de Antioquia, una casa editorial que, valga la cuña, nada tiene que envidiarle a las grandes editoriales.

El libro de Arango hay que leerlo con detenimiento para deleitarse y comprender las bases éticas y morales de la democracia. En él, desarrolla un propósito que en nuestra democracia se requiere debatir y defender: el pluralismo de los valores, en una época contaminada por el modernismo e individualismo económico.

Pese a sus imperfecciones, no hay otro modelo más acertado que el de la democracia. Algunos déspotas han llegado al poder mediante el voto para abusar y reprimir la libertad de opinar y atentar contra el pluralismo, como el caso de Chávez. “Es la democracia -sostiene el autor-, el tribunal por excelencia, el encargado de establecer la legitimidad de los programas o de los proyectos políticos enfrentados y concebidos para la vida en comunidad”.

Se queja, por ejemplo, de que el lenguaje moral en nuestra democracia tiene una ambigüedad innegable, porque sus ideas se usan en un sentido vulgar antes de ser definidas. Pero cuando se definen, se reducen a fórmulas que se repiten sin pensar en su significado. A mi juicio, todos hablamos de honestidad, desde los más corruptos hasta los más honrados, sin pensar la importancia de su contenido. Algunos cambios han surgido gracias a la democracia. Por ejemplo, antes el sistema de honores y el concepto de moral eran sólo reservados a unos pocos privilegiados. A los reyes se les atribuía el don de la divinidad, que ahora está en desuso.

Advierte Arango, refiriéndose a Colombia, que tenemos grandes dificultades en el aprendizaje de la democracia, porque nuestra herencia colonial nos impide avanzar en el valor de la igualdad y construir un mínimo sentimiento de identidad entre sectores sociales, por encima de otras lealtades tradicionales.

Finalmente Arango, a quien hubiese querido tener como mi profesor de filosofía política en la maestría, señala tres elementos propios de nuestra cultura que nos apartan de una sociedad democrática pluralista. La religión, que está al lado de las jerarquías y no de la igualdad. La política, que está del lado de la concentración del poder y no del esquema moderno que reconoce el valor de la oposición. Y, finalmente, las costumbres, que están del lado del honor y su expresión exterior y no de la dignidad de la persona.

Oscar Tulio Lizcano
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/D/dificultades_de_la_democracia/dificultades_de_la_democracia.asp?CodSeccion=219

18 de agosto de 2012

ILUSTRACION Y ROMANTICISMO


Con la Ilustración, los seres humanos decidieron -por primera vez en la historia- tomar las riendas de su destino y convertir el bienestar de la humanidad en el objetivo último de todos sus actos. En la base de este proyecto ilustrado -escribe Tzvetan Todorov- subyacen tres ideas axiales: la autonomía, la finalidad humana de nuestros actos y la universalidad. La autonomía significa que lo que debe guiar la vida de los hombres ya no es la autoridad del pasado, sino su proyecto de futuro; en consecuencia, la voluntad libre prevalece sobre la tradición.

La finalidad humana de nuestros actos comporta que el objetivo de estas acciones humanas liberadas se halle en la tierra y ya no apunte a Dios; por lo que, suceda lo que suceda después de la muerte, el hombre debe dar sentido a su existencia terrenal: la búsqueda de la felicidad sustituye a la búsqueda de la redención, razón por la que el Estado no está al servicio del designio divino, sino que su objetivo es el bienestar de los ciudadanos. Y la universalidad implica que todos los seres humanos poseen derechos inalienables por el mero hecho de serlo; bien entendido que la exigencia de igualdad, hoy tan profundamente sentida, deriva de esta idea de universalidad.

Ahora bien, pese a que la fe en el progreso ilimitado de la humanidad pudo tentar a algunos pensadores de la Ilustración, lo cierto es que prevaleció la idea de que el rasgo distintivo de la especie humana no es el avance hacia el progreso, sino sólo la perfectibilidad, es decir, la capacidad de hacerse mejor y de mejorar el mundo. De ahí que los problemas sociales carezcan de soluciones definitivas y se replanteen continuamente bajo formas distintas.

En este tejer y destejer de la historia, el Romanticismo constituye una reacción frente a la Ilustración y es, en cierto sentido, una involución. Si Auguste Comte sostuvo que, a lo largo de la historia, la humanidad ha pasado -primero- de la teología a la metafísica, y -más tarde- de la metafísica a la ciencia, lo cierto es que, con el Romanticismo, retornó a la mística.

En efecto, el Romanticismo es una inmersión en el entorno, la naturaleza, y en el pasado, la historia, con la pretensión de integrar ética y estética mediante la apelación a la fantasía, y con un fuerte gusto por lo infinito como sentimiento cuasi-religioso. El Romanticismo significa, por tanto, una continuación de la religión con medios estéticos, lo que implica, a su vez, un abandono de la razón y provoca una actitud vital superadora de la estructura del mundo, lo que lleva a la conclusión de que la razón política y el sentido de la realidad no son suficientes para poder vivir.

Juan José López
http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20120818/54338235096/juan-jose-lopez-burniol-ilustracion-romanticismo.html

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11 de agosto de 2012

TRIBUNAL DE ETICA


Nos dice el DRAE en su cuarta acepción que ética es la parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. Para moral también en su cuarta acepción, dice que es: la ciencia que trata del bien en general, y de las acciones humanas en orden a su bondad o malicia. Para malo nos dice que es el que carece de bondad que debe tener según su naturaleza o destino; siendo maldad la cualidad de malo.

“Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.”
(Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro); frase de Tito Macio Plauto que transformó Hobbes en: “El hombre es un lobo para el hombre”.

He visto a mis mayores hacer tratos de compraventa; una vez se llegaba al acuerdo, se estrechaban las manos al tiempo que decían: “Trato hecho”. Esto era sagrado, palabra de honor. No se necesitaba notario alguno que diese fe del acuerdo. Después, invitaban a los presentes a una ronda. Hoy, ni habiendo una escritura pública ante notario, es respeta la palabra dada; no hay trato de honor. La honestidad va como puta por rastrojo.

De igual modo que está la traición y la alta traición; está la maldad y la maldad suprema.
No es lo mismo que te pise sin querer a que te dé un pisotón con mala leche.

Nuestro sistema jurídico, se basa en el derecho positivo; lo que está escrito en los Códigos es Ley, si no lo está, no lo es. El Iusnaturalismo o Derecho Natural, es solo una contemplación filosófica y entra dentro de la asignatura: Filosofía del Derecho.
La Ética, es una de las más importantes ramas de la filosofía.

El concepto de moral, es variable ya que se adecua a cada momento histórico. Hasta no hace tanto, la esclavitud por la cual una persona era propiedad de otra, era aceptada moralmente cuando sabemos que es una aberración. La Ética es invariable. La Lógica es su compañera de viaje.

Le decía yo a una entrañable amiga de la bondad de un cura que hubo en mi pueblo, ella me lanzó esta pregunta: ¿Es bueno porque es buena persona o es bueno por ser cura? Tras un momento de reflexión, no tuve más remedio que contestar: Por ser buena persona. “El hábito no hace al monje”, que reza el refrán.

Dice el DRAE en su segunda acepción que conciencia es el conocimiento interior del bien y del mal. Para honor nos dice en la primera acepción: Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

En nuestro ordenamiento jurídico tenemos tribunales para todas las actividades de nuestro cotidiano devenir. Pero nos falta el más importante:

EL TRIBUNAL DE ÉTICA

Hablábamos más arriba del derecho positivo; está hecho por las personas y destinado a las personas. Pero si es el hombre un lobo para el hombre, los legisladores hacen leyes que les beneficien aunque con ellas perjudiquen a la inmensa mayoría de la población. Es lo que es, no lo que debería ser.

“Si así lo hicierais, que Dios y la Patria o lo premien, si no, os lo demanden”. Esto es lo que contesta el militar que toma el juramento a la bandera. Bonitas palabras, ¿no?
“Hecha la ley hecha la trampa”, dicho popular.

“Si usted debe al banco 6.000 €, usted tiene un problema. Si usted debe al banco 6.000.000.000 de €, el banco tiene un problema”. 
“Lo que está a la luz no necesita candil”, decía mi abuela Gertrudis.

Volveré a traer a mi idolatrado Jean-Jacques Rousseau y su “Contrato social”.
Cuando los dirigentes no cumplen el contrato establecido con el pueblo, ¿quién los juzga?, ¿en qué tribunal?

No, por favor, no me diga usted que las urnas. Con el grado de manipulación de las gentes que tenemos, el paso por las urnas es una pantomima; es simplemente cumplir un trámite para dar visos de legalidad al latrocinio.

Decíamos antes de la moral que es variable y se adapta a cada momento histórico; la esclavitud actual, es aceptada por la mayoría de las gentes. Será moral, pero no ético. La dictadura del capital está moralmente aceptada por muchos.