SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

17 de agosto de 2013

ZOMBIE SAPIENS

Desde su condición de homo sapiens, el hombre ha sabido plasmar su inteligencia para desarrollar tecnología, entendida esta como el uso de habilidades e instrumentos en provecho propio; tal es el caso de los computadores,  de los teléfonos inteligentes y los celulares del momento.

La tecnología le permite al hombre sortear las situaciones más adversas. A través de esta ha logrado construir máquinas que le ayudan en la solución de los problemas.

La tecnología ha absorbido la mente humana, porque somos dependientes de los últimos adelantos. Estos nos manipulan y nos llevan por el sendero de la inconsciencia. El hombre se ha convertido en víctima de la máquina.

Mediante el continuo progreso, generado por el conocimiento que le brinda la ciencia, actualmente el ser humano ha logrado crear la inteligencia artificial, hasta el punto que hoy empieza a compartirla con la del hombre mismo.

Cuando hablamos de ciencia esto quiere decir que si se hace un experimento que lleva a unos resultados y se comunica a los demás cómo se ha hecho, cualquiera, con los mismos medios y el mismo procedimiento, puede repetirlo y obtener exactamente los mismos resultados. Concepto contrario a la fe y la creencia.

La máquina nos ha convertido en un nuevo estereotipo: el zombi sapiens. Hoy pensamos a través de la máquina. Nos anulamos a través de la máquina y si no, analicemos el comportamiento de la generación que nos sucede, la cual vive esclava de la pantalla.

Se crea el concepto de zombi por la manifestación de la inteligencia artificial dominando sobre el hombre. Se actúa inconscientemente y la habilidad maquinal entra en la posesión de lo humano.

El comportamiento humano está siendo sometido por la inteligencia de la máquina, de tal manera que los actos de aquel dependen de la disposición de aquel artefacto inteligente. Aparece una nueva forma de esclavitud enmarcada en la relación hombre máquina. Todo el accionar del primero está determinado por la manipulación que la segunda hace de su conciencia.

Desde esta condición el hombre llevará el peso de su conciencia por las responsabilidades entregadas a la máquina inteligente que él mismo construyó. Sólo le quedará llorar por haber decidido entregar la conciencia humana a la conciencia artificial.


Es la disyuntiva determinada desde lo humano: entregar la conciencia del hombre o reclamar la conciencia de la máquina.

29 de julio de 2013

EL INTELIGIBLE HUMANO

Los hombres siempre han buscado soluciones a sus necesidades y desde su instinto gregario ha vivido en comunidades que le permiten trascender en la escala de lo humano.
Desde siempre ha sido un gran constructor de modelos que les permite comprender la realidad. El modelo es un sistema de elementos que permite hacer simulaciones de eventos y acontecimientos y reproducir la realidad misma.

El diario acontecer le entrega al hombre experiencias para llegar a estados superiores y desde aquellos manifiesta su capacidad para enfrentar situaciones adversas y resolverlas dentro del mundo inteligible.

Las angustias del mundo nacen de las adversidades de la vida, nacen de las manifestaciones de la naturaleza misma. Una y otra se combinan y ponen al hombre un reto para sortearlas por medio de su inteligencia.

A través del tiempo es posible permear aspectos situacionales que ponen talanquera al desarrollo social y entraban el encuentro de momentos de desarrollo cognitivo.
No somos más que el producto de las relaciones de nuestro mundo interior con el entorno que nos rodea. Vamos tomando de éste todo lo que nos es útil y nos permite avanzar desde lo racional.
El progreso humano se sustenta en las decisiones inteligentes al hombre, puestas al servicio de la humanidad. Ningún rasgo puede identificarse sin la conciencia de la realidad.
Somos criaturas que dinamizamos pensamientos y conocimientos desde la necesidad de articular procesos que permitan identificar nuestro propio yo.

A este mundo no se puede acceder con el uso de los sentidos sino que se llega a él gracias al uso de la parte más excelente del alma, que para Platón es la razón. El Mundo Inteligible es la auténtica realidad.
     
Platón establece una jerarquía en las entidades que pueblan este mundo: situándose por encima de todas las Ideas encontramos la Idea de Bien. Después la Idea de Belleza y la Idea de Verdad; tras estas, Ideas fundamentales como la de Unidad, Multiplicidad, Ser y No Ser; a continuación las Ideas matemáticas; finalmente, el resto de Ideas.

Lo inteligible permite al hombre construir organizaciones que le permiten crecer, desde el conocimiento mismo que se genera en aquellas. Vale todo el conocimiento humano puesto al servicio de todos. Como seres somos criaturas con capacidad cognoscitiva y de reflexión. De ahí que tengamos la capacidad de comprender el universo.


En el devenir de la vida se presentan eventos que ponen al hombre en prueba. El conocimiento que se produce en su cotidianidad le sirve como herramienta para sortear las peores condiciones de su existencia. Nuestro reto es caminar por el mundo de las ideas las cuales permiten la construcción de procesos que disminuyen los momentos de caos que se presentan en el horizonte de temporalidad del ser humano.

12 de junio de 2013

ASCENSO DE LO HUMANO

El proceso existencial circunscribe al hombre como criatura de conciencia universal. Hasta hoy es el único que puede entender el mundo y ponerlo a su alcance. Cada vivencia de su ser le permite trascender hacia estados de superación de su condición en el planeta, llena de angustias y de inquietudes.

El mundo de lo sensible le ha determinado situaciones de mito, creencias y de fe, pero el mundo de lo inteligible lo ha hecho racional, crítico y conceptual. La dualidad conceptual le permite comprender su entorno desde ambas posiciones.

La historia del hombre es la historia de un desplazamiento continuo. Capacidad para ir de un sitio a otro. Adaptación. El desplazamiento no se produce de forma inmotivada, implica siempre una coerción que la provoca. La más primaria es la búsqueda de alimentos, fenómenos naturales, violencia y dominación de unos sobre otros.

El hombre se describe ascendiendo para alcanzar una posición de influencia, como la ha tenido en varios momentos de su pasado, uniéndose con sus semejantes convocando estrategias de conocimiento a través de la ciencia. Buscando soluciones comunes que le permitan avanzar hacia estados superiores.

Los movimientos del hombre van cambiando el modelo del universo. Dentro de la energía de cada movimiento se acumulan estados potenciales para el desempeño de la raza humana.

En el ascenso de la especie humana se determinan eras que caracterizan la condición de racionalidad para la supervivencia. Se encuentra ante un sinnúmero de eventos impredecibles y fortuitos que lo sitúan en la desconfianza y el pesimismo.

El hombre lleva en su afán, las huellas de sus antepasados, las que imprime a cada uno de sus actos en forma fehaciente. Por eso le interesa su semejante, por eso le duele el dolor ajeno.

Es extraño su camino hacia cosas fútiles e innecesarias. El comportamiento está comprometido con la realización de actos armónicos sociales. Es el proceso contrario al caos que nos presenta el universo. Digo caos viéndolo desde la escala de lo humano, desde su finitud.

El hombre tiene la facultad de desarrollar sabiduría y de disfrutar la que ya existe en su naturaleza misma. La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo. La comprensión del universo le presenta la estrategia para su propia comprensión.


Los hombres son esa parte de la raza humana con la que uno puede ser humano. Somos el proceso de una concepción universal que ha engendrado en nuestra mente una capacidad de conceptualización de los fenómenos cósmicos y estaremos algún día en capacidad de trascender el mundo material a través de nuestra mente, a través de nuestra razón. Ese día será el momento en que debemos entregar toda nuestra energía al universo, su único dueño.

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14 de mayo de 2013

ROBOTS ASESINOS PUEDEN DEFINIR A QUIEN ATACAR


El uso de robots asesinos para efectuar operativos antiterroristas preocupa a la sociedad de naciones, esta vez por cuenta del borrador de un informe que cuestiona el que estas máquinas ataquen objetivos sin órdenes de seres humanos.

"No deberían tener el poder de vida y muerte sobre los seres humanos", destaca el informe que prepara la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Sus conclusiones serán debatidas en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra, el próximo 29 de mayo.

Pero lo que años atrás consignaron decenas de novelas y películas, de un posible control del mundo por parte de los robots, es la fuente de inspiración de este debate. Uno de los aspectos concretos se basa en la novela de Isaac Asimov escrita en 1942, ‘Yo robot’: "Un robot no debe lastimar a un ser humano ni mediante inacción permitir que un ser humano sea lastimado”.

Christof Heyns, autor del informe llevado a Naciones Unidas, y quien es profesor sudafricano de derechos humanos, propuso una moratoria sobre pruebas, producción, fabricación, transferencia, adquisición, despliegue y uso de robots asesinos hasta que una conferencia internacional pueda trazar leyes para su uso.

"Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel, Corea del Sur y Japón han desarrollado varios tipos de armas total o parcialmente autónomas, países que deben tomar correctivos en el tema”, dijo Heynes a AP.

Argumentos

Los robots letales autónomos, o LAR por sus siglas en inglés, son los que cuestiona el grupo de derechos humanos liderado por el profesor sudafricano.

"Las decisiones sobre la vida y la muerte en un conflicto armado podrían requerir compasión e intuición. Los seres humanos -aunque son falibles- al menos podrían poseer dichas cualidades, mientras que los robots decididamente no", argumentó Heyns.

Pero del otro lado están los que creen en la eficiencia de estas máquinas y sus avances, como realidad que no se puede desconocer. "Típicamente no actúan por venganza, pánico, indignación, despecho, prejuicio o temor. Además, a menos que estén programados específicamente para hacerlo, los robots no causan sufrimiento intencional a poblaciones civiles, por ejemplo mediante la tortura. Los robots tampoco violan", dijo Peter Singer del Instituto Brookings de Washington.


El informe va más allá del debate reciente sobre la matanza infligida por aviones teledirigidos a sospechosos de Al-Qaeda y civiles que están cerca de aquellos que resultan muertos o heridos. Estos aviones son dirigidos por seres humanos. Los robots asesinos son programados para tomar decisiones autónomas sin órdenes de seres humanos.

El profesor Henys nota el uso creciente de aviones teledirigidos que permiten que aquellos que controlan la fuerza letal no estén físicamente presentes cuando son lanzados, sino que los activan sentados detrás de computadores en lugares lejanos, y permanecen fuera de la línea de fuego.

"Los robots letales autónomos (LAR), si son agregados al arsenal de los estados, añadirían una nueva dimensión a este distanciamiento, en que las decisiones de ataque serían tomadas por los mismos robots. Además de estar físicamente alejados de la acción, los seres humanos también estarían más distanciados de las decisiones de matar, y su ejecución", reseñó. 

JUAN FELIPE SIERRA SUÁREZ

6 de mayo de 2013

LAS TINIEBLAS Y LA LUZ


Hoy la ciencia nos entrega teorías que nos permiten aproximarnos a la comprensión del universo. Dicha comprensión da pie al hombre para que, desde su capacidad, pueda moldear su entorno haciéndolo más predecible y manejable.

Nuestro planeta tierra, nuestra única vivienda en el universo, al menos por ahora, es una pelota que se hunde en el colchón cósmico y nos ofrece todos los elementos para la protección de la vida.

En el ascenso del conocimiento del universo sabemos de la existencia de unos agujeros negros, que no son más que una región en el espacio en donde la gravedad es tan intensa que ya ni siquiera la luz escapa.

El hombre moderno ha logrado volver la tierra en una especie de agujero negro en donde la luz de lo humano, la luz de la transparencia y la luz de la honradez no escapa. Estamos siendo proyectados hacia un abismo de tinieblas por la irracionalidad en los actos del hombre.

La luz de la vida se halla comprometida porque prima el afán del poder de la riqueza por encima del poder de lo humanamente social. Este último poder ha venido siendo reemplazado en aras de un consumismo desmesurado de los recursos naturales.

Cada vez nuestro planeta está más cerca de la hora final. Basta sólo una decisión que mueva los botones de las ojivas nucleares y hasta aquí se trasciende la frontera de la luz para pasar a las tinieblas.

La unidad fundamental de la vida es la célula, una organización perfecta que nos ha brindado el universo. Allí se encuentran, en forma microscópica, las leyes naturales que hacen que funcionen con toda precisión. La unidad fundamental de lo humano es la razón. En esta se encuentra el poder del concepto, del juicio y del raciocinio.

La vida y la razón representan lo más significativo del accionar de los humanos y hoy se encuentran al borde de un abismo. Me pregunto: ¿Para qué conseguir una victoria particular, en defensa de arrebatar unos recursos, si después no quedará piedra sobre piedra?. Entonces las tinieblas envolverán toda la construcción humana.

Qué gran aberración la del hombre, que se dice sabio, la de utilizar su razón y su conocimiento para la destrucción de la vida y para la generación del caos planetario.

Es el momento de organizar una gran cadena para proteger el pensamiento y forzarlo a redireccionar el futuro de las tinieblas para que vuelva a reinar la luz. Este es el compromiso de todos: utilizar la ciencia y el desarrollo tecnológico para el bienestar de la humanidad.

Un llamado de auxilio a los hombres que defienden la vida. Un SOS por los que prenden la vela de la luz y de la esperanza en lo humano.

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18 de abril de 2013

FUERZA DE LO HUMANO


El proceso dinámico de la sociedad produce un innumerable conjunto de eventos que identifican la verdadera condición de lo humano. El conocimiento es un don que ha recibido el hombre porque tiene capacidad de pensar y de relacionar los fenómenos de su entorno.

Cada vivencia le produce una experiencia para su cotidianidad y esta la plasma en su memoria individual o particular, que luego la delega al patrimonio de la humanidad, en la memoria de la especie humana, la cual es eterna.

Vivimos haciendo parte de la naturaleza consciente y a ella nos direccionamos en pensamiento. A través de este el hombre puede moldearla y ponerla a su alcance. Tiene sí, una misión de participación colectiva en la defensa de la especie.

Cada ser lleva en su fondo personal una capacidad de llegar a comprender el mundo. Todo paso hacia delante le deja una satisfacción y un reto para construir su próxima etapa. Somos criaturas del universo, hechas para la difusión y la conservación de la vida.

La vida es la interrupción de la eternidad para comprender el universo. El acto de nacer es una interrupción de aquella, también lo es el acto de morir. Aquí termina el ciclo y se empata nuevamente en la eternidad. Es el proceso del antes y del después.

Hoy tenemos vida, tenemos conciencia, tenemos un componente energético que nos hace presentes, que nos hace útiles. Mañana ya no estaremos, entonces el universo ha decidido continuar con su eternidad. Unas gracias a este por habernos permitido un momento para entenderlo.

Después de nuestro ciclo ya nos hemos mimetizado en la fuerza del universo mismo y ya no seremos más. Todos dentro de la humanidad vamos en ascenso hacia estados de eternidad, todos inevitablemente volveremos a coger el camino de la infinitud y de la nada.

La conciencia humana ya no será. En algún momento todos seremos criatura del eterno retorno: llegamos, cumplimos y luego nos vamos. Allá en ese cercano tiempo estaremos rindiendo nuestra energía y nuestro ímpetu a las violentas fuerzas del universo.

La fuerza de nuestro pensamiento es la fuerza de lo humano. Esta capacidad para comprender la vida y el universo es única y por eso debemos rendir cuentas de nuestro paso por lo conciente.

Los invito a un momento de reflexión sobre la existencia y el compromiso de construcción de espacios para el beneficio de la especie humana. Todos hacemos parte de un engranaje que nos circunscribe en el planeta tierra. Los planetas hacen parte de otro engranaje alrededor de estrellas o soles. Somos seres de las manifestaciones universales.

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23 de marzo de 2013

COMPORTAMIENTO MEDIATICO


Venimos viviendo momentos que nos asustan porque hacemos parte de un comportamiento mediático que nos produce la sensación de un pronto Apocalipsis. Cualquier opinión de un experto o también de un prestidigitador la tomamos como cierta, nos la apechamos, la asimilamos y nos la introyectamos y a partir de todo aquello ya somos manipulados, somos sometidos al mandato de los poseedores de la información.

El mediático es la persona que desde la improvisación o desde el lugar desde el cual quiere promocionarse llega a decir las cosas más insólitas y generar temores o miedos en una sociedad. A partir de sucesos ciertos o no y desde la libertad de expresión, cosa, perfectamente legítima del ser humano, se afirman inicios de catástrofes y esto es, sin más ni más, terrorismo mediático efectista, ya que aterroriza a la ciudadanía con fines políticos económicos o sociales.

Otra estrategia del comportamiento mediático es lo que Pierre Bourdieu llamó «la circulación circular de la información». Un dispositivo perverso va haciendo saltar una información cualquiera, cierta o falsa poco importa, de medio en medio, por el mundo entero si es necesario, en un remedo de confirmación, hasta convertirla en una verdad revelada por la epifanía mediática.

El cúmulo de situaciones que vivimos a diario es suficiente para proyectar nuestra predicción del futuro. El hombre en su proceso histórico ha sido destructor y también benefactor. Es la eterna controversia. Destruye cuando manipula la conciencia moral, cuando la compra; construye o es benefactor cuando obra en beneficio de las buenas costumbres de una sociedad.

El mundo actual necesita de una reflexión sobre su orden social, resquebrajado y escaso de valores. Se convulsiona por los actos del fanatismo, del terrorismo y de la corrupción y sólo le queda al hombre tomar una decisión: para qué lado recorrer el camino de la vida?. Cómo constructor o cómo destructor?.

El que defiende el derecho a la vida, realiza acciones para su conservación y toma decisiones inteligentes, desde el punto de vista social. El que propende por matar la vida, es un destructor de la conciencia del universo. Las manifestaciones de lo mediático conducen irremediablemente al hombre destructor.

Tenemos que aprender a comprender la realidad en que vivimos y a generar procesos que engrandezcan el acto humano. Sólo así estaremos combatiendo el panorama sombrío que nos presenta lo mediático.

No es posible construir el hombre desde lo mediático, se construye a partir de sus convicciones y de sus actos de bondad. Cada ser humano debe generar capacidad de recomponer el orden social, de hacerlo trascendente a todas las generaciones y de proyectarlo a los intereses del mundo que en resumen conducen al mantenimiento de la vida en el planeta tierra y a la conservación de la conciencia universal.

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10 de marzo de 2013

CLUB BILDERBERG


El Club Bilderberg reúne cada año a unos 130 líderes de la elite financiera, empresarial, política, académica y de los medios de comunicación del primer mundo, fundamentalmente de Estados Unidos y Europa, para discutir sobre temas de interés global. A estas reuniones, que se realizan con casi nula cobertura periodística, a puertas cerradas y con gran contingente de seguridad, se puede asistir solo mediante invitación.

Debido al extremo secretismo con que se efectúan estos encuentros, se especula que el grupo estaría operando como un gobierno mundial en las sombras, pues en esa instancia se decidiría el destino de la humanidad, se habla de quienes vienen a establecer el Nuevo Orden.

Amenazada de muerte por el poder oculto que hoy busca visibilidad, Cristina Martín Jiménez, periodista española egresada de la Universidad de Salamanca y autora del libro Club Bilderberg, Los amos del mundo, sitúa los orígenes históricos de este grupo en plena guerra fría.

Sobre el extremo secretismo con que se realizan las reuniones de este club elitista, Daniel Estulin, quien los investiga desde hace 15 años, expresa que “si bien es normal que en cualquier democracia moderna se proteja el derecho a la intimidad, la ciudadanía tiene derecho a saber de qué hablan los más importantes presidentes, primeros ministros, reyes y reinas de todas las casas europeas, cuando se reúnen con los empresarios y banqueros más ricos de sus respectivos países”.

El escritor denuncia que este grupo estaría trabajando en un Nuevo Orden Mundial con una “metodología sistémica”, es decir, influir en la cabeza de las instituciones de los principales sectores de la sociedad y, desde ahí, controlar a la masa. Esto se explica mejor teniendo en cuenta que no es necesario saber qué hace o piensa cada individuo dentro una organización, sino que basta con tener el control del presidente o del individuo más influyente dentro de la misma.

Para el investigador residente en Canadá, el Club Bilderberg “sería responsable del actual control de la población a través de la manipulación mediática y el miedo”. Observamos que producto de la gran concentración de medios de comunicación, es más fácil uniformar y manejar los mensajes, pero también establecer pautas editoriales que privilegien la farándula, la crónica roja o los hechos de sangre para atemorizar al público. 

Por otra parte, es una realidad que la concentración de medios permite administrar eficazmente los contenidos, estableciendo discursos y versiones oficiales, influyendo en los patrones de conducta de los receptores y determinando qué es lo relevante. Así, se han asegurado de implantar una sociedad del espectáculo, sin informar al público de lo que realmente sucede en el mundo.

Según Estulin, esta organización de elite también sería responsable de promover conflictos bélicos, orquestando episodios de alto impacto para sensibilizar al público y avanzar en sus objetivos. De esta manera generarían las condiciones para la invasión a países con riquezas energéticas, fundamentalmente petróleo, pero, además, crearían los escenarios para aprobar leyes en los parlamentos, conforme a reducir, o bien suprimir, los derechos civiles.

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24 de febrero de 2013

POR QUÉ SE VA EL PAPA


Las intrigas, los escándalos financieros y la peleas de poder lo llevaron a abdicar.

El papa, rodeado por Angelo Sodano, exnúmero dos de Juan Pablo II y Tarcisio Bertone el secretario de Estado que nombró, en una cena en el Vaticano. Los dos prelados estaban enfrentados en una batalla sin piedad por el poder y el dinero de la Santa Sede. Su pelea explica en parte la decisión de Ratzinger.

El 19 de abril de 2005 el Espíritu Santo se posó sobre Joseph Ratzinger. Aunque no quería, el Señor lo escogió para que se volviera Benedicto XVI, el heredero de San Pedro. Le dio el don de la infalibilidad, un rebaño de más de 1.000 millones de católicos y el poder absoluto sobre el Vaticano. Pero la semana pasada Ratzinger abandonó su condición para volver a ser un ser humano más. ¿Por qué lo hizo? 

Nadie puede negar que el papa esté viejo. Pero aún no es un enfermo a punto de naufragar como llegó a serlo Juan Pablo II y en su última misa el pasado Miércoles de Ceniza dejó claro que no se iba solo por su salud. Encorvado y demacrado, con una casulla violeta y su pesada tiara, le dijo a los feligreses en la Basílica de San Pedro que hoy la Iglesia está desfigurada por “las divisiones en el cuerpo eclesial”; añadió que hay que vivir la Cuaresma de una manera intensa, superando “individualismos y rivalidades” y concluyó, frente a los fieles en lágrimas, que “tomé esta decisión en plena libertad por el bien de la Iglesia”.

¿A quién acusó el papa? Dejó los nombres en la sombra, pero las guerras de religiosos en el Vaticano son vox pópuli. Hay molestias por su gestión en los escándalos de pederastia, pues dejó de ocultar los pecados, pidió perdón y prometió entregar los culpables a la Justicia de los hombres.

Pero la riña es sobre todo por el trono y el oro de San Pedro. Muchos vieron a Benedicto XVI como un papa de transición, que solo iba a administrar el legado de Juan Pablo II. Había que preparar el terreno para heredar las llaves del Vaticano. Desde entonces hay una guerra feudal en la que se enfrentan la vieja guardia encabezada por Angelo Sodano, exnúmero dos de Juan Pablo II y el ala de Tarcisio Bertone, temido secretario de Estado, amo de la diplomacia y señor de las finanzas. Y como siempre, el dinero es el nervio de la guerra. Ese codiciado botín es el que Benedicto XVI quiso combatir. 

Monseñor Carlo Maria Vigano, doctor en Derecho Canónico y Civil, fue uno de los elegidos para desinfectar el presupuesto. Nombrado en 2009, convirtió en menos de un año un déficit de 8 millones de euros en un superávit de 34 millones, recortó costos y centralizó las cuentas. Pero la transparencia no fue del gusto de todos y en 2011 fue nombrado nuncio apostólico en Estados Unidos. Un puesto lejano, muy lejano de Roma, que depende directamente de Bertone.  

Unos meses después el periodista Gianluigi Nuzzi divulgó varias cartas que exponían el detrás de bambalinas del traslado a Washington. El prelado le escribió al papa que descubrió irregularidades en la contratación, favoritismos a ciertas empresas y una “corrupción y prevaricación arraigadas desde hace mucho tiempo en el Vaticano”. Advirtió que “mi partida provocaría inquietud y desánimo entre aquellos que creyeron que sería posible sanar la corrupción y las malversaciones” y que entendía su exilio como “una condena a mi trabajo y un castigo” por sus manejos limpios. 

El experimentado banquero Ettore Gotti Tedeschi, miembro del Opus Dei, era el otro cruzado de Benedicto XVI para ordenar las finanzas. En 2009 lo nombró director del Instituto de Obras Religiosas (IOR), el banco del Vaticano, para convertirlo en una institución que se ajustara a los cánones europeos de transparencia. El banco de Dios tiene cuentas de miembros del clero, diplomáticos, trabajadores del Vaticano y un puñado de privilegiados que buscan a como dé lugar el silencio que garantiza sobre sus transacciones. Ha sido investigado por lavado de dinero.

Pero, a pesar de la confianza que le tenía el papa, Gotti Tedeschi resultó desterrado del Vaticano con una fulminante campaña de desprestigio. La junta directiva del IOR, encabezada por monseñor Bertone, lo acusó de graves faltas profesionales, de tener “un comportamiento excéntrico” e incluso enviaron a un psicólogo para que lo evaluara a sus espaldas. Acabaron con Gotti, con su carrera y su honra. En palabras del diario El País, “lo decapitaron con guantes de terciopelo”.  

Pero el banquero de Dios pronto se dio cuenta que no solo su renombre estaba en juego, sino también su vida. A varios amigos les envió información confidencial del IOR, con la orden de publicarlas si le pasaba algo. Escribió: “Si me asesinan, aquí dentro está la razón. He visto cosas en el Vaticano que asustarían a cualquiera”. Gotti convivía con la paranoia, estaba rodeado de escoltas y hablaba de un complot masónico. Por eso, en junio pasado, cuando la Policía llegó a su casa, creyó que lo iban a matar. Con alivio, vio que “solo” era una redada y le dijo al capitán que lideraba el operativo “¿Vienen a hacer un registro? Pensé que me iban a pegar un tiro”.

Las autoridades encontraron documentos que probaban operaciones ilícitas de todo tipo en el IOR. Según medios italianos, Gotti descubrió que el banco amparaba multimillonarias cuentas de “políticos, intermediarios, constructores y altos funcionarios del Estado”. Y aún peor, que Matteo Messina, el nuevo capo di tutti capi de la Cosa Nostra, tenía testaferros en el IOR. Gotti tenía además una lista de “enemigos internos”, al parecer encabezada por Bertone. Dijo que “pagué por mi transparencia” y que su calvario empezó “cuando pedí información de las cuentas que no estaban a nombre de prelados”. Cuentas que guarecen los secretos más oscuros de Italia. 

No era la primera vez que estallaban escándalos en el seno del IOR. Sus vínculos con la mafia, sus transacciones oscuras, fraudes masivos y la muerte misteriosa de algunos directivos hacen parte de la leyenda negra del Vaticano. Benedicto XVI fue tal vez el primero que quiso hacer una verdadera reforma. Pero como lo mostraron los vatileaks, esos documentos robados por su mayordomo Paolo Gabriele y filtrados a los medios, el escogido de Dios se enfrentó a algo más grande que él: la codicia, la sed de riquezas y la corrupción. 

Quedó claro que Bertone no le hacía caso y que en la guerra por el poder a algunos no les importó pisotear su liderazgo con tal de sacar a Bertone del medio. Pero los vatileaks sobre todo revelaron la soledad del papa y su incapacidad por limpiar los pecados del Vaticano. Como escribió el periódico L’Osservatore Romano, el pontífice era “un pastor rodeado de lobos”.

Joseph Ratzinger tal vez no era el más indicado para liderar esa cruzada. Intelectual e introvertido, no quería ser sumo pontífice y soñaba con una jubilación tranquila. Como él mismo dijo: “Hasta cierto punto, le dije a Dios ‘por favor, no me hagas esto’. Evidentemente, no me escuchó”. Y le tocó enfrentarse a ambiciones voraces. Hombre de contados fieles, con los vatileaks se fue quedando cada vez más solo. Sin Gabriele, su fiel servidor, sin Bertone, su mano derecha que no le obedecía y sin poderosos cardenales, que le rogaron más de una vez sacar a Bertone. Siempre se encerró en la misma frase: “Yo ya soy un papa viejo”.

Benedicto XVI necesitaba una decisión radical para proteger a su Iglesia, para asegurarse que sus reformas sobre la pederastia y las finanzas sobrevivieran a su papado, y para que las divisiones no llevaran al Vaticano a una guerra abierta entre dos bandos. Sabía que a sus espaldas Bertone y Sodano ya preparaban el próximo cónclave. Por eso abdicó, la decisión más extrema de todas, pero la única que acaba con las batallas. Así eliminó el liderazgo actual del Vaticano, el suyo, el de Bertone, el de Sodano. Casi como un sacrificio, una crucifixión, un martirio para salvar a su Iglesia y alistar todo para que el próximo profundice su camino.

Como le dijo a SEMANA el vaticanista Paolo Rodari de Vatican Insider “abdicó para dejar a su sucesor la tarea de reestructurar la Iglesia. No pudo limpiar el Vaticano como hubiera querido y ahora le dejó la vía libre a alguien más fuerte”. Consciente de eso, dejó todo atado para que su obra continúe. Aunque dijo que “permaneceré escondido para el mundo”, más de 50 por ciento de los cardenales que elegirán el nuevo papa fueron nombrados por él. Y mientras esté vivo, es difícil pensar que no vaya a tener ninguna influencia sobre su heredero. 

Por eso su abdicación fue un gesto revolucionario. Revolucionario por inédito en épocas modernas. Revolucionario porque humaniza un cargo que dependía de la voluntad divina. Y sobre todo, revolucionario porque hace tambalear los cimientos que sostienen la Iglesia del siglo XXI, al mostrar un mensaje espiritual, desapegado de las vanidades del poder. Nada mal para un papa que muchos vieron como de transición, como un gran conservador que no quería que nada cambiara, como un simple heredero. Al final, fue él quien escribió la historia.

Autor: AFP

6 de febrero de 2013

FUERZA DE LO HUMANO


El proceso dinámico de la sociedad produce un innumerable conjunto de eventos que identifican la verdadera condición de lo humano. El conocimiento es un don que ha recibido el hombre porque tiene capacidad de pensar y de relacionar los fenómenos de su entorno.

Cada vivencia le produce una experiencia para su cotidianidad y esta la plasma en su memoria individual o particular, que luego la delega al patrimonio de la humanidad, en la memoria de la especie humana, la cual es eterna.

Vivimos haciendo parte de la naturaleza conciente y a ella nos direccionamos en pensamiento. A través de este el hombre puede moldearla y ponerla a su alcance. Tiene sí, una misión de participación colectiva en la defensa de la especie.

Cada ser lleva en su fondo personal una capacidad de llegar a comprender el mundo. Todo paso hacia delante le deja una satisfacción y un reto para construir su próxima etapa. Somos criaturas del universo, hechas para la difusión y la conservación de la vida.

La vida es la interrupción de la eternidad para comprender el universo. El acto de nacer es una interrupción de aquella, también lo es el acto de morir. Aquí termina el ciclo y se empata nuevamente en la eternidad. Es el proceso del antes y del después.

Hoy tenemos vida, tenemos conciencia, tenemos un componente energético que nos hace presentes, que nos hace útiles. Mañana ya no estaremos, entonces el universo ha decidido continuar con su eternidad. Unas gracias a este por habernos permitido un momento para entenderlo.

Después de nuestro ciclo ya nos hemos mimetizado en la fuerza del universo mismo y ya no seremos más. Todos dentro de la humanidad vamos en ascenso hacia estados de eternidad, todos inevitablemente volveremos a coger el camino de la infinitud y de la nada.

La conciencia humana ya no será. En algún momento todos seremos criatura del eterno retorno: llegamos, cumplimos y luego nos vamos. Allá en ese cercano tiempo estaremos rindiendo nuestra energía y nuestro ímpetu a las violentas fuerzas del universo.

La fuerza de nuestro pensamiento es la fuerza de lo humano. Esta capacidad para comprender la vida y el universo es única y por eso debemos rendir cuentas de nuestro paso por lo conciente.

Los invito a un momento de reflexión sobre la existencia y el compromiso de construcción de espacios para el beneficio de la especie humana. Todos hacemos parte de un engranaje que nos circunscribe en el planeta tierra. Los planetas hacen parte de otro engranaje alrededor de estrellas o soles. Somos seres de las manifestaciones universales.

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29 de enero de 2013

LO HETEROSEXUAL


La naturaleza determina las especies vivas como hembras o como machos. Tal concepción permite la perpetuación de la vida y el ascenso de las especies. El hombre hace parte de dicha naturaleza, vista desde el impulso instintivo de conservación. Es el concepto de lo heterosexual.

A través del proceso histórico del hombre, este ha logrado construir, desde su ser ontológico, áreas culturales como la ciencia, la moral, el arte y la religión que le han permitido identificar su verdadera condición de lo humano.

En su desempeño ha generado una verdadera teoría sobre la familia y a partir de esta ha logrado generar la sociedad. Toda sociedad está influenciada por aspectos culturales y estos determinan, a su vez, el comportamiento de los hombres.

En el momento actual hace presencia una tendencia hacia el comportamiento homosexual que busca un reconocimiento en el orden jurídico mundial. Desde la concepción naturalista se observa que en el camino entre ser hombre y ser mujer, se encuentran estados intermedios que mirados, desde el punto de vista genético y cultural, plasman una realidad. La decisión, desde lo humano, de un comportamiento homosexual o de un comportamiento heterosexual.

Toda decisión a pertenecer a uno de los dos estados es única y merece respeto de todo el conglomerado social. Pero la naturaleza ha determinado que la fusión del componente genético del macho con el componente genético de la hembra, es el único proceso para el mantenimiento de las especies, al menos por ahora.

A pesar de la realidad que nos presenta el mundo actual, en la construcción de una familia defiendo la posición heterosexual. Los hijos deben venir al mundo como consecuencia de la relación hombre-mujer, con todo su componente biológico, síquico y social y su direccionamiento al mundo debe ser responsabilidad directa de las partes intervinientes, los individuos que los engendran denominados padres.

El intercambio genético que se da en el momento de una relación sexual, cuando se encuentran el óvulo y el espermatozoide es determinante del orden la nueva criatura y este orden está influenciado por el código genético de los progenitores y por el aspecto cultural derivado del pueblo al cual pertenecen.

Los pueblos se manifiestan de acuerdo a su instinto y a su cultura. A pesar del ascenso en la racionalidad se producen situaciones de azar que hacen confluir estados de homo y de heterosexualidad. Ambos deben convivir porque la condición de humanos nos presenta la esencia del hombre.

La construcción de familia es una forma continua que se transmite de padres a hijos y de hijos a hijos, es la heterosexualidad. De los hijos de los hijos nace otra realidad genética y cultural, la homosexualidad.

Dentro del respeto que me merece la humanidad, bienvenidos los homos y los heteros. Somos un mundo en construcción y todos necesitamos nuestro propio desarrollo, a través del respeto y de la inclusión.

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6 de enero de 2013

ORTOEPÍA


El hombre como sentimiento y razón ha logrado desarrollar herramientas que le permiten transmitir sus impresiones acerca del universo. Mediante el lenguaje y la escritura ha obtenido un proceso para articular la lógica en su pensamiento y en su cotidiano devenir.

Dentro de su proceso histórico, cada vez, busca su perfección aplicando actos eminentemente racionales en todas sus expresiones. Vive cada momento desde su argumentación, hasta la construcción de teorías que le facilitan entender el mundo.

La oralidad de los conceptos permite al hombre comunicarse con sus semejantes y explicarles lo que piensa con respecto al hombre mismo, a la sociedad y al universo.

La correcta forma de expresión ha sido denominada ortoepía y ésta representa el reto en la comunicación efectiva y productiva.

En la conservación de la forma correcta de hablar se presentan fenómenos especiales en los pueblos. La tendencia a la síntesis moldea formas más simples de comunicación pero se pierden elementos de la profundidad que debe existir en la comunicación.

Los elementos para una adecuada comunicación incluyen a la persona que transmite, el mensaje que transmite y la persona que lo recibe. En este proceso la oralidad representa la forma más expedita de generar y entregar conocimiento. Todo dentro un orden lógico y coherente que conduzca a acciones posteriores correctas.

Todos los seres humanos hemos sido expuestos a diferentes patrones de crianza, lo cual hace que tengamos interiorizadas distintas formas de comprender el lenguaje, los  gestos y las acciones que las personas que nos rodean tienen para con nosotros, y lo mas importante de nosotros para con ellos.

Por tanto es importante la búsqueda de estrategias que permitan entrelazar las diferentes maneras generacionales de comunicar los aspectos del mundo, las vivencias y las concepciones de los fenómenos universales.

La comunicación es indispensable para procurar y mantener las buenas relaciones en todos los ámbitos de nuestra vida, particularmente en la familia, el trabajo y con las personas más cercanas a nosotros. Aún así enfrentamos desacuerdos y discusiones sin sentido, provocando, en ocasiones, una ruptura en las relaciones con los demás. Entender y hacerse comprender, es un arte que facilita la convivencia y la armonía en todo lugar.

Lo humano tiene un componente de amabilidad cuando se aplica la ortoepía en los actos cotidianos. Cada ser lo hace mejor desde la moderación de su lenguaje, desde la correcta forma de transmisión de sus conceptos; todo esto crea confianza entre los hombres y ello permite construir estados armónicos y de sosiego.

Un lenguaje procaz, lleno de insultos, de inflexiones y de confusión no puede generar la paz y no puede pretender la construcción de humanismo. Queda claro que comunicar no significa decir, expresar o emitir mensajes, por el contrario, al entablar un diálogo con los demás, tenemos la oportunidad de conocer su carácter y manera de pensar, sus preferencias y necesidades, aprendemos de su experiencia, compartimos gustos y aficiones; en otras palabra conocemos a las personas y desarrollamos nuestra capacidad de comprensión. Sólo así estaremos en condiciones de servir al enriquecimiento personal de quienes nos rodean.

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28 de noviembre de 2012

CRITICA CONSTRUCTIVA


El valor de la crítica constructiva se fundamenta en el propósito de lograr un cambio favorable que beneficie a todas y cada una de las personas involucradas en circunstancias o ambientes determinados, con actitud de respeto y sentido de colaboración.

De forma natural el hombre busca comunicar sus pensamientos e influir en los demás con su opinión para lograr cambios en la familia, la sociedad, el trabajo o la escuela, sin embargo, corremos el riesgo de sujetarnos únicamente a nuestro particular punto de vista e intereses, sin atender a las necesidades o propósitos que tienen los demás

A través de la crítica constructiva se desarrollan otros valores: lealtad, honestidad, sencillez, respeto, amistad... Con esta referencia sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, pues nadie puede jactarse de tener un buen juicio crítico, si no ha logrado establecer un equilibrio entre la manera como acepta las críticas y la forma e intención con que las expresa.

Cada vez que una persona desea expresar su opinión o inconformidad con rectitud de intención, tiene que aclarar que es “una crítica constructiva”, para evitar malos entendidos y lograr una mejor disposición de su interlocutor. A veces somos tan susceptibles, que sin la aclaración pertinente nos sentimos agredidos. Si fuésemos más sencillos y maduros, encontraríamos en cada crítica –positiva o negativa- una oportunidad para cambiar y mejorar nuestra forma de vida. En realidad, aún de las críticas más acres deberíamos tener la serenidad, paciencia y madurez para obtener lo mejor de ella, aún si hiere nuestro amor propio.

Ahora bien, es muy común que nuestra tendencia a criticar se propague sin ton ni son y convertimos a la crítica en una forma de oposición y rechazo a todo aquello que no nos gusta; observamos y manifestamos inconformidad casi de todo: el modo de vestir, las opiniones, la forma de gobierno, las normas de vialidad, la conducta del vecino y muy pocas veces, hacemos un juicio objetivo y valiente sobre nuestro comportamiento y modo de pensar.

Lo primero será reconocer que frecuentemente hablamos sin fundamento, nos quedamos con unas cuantas palabras del noticiero o del diario, cotejando nuestra pobre información con los comentarios que escuchamos en la oficina o con los amigos, hacemos conjeturas y emprendemos el vuelo aprobando o desaprobando todo tema de actualidad: iniciativas de ley, la política económica, los eventos sociales, sucesos de carácter internacional y hasta las nuevas disposiciones en materia de educación o de salud... ¡Con qué facilidad nos erigimos en autoridades competentes!

Es claro que las decisiones de índole social o política a veces muy distantes del común de las personas, pero esto no justifica la critica mal intencionada. En todo lugar existen medios, asociaciones y grupos de personas con el afán de crear una sociedad más justa y llena de oportunidades para todos. ¿Por qué no participar o tomar la iniciativa en nuestras manos? Tal vez no todos tenemos el valor de asumir una responsabilidad más grande, de mayor trascendencia.

Pero la crítica más dura y severa la realizamos hacia las personas que conocemos y los lugares donde asistimos: nos disgusta el sistema de trabajo que se lleva en la empresa, y por ende, quienes la encabezan; calificamos la aptitud de nuestros colegas con comparaciones absurdas; señalamos con firmeza los defectos, costumbres y hábitos de nuestros conocidos y amigos; nos disgustamos porque en casa las cosas no se hacen a nuestro gusto. ¿Acaso hacemos un bien expresando opiniones negativas?

Para concretar propósitos que nos lleven a ejercitar el valor de la crítica realmente constructiva debemos evaluar con sencillez y valentía nuestro modo de ser, esto significa ser autocríticos.

·        Evalúa las situaciones, escucha a las personas y pregunta. De esta manera tendrás los elementos necesarios para formar un juicio correcto y dar una acertada opinión.
·        Antes de criticar a las personas en cualquier aspecto, examínate con el mismo rigor y criterio, no sea que tengas los mismos defectos.
·        Haz el propósito de descubrir lo bueno que tienen las personas, las instituciones y las circunstancias. Si no tienes algo positivo que decir, lo mejor es callar.
·        Examina tus intenciones, sentimientos y estado de ánimo antes de pronunciar palabra. 
·        Aprende a informarte con profundidad y acostúmbrate a hablar de los hechos, evitando hacer interpretaciones y suposiciones superfluas.
·        Acepta con madurez todo tipo de críticas y comentarios respecto a tu persona y modo de trabajar, centrando tu atención en la oportunidad de mejora.

Cualquier crítica debe formularse responsablemente a través de la reflexión, considerando las implicaciones que podría tener; el respeto que debemos a las personas se manifiesta protegiendo su buen nombre y reputación, además de procurar su mejora individual. De esta manera actuamos en justicia y todo nuestro actuar se convierte en actitud de servicio e interés por el prójimo.

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20 de noviembre de 2012

CORRUPCIÓN DE LA SABIDURÍA


El hombre en su construcción de humanismo y de ciencia ha generado la necesidad de hacer cultura y desarrollar valores. La concepción de la racionalidad de su conducta le ha determinado, en el tiempo, una forma más amena de acercarse a su semejante. En cada avance observa que obtiene recompensas para incrementar su bienestar y calidad de vida.
En forma permanente y desde el punto de vista social, se somete a la decisión de las mayorías, cuando en la defensa de las buenas costumbres, tiene que actuar y proceder. Esta condición le produce, con cada vivencia cotidiana, la sabiduría.

La sabiduría es el conocimiento profundo que se adquiere a través del estudio o de la experiencia. Se estructura en la prudencia, cuidado en el comportamiento y modo de conducirse en la vida.

Se aprende a ser sabio cuando se aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no se tiene nada que decir. La sabiduría conduce por el camino de la verdad, por el respeto de la integridad. La característica más fehaciente de la sabiduría es la serenidad en el actuar, es el compromiso con los demás.

De manera muy general se puede decir, a la luz de lo humano, que la sabiduría se adquiere a través de una educación progresiva, mira a una comprensión profunda y penetrante de lo real, y lleva a un saber hacer, a un saber vivir.

En la Grecia antigua, a los ojos de los siete Sabios, la sabiduría es un arte de vivir lleno de equilibrio, la capacidad de pronunciarse con sagacidad sobre los problemas tanto de la vida cotidiana como de la política. Platón redujo la sabiduría al ámbito intelectual: a través de la contemplación permite el conocimiento intuitivo de las ideas, en particular el bien y lo bello.
Pero el hombre ha desarrollado también el poder de la corrupción y ha puesto toda su capacidad en aras de atacar en forma vehemente la sabiduría. Ha logrado romper la barrera de lo útil a la especie humana, visto desde sus buenas costumbres, mediante la degradación, el abuso de poder, la mala conducta.

La corrupción es la acción social ilícita o ilegítima encubierta y deliberada con arreglo a intereses particulares, realizada por vía de cualquier cuota de poder en espacios normativos institucionalizados y estructurados, afectando deberes de función intereses colectivos y/o la moral social. La corrupción consiste en un acuerdo inmoral entre un corruptor y un corrupto, o entre corruptos aliados en perjuicio de otros, que beneficia a algunos en sus propósitos particulares, por encima de la ley en el plano político.

La sabiduría ha sido atacada por la corrupción, ha sido inundada por un conjunto de cosas caóticas, de estrategias nefastas a la condición humana. No puede el hombre salir avante en su universo cuando es capaz de someter su sabiduría a intereses ocultos cargados de ignominia y de actos que demeritan la esencia del ser humano mismo.

La sabiduría debe ponerse como estrategia de erradicación de los fenómenos que producen confusión en el quehacer de lo humano. 

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24 de octubre de 2012

DISEMINACIÓN


La posición humana frente a los fenómenos de la naturaleza siempre ha sido de temor e impotencia, por eso el hombre ha recurrido a buscar instancias superiores a quienes pedirles protección.
El desarrollo científico ha cambiado esta concepción. Hoy la ciencia le da seguridad al hombre. Ante las amenazas cotidianas existe tecnología para hacer frente a aquellas y así garantiza su supervivencia y la diseminación de la vida por todo el universo. Este parece ser el destino del hombre, sembrar y  sembrar vida en todos los confines.
El paso frecuente hacia nueva metodologías le van generando mejores condiciones de vida, que le producen confianza y que, hasta los límites actuales, se ha transformado en la “arrogancia del hombre”. Frente a esta posición el hombre se cree capaz de desafiar la naturaleza.
Somos frágiles, por nuestra misma condición de vida, a la transformación del universo. Este lo hace a partir de inmensas explosiones con liberación de cantidades infinitas de energía y cualquier aumento de la temperatura compromete nuestro equilibrio.
La gestación del hombre se ha realizado a partir de fragmentos universales derivados de la muerte de una estrella, que se han condesado, en un determinado momento, para producir vida. Es la relación vida-energía-universo.
Pertenecemos a uno de los ciclos galácticos de la Vía Láctea, y estamos articulados de una manera consciente. A través de nuestra conciencia podemos comprender este ciclo. Esto se logra por medio de un proceso gradual, que desde lo científico, se puede obtener la aproximación a la verdad.
La permanencia de la vida en la tierra dependerá de la forma de manejo de la arrogancia del hombre. Desde la concepción futurista, se puede afirmar que la explosión demográfica, producto de la acción de sembrar vida, multiplica la arrogancia en una proporción geométrica y toda esta fuerza unida podrá ser la causante de la aniquilación de la vida en la parte del universo que conocemos: nuestra querida tierra.
El hombre se describe y se determina por la forma como decide ascender en su proceso de la existencia. Su mundo sensible lo sitúa en la realización de actos irracionales y demenciales. Su mundo inteligible lo sitúa en el deber de cumplir para sí mismo y para sus congéneres; los hace racional, crítico y conceptual y por eso puede adoptar una posición de defensa de lo humano y de la perpetuación de la vida en el planeta.

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9 de octubre de 2012

LA RESPONSABILIDAD


La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.
¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso, profesional o personal.
Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente podemos dejar de confiar en la persona. En el plano personal, aquel marido que durante una convención decide pasarse un rato con una mujer que recién conoció y la esposa se entera, la confianza quedará deshecha, porque el esposo no tuvo la capacidad de cumplir su promesa de fidelidad. Y es que es fácil caer en la tentación del capricho y del bienestar inmediato. El esposo puede preferir el gozo inmediato de una conquista, y olvidarse de que a largo plazo, su matrimonio es más importante.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente ordenadas. Por ejemplo, el carpintero no fue a pintar la puerta porque llegó su "compadre" y decidieron tomarse unas cervezas en lugar de ir a cumplir el compromiso de pintar una puerta. El carpintero tiene mal ordenadas sus prioridades, pues tomarse una cerveza es algo sin importancia que bien puede esperar, pero este hombre (y tal vez su familia), depende de su trabajo.
La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es fundamental, pues es una correspondencia de deberes. Es decir, yo cumplo porque la otra persona cumple.
El costo de la irresponsabilidad es muy alto. Para el carpintero significa perder el trabajo, para el marido que quiso pasarse un buen rato puede ser la separación definitiva de su esposa, para el gobernante que usó mal los recursos públicos puede ser la cárcel.
La responsabilidad es un valor, porque gracias a ella podemos convivir en sociedad de una manera pacífica y equitativa. La responsabilidad en su nivel más elemental es cumplir con lo que se ha comprometido, o la ley hará que se cumpla. Pero hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano moral.
Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela, el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia tolerancia hacia la irresponsabilidad, con la relación.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestras acciones y decisiones. Ser responsable también es tratar de que todos nuestros actos sean realizados de acuerdo con una noción de justicia y de cumplimiento del deber en todos los sentidos.
Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.