SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

17 de julio de 2014

NUESTRA TIERRA VIVE

Hoy estamos acostumbrados a ver nuestra tierra flotando en el universo, conocemos su forma y su apariencia y la tenemos grabada en nuestro cerebro. Las naves espaciales, producto del desarrollo científico y tecnológico, nos han entregado este regalo. La imagen de la madre tierra, bella, frágil y bailando alrededor del sol hace parte de nuestra memoria cotidiana.

La imagen fantasmal de la tierra vista desde el espacio se ha convertido en un verdadero ícono de todos los medios de comunicación y esta empieza a crear conciencia universal sobre el único apartamento que tenemos en el universo, al menos por ahora.

Esta conciencia subliminal de nuestro planeta ha empezado a generar una conceptualización alrededor del equilibrio que se presenta en el sistema solar. Estoy hablando de una capacidad de entender la vida en este vasto océano de colores verde y azul que nos cobijan.

Desde el verde de las plantas que se agrupan en la forma de frondosas selvas, hasta el azul que cubre el vaivén de los océanos y el blanco de las nubes, en un firmamento también azul, la tierra parece ser un ser vivo, encargada de proteger todas las formas de vida animal y vegetal.

Devereux en su teoría GAIA dice: “El mayor organismo vivo que hay en la tierra es la tierra misma”. Tiene la capacidad de autorregularse como estrategia de protección de todas las formas vivas.

El mundo actual se mueve en forma dicotómica. La primera forma se analiza desde una visión del mundo desde lo “económico” la cual defiende que debemos explotar el planeta en aras del “progreso”. Es necesario crecer desmesuradamente, habitar el planeta de una manera caótica. Es necesario generar riqueza a partir de la explotación de los recursos no renovables. Es significativo producir en forma masiva y promover el consumismo.

La visión contraria dice “que lo que es demasiado caro” es no cambiar nuestra forma de proceder, porque el tejido de la vida en la tierra corre un peligro obvio, se percibe un desastre en potencia.

Los pueblos primitivos veneraban la tierra y a partir de su sensibilidad religiosa le rendían culto, la consideraban la madre de la vida. Hoy la tecnología y el desarrollo científico le han permitido al hombre el dominio de la naturaleza y entonces se ha sustituido la veneración de la tierra por la estrategia de la explotación irracional de sus recursos.

Estamos entrando en el camino del no retorno, porque hemos abandonado el manto tutelar que nos tiende nuestro planeta y nos hemos dedicado a su saqueo. Apenas empezamos a comprender que hemos dañado la tierra y que esta se manifiesta, en sentido pesimista, con los desastres del cambio climático que empezamos a vivir.


Esta es la obra del hombre construida sobre el afán de la sobre explotación y la obtención de riqueza desmesurada, destructiva de la conciencia humana.

2 de junio de 2014

LA ABRAZOTERAPIA

Somos criaturas del universo, somos la consecuencia del estallido de las estrellas, somos un cúmulo de vida en el universo. Todos pertenecemos a un mundo sensorial lleno de incógnitas y de posibilidades que no las sabemos aprovechar. Somos parte de una grande variedad de especies vivas que comparten el mundo que nos rodea.

Nos damos cuenta de nuestros semejantes cuando los percibimos a través de nuestros sentidos, ver, oír, gustar, olfatear y palpar o abrazar. Estas expresiones son la consecuencia de nuestro sistema nervioso. Su desarrollo y perfección es particular en cada una de las especies vivas.

Abrazar es entrar en contacto las manos u otra superficie del cuerpo con un objeto o una superficie. La sensación que produce abrazar todo, lo que gira a nuestro alrededor, es una de las cosas más gratificantes de nuestra existencia.

Todo el mundo necesita el contacto físico, especialmente los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos, en resumen todos los integrantes de la especie humana. Todos necesitamos que nos abracen en. Todos queremos abrazar.
La necesidad de crear un espacio donde el hombre pueda abrazar a sus semejantes es producto del momento en que se encuentra. Vive en un mundo lleno de cosas, que la sociedad de consumo le provee, pero vive aislado, lejos del calor humano. La máquina le llena su vacío existencial.
El abrazar favorece el camino para un encuentro sereno, gozoso, profundamente personal y por eso y en tanto y en cuanto sea profundamente personal, profundamente comunitario. Toco, luego existo. Existo para abrazar, abrazo para existir.
En una ocasión, Bertrand Russell escribió: “No sólo nuestra geometría y nuestro físico, sino nuestra concepción completa de lo que existe fuera de nosotros, está basada en el sentido del tacto”. Pero nuestra experiencia de abrazar está disminuyendo. Cada vez más vivimos solos, tenemos amigos virtuales, nos asusta cualquier tipo de contacto físico con extraños por temor a que pueda ser antihigiénico o inapropiado, o pueda volverse violento.
Se puede demostrar que los efectos de no tener contacto físico pueden ser nefastos para nuestro bienestar, como individuos y como sociedad. Cuando yo te abrazo, tú sientes el contacto, por lo tanto a través de mi contacto tú sientes que existes y puedes conectarte conmigo. Es un sentimiento de ser importante, de ser cuidado.
Debemos tener el tiempo para acariciar. Un estudio realizado en 1997 sobre a cantidad de contacto y de agresión entre adolescentes observó el comportamiento de 40 de ellos encontró que los adolescentes estadounidenses pasaban considerablemente menos tiempo acariciando, besando, abrazando y recostándose con sus pares que los franceses.
Estos hallazgos son preocupantes, especialmente porque la investigación sugiere que una ausencia de contacto e interacción física durante la adolescencia puede resultar en comportamientos violentos más adelante en la vida. Estar privado del contacto físico parece conducir a una disminución de la serotonina, las cuales, junto con la dopamina, son neurotransmisores que influyen en el humor.
Estamos perdiendo la visión de quiénes somos. Nos da vergüenza abrazarnos, pero estamos obsesionados con la apariencia. Preferiríamos, por ejemplo, caer bajo el bisturí del cirujano que aceptar nuestros propios cuerpos. Estamos viviendo en una época materialista, donde si no se ve, no tienes.
Abrazar será la acción del hombre de la tecnología y de la ciencia. Será el mecanismo de comunicación, nuevamente con su especie. Cuando así lo haga podrá decir, también, nuevamente: Te abrazo, luego existo.

8 de mayo de 2014

URJO A LAS NACIONES

Las naciones han sido constituidas para la organización de la vida del hombre. Desde su estructura deben tomar decisiones para la protección de los recursos físicos, financieros y el más especial, el humano.

La interferencia de la conciencia de los seres está produciendo efectos devastadores en las cadenas de producción y están destruyendo el equilibrio de nuestro planeta. Dicha interferencia u olvido, cuando se genera desde lo voluntario, conduce al caos social y compromete la estabilidad del hombre.

La proyección sobre el aumento de las alteraciones medio ambientales deja un pronóstico desalentador. Se está al borde de un cambio fundamental en la estructura del mundo de lo vivo. En los últimos tiempos, el crecimiento de la población mundial a niveles desmedidos y el aumento con ella de las necesidades de alimentos y diversos tipos de recursos ha llevado al ser humano a generar severos daños en el medio ambiente planetario, algunos irreversibles, como el agotamiento de recursos no renovables, la contaminación de cursos de agua o del aire, la generación de gases del famoso efecto invernadero

La costumbre de dejar todo para la última hora es la característica de los habitantes de las naciones del mundo. Todos hemos desperdiciado momentos de reflexión que nos conduzcan a plantear una esperanza fundamentada en el desarrollo sostenible. La culpa es de los humanos, la culpa es de las naciones que han hecho caso omiso a la responsabilidad de replantear nuestra tierra.

Se llama desarrollo sostenible aquél desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones. Intuitivamente una actividad sostenible es aquélla que se puede mantener.

Nuestro único apartamento en el universo, al menos por ahora, será sostenible cuando todos tomemos conciencia global de los factores de riesgo que aquejan el sistema medio ambiental, cuando hagamos racionalización en el consumo de los recursos.

La tragedia ecológica que vive el mundo es producto de la irracionalidad, fundamentada en el principio: “primero es la riqueza traducida a capital”. Todo lo que produzca dinero está por encima del mismo hombre. Esta es la consigna en que nos hemos metido y que hoy nos ahoga.

Urjo a las naciones del mundo para que tomen decisiones firmes e inteligentes para la conducción del planeta desde una forma más racional y humana. Desde una forma que permita la protección de la vida. Urjo a los líderes para que impartan instrucciones para la defensa de los recursos que nos procuran y mantienen la vida.

Como familia y entes sociales tenemos el gran compromiso de proteger el Medio Ambiente, ya que de esto depende nuestra calidad de vida y la de nuestros sucesores, así como el desarrollo de nuestro país.

El medio Ambiente es el conjunto de todas las cosas vivas que nos rodean, de él obtenemos la materia prima que utilizamos para vivir.

Es por esto que cuando atropellamos o hacemos mal uso de los recursos naturales, que tenemos a disposición, lo ponemos en peligro. El aire y el agua ambos indispensables para vivir se están contaminando, por tanto debemos hacer conciencia del uso que les damos.

Urjo a los hombres para que mantengan el equilibrio del medio ambiente. Un SOS por la vida en la tierra.


6 de abril de 2014

EL COMPARTIR EN LA VIDA

Compartir es el proceso humano de distribución de lo que se tiene. Es el proceso que permite al hombre realizar actos en común con sus semejantes. La acumulación de experiencias y de cosas materiales le produce un atiborramiento de elementos particulares que lo asfixian y que lo esclavizan en su cotidianidad. Nuestro paso por la vida es la consecuencia de un antes de nacer, la eternidad, y un después de morir, la eternidad.

En dicho paso nos encontramos como seres conscientes y con capacidad de comprender el universo; y en esta comprensión necesitamos de todos los avanzados en el conocimiento para poder caminar en la vastedad del océano cósmico. El trayecto de la vida hace parte de aquel trascender a lo largo de dicha vastedad. Tenemos un nivel de racionalidad que nos permite comprender nuestra existencia y nuestra misión en esta débil comprensión del tiempo.

Todo lo que permite al hombre trascender situaciones le genera una responsabilidad para con sus semejantes, dar de sí todo lo que tiene en aras del progreso de la humanidad. El progreso está determinado por el logro de mejores situaciones, en el recorrido de su vida, dentro de la sociedad a la cual pertenece y esto le exige el compromiso de compartir con todos los de su especie.

El hecho de compartir hace referencia al disfrute en común de un momento de la vida. Representa una de las máximas aspiraciones en el tiempo del regocijo. En sentido práctico hace referencia al disfrute simultáneo o uso alternativo de las buenas acciones y de la puesta en práctica de la validación de los actos humanos desde lo que es la construcción de futuro.

La tendencia a compartir constituye un valor porque el universo es de todos. Cada uno de los seres humanos hace uso de su entorno y lo debe realizar responsablemente. Quién comparte con su gente es generoso y bondadoso. Esto hace referencia a la concesión, desde lo humano, de un uso de todo lo que nos brinda la naturaleza y  esto es susceptible de ser intercambiado como un bien sin rival, que al final se traduce en la trascendencia del ser hacia su perfección.
Compartir es el acto de participación recíproca en algo; lleva implícito el valor de dar y de recibir, aceptar o acoger lo que otra persona ofrece. Para una persona es importante recordar que para poder recibir es fundamental dar, sobre todo dar desinteresadamente, con el propósito de propiciar las condiciones que permitan crear prosperidad y bienestar, para así ayudar a construir un modo de vida que les sea útil a todos.

Desde la concepción de dar y recibir se puede concluir que compartir es la posesión en común, entre la gente, de modos de vida, de bienes y servicios. Es ofrecer y aceptar a las personas. Manifestar y comprender ideas y sentimientos. Ser solidarios con todas las personas, sin prejuicios; y sentirse corresponsable de la paz y del bienestar de todas las personas.

La capacidad de compartir lleva al hombre a un mayor desenvolvimiento social y de este modo permite ser empático y comprensivo con los demás. De igual manera genera un interés en el entorno y minimiza emociones como el egoísmo y la soledad.


El hombre tiene la necesidad de compartir su mundo con todos los seres de su misma especie. Es una responsabilidad humana ineludible. Sólo cuando se disfruta en común de la naturaleza se avanza en la construcción del modelo del ser único que lleva en su conciencia la necesidad de ayudar a los demás.

25 de marzo de 2014

LUCHA POR EL PODER

Se llama modelo económico a la forma en la que se organiza la actividad económica de una sociedad, la producción de bienes y servicios y su distribución entre sus miembros. Cada modelo económico se caracteriza por su ordenamiento jurídico que especifica el régimen de propiedad y las condiciones de contratación entre particulares.

Es el Estado el que elabora e impone ese ordenamiento jurídico y se reserva para sí ciertos ámbitos y formas de actuación. El sistema económico sirve por tanto para determinar qué agentes y en qué condiciones podrán adoptar decisiones económicas.

En el último cuarto del Siglo XX se gestó en el mundo una nueva concepción que revolucionó la estrategia económica mundial. Los modelos de la economía mundial se estructuraban en la filosofía capitalista o en la filosofía comunista, y estos dos modelos habían empezado a desmoronarse.

Cuando los pueblos buscaban adaptarse a uno de aquellos comenzó a aparecer el fin de uno de ellos y el principio del fin del otro.

La súbita caída del modelo comunista, construido sobre el principio socialista y sobre la dictadura del proletariado, sólo dejó una amarga experiencia como la de que no es posible una economía y un empresarismo con el manejo absolutista del Estado.

El derrumbe dejó la amargura de la farsa montada para el manejo del poder popular y mantener una creciente corrupción en sus estamentos burocráticos. El poder popular como sostén de la maldad del Estado.

La influencia comunista, producto del mandato predominante, implicó un gran problema: ¿Cómo podrían los países comunistas y los países capitalistas construir un mundo más justo, más digno, si los dos tipos de modelos hacían el mismo manejo ya mencionado?

El principio del fin del modelo capitalista lo determina el golpe dado al corazón de las finanzas del mundo occidental. El centro del movimiento de los grandes capitales, de la riqueza absoluta, del consumismo y del derroche. La recesión, la caída del valor de la moneda y el rechazo de los pueblos a este modelo de explotación y de pobreza, sólo dejan entrever el próximo descalabro de este exabrupto.

El engendro de la brecha entre pobres y ricos, el ahondamiento del estado de indigencia en las comunidades que viven bajo su techo, dejan una frustración y un resentimiento social. Así, asistimos al fin de este modelo capitalista, lleno de aciertos y de errores.

A partir de los modelos económicos enunciados se han desarrollado los conceptos de extrema izquierda y de extrema derecha. A partir de bandazos y de cambios de conceptos para el manejo de los pueblos, se ha abierto camino, en ambos bandos, la capacidad de soborno y la corrupción.

La extrema izquierda, el comunismo, y la extrema derecha, el capitalismo, se dan la mano por detrás. Ambos buscan los mismos fines y para ello utilizan las mismas herramientas y estrategias. Nos damos la mano por detrás en aras de los beneficios particulares, de los negocios oscuros y del silencio por lo que logramos.

La gran sociedad mundial actual reclama una nueva estrategia económica, más justa, más racional. El mundo gira hacia un modelo de economía social de mercado. Algo que recoja lo bueno de cada modelo, una estrategia que produzca soluciones justas y equitativas.


La economía social de mercado es un orden social, económico y político integrado, centrado en el hombre, en el que, la política económica y la política social son simultáneas. Construida sobre una base más justa, no habrá campo para la corrupción. Su objeto es el logro del Hombre más humano. Con menos angustias existenciales.

Pérez, Ramiro. www.catedraderamiro.blogspot.com, Abril 3 de 2014

24 de enero de 2014

PERDONAR NO CAMBIA EL PASADO

Durante el proceso histórico del hombre, éste, desde su conciencia siempre se ha dado cuenta de su entorno humano que le rodea. El contacto permanente con otros de su misma especie le ha permitido ascender en la escala del ser pensante. Desde todos sus ángulos, cada acto del hombre es medido desde su condición del bien o del mal que produce en la esfera social.

Cuando el acto está cargado de aspectos dañinos, la sociedad está en la obligación de exigir que se rectifique su efecto y de responsabilizar a quién lo realiza. Todos somos seres que necesitamos de los demás y a los que debemos respetar y apoyar. Somos producto de las acciones de nuestros antepasados, somos consecuencia de los actos buenos y malos realizados por aquellos.

Desde nuestra racionalidad estamos en capacidad de cernir lo que es de beneficio para todos de lo que produce efectos negativos en la cotidianeidad del ser. Nuestra conciencia moral, representada como el juez de nosotros mismos, nos permite saber cuándo realizamos un acto bueno y cuando lo realizamos mal. Aparece el concepto de instancia sancionadora que puede estructurarse como castigo, el remordimiento, o como premio traducido en la “satisfacción del deber cumplido” o beneplácito.

Los actos humanos equivocados pueden ser sometidos para que la sociedad realice un juicio moral negativo. Sólo que si en nuestra conciencia y en nuestra humildad pedimos a aquellos que agredimos que se nos perdone, porque el errar es de los humanos, con seguridad que nos perdonan.

El perdonar consiste en no tener en cuenta el daño o la ofensa que se ha cometido. Es librar a alguien de una obligación o castigo. El perdón es la acción por la que una persona, el perdonante, que estima haber sufrido una ofensa, decide, bien a petición del ofensor o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor o hacer cesar su ira o indignación contra el mismo, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden afectadas o queden menos afectadas.

El perdonar no cambia para nada el pasado pero si el futuro. La guerra es el proceso del hombre derivado de su irracionalidad y ceguera de la condición humana. Los hombres de la guerra pueden en un momento hacer un acto racional para la búsqueda de la paz. Estos merecen todo el apoyo cuando a partir de la muerte y del caos deciden organizar su vida y piden perdón a la humanidad.

La condición del ser humano está plagada de aciertos y desaciertos, sólo que si desde su conciencia moral y desde su humildad tiene la capacidad de pedir “que no se tenga en cuenta el daño cometido” con la seguridad que en el futuro se dedicará a hacer el bien y a trabajar por el progreso social desde los principios de la igualdad y la justicia.

El perdón, antes de ser un hecho social es una de las grandes capacidades humanas y quizá la más valiente de las acciones, en la medida en que intenta lo aparentemente imposible, deshacer lo que ha sido hecho, y consigue un nuevo comienzo donde todo parecía haber concluido; es una acción única y culmina en un solo acto.

El perdón es ante todo una decisión personal, una opción del corazón; es una actividad sin final, en constante cambio y variación, por medio de la cual aceptamos la realidad y nos reconciliamos con ella.

Es un intento por sentirnos a gusto en el mundo. Es una iniciativa de cada individuo, respecto a sus semejantes. Por el contrario, la falta de perdón, especialmente cuando favorece la prolongación de los conflictos, tiene enormes costos para el desarrollo de los países del mundo y de los hombres.

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20 de diciembre de 2013

TEORÍA DE LOS MILAGROS

Desde su comienzo, como ser consciente, el hombre ha logrado evolucionar en su pensamiento. En su origen el pensamiento se fundamento en el mito, expresiones fantásticas derivadas de la consecuencia del comportamiento de la naturaleza. Se estructura la “creencia” como forma de explicar los fenómenos universales. Dentro de esta manera de reducir lo que sucede en el entorno del ser, basta con asimilar la información transmitida por la tradición, en donde lo que se expresa es inequívoco y único.

La creencia es el firme asentimiento y conformidad con algo. El fenómeno de la educación religiosa parte de la construcción de un dogma el cual debe ser interiorizado en el individuo como cierto y sin lugar a análisis ni discusión. Gran parte de la civilización humana vive de la creencia y esto le da seguridad. Esta estrategia representa el soporte de las religiones monoteístas del mundo como son el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Hay que creer sin derecho a disentir.

La creencia es como un modelo, generalmente basado en la fe, creado por la mente y no exige fundamento de tipo racional. Cuando son generalizadas conducen a la configuración de dogmas los cuales producen un efecto de aceptación y de humildad en sus participantes. Creer es considerar una cosa como verdadera o segura, especialmente si para ello no se cuenta con demostración. Esta concepción conduce a otra forma de ver las cosas, formulada desde los subjetivo, el milagro.

Dicen que la fe produce milagros. La Real Academia de la Lengua define milagro como un  hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino. Desde donde se mire el nacimiento del universo, teoría creacionista a partir de un ser supremo, o teoría evolucionista a partir de una gran explosión o Big Bang, el milagro sólo es posible en la primera. En un momento dado el creador suspende las leyes naturales para que obre lo sobrenatural. Por ende, aquel no puede explicarse por medio de la ciencia.

Según el filósofo Karl Popper los milagros son hechos que no pueden comprenderse a través del método científico porque son el resultado de un fenómeno sobrenatural. Sin embargo, señala que existen acontecimientos que no pueden probarse a través de las leyes naturales, pero que tampoco han sido producidos por un agente sobrenatural.

La ciencia no se ocupa de los milagros porque no puede aplicarles el método científico. Aquellos pertenecen al campo de lo divino y de la creencia y no son susceptibles de verificación. Por eso sólo hacen parte de los dogmas de algunas religiones como el cristianismo.

Algunos científicos al decir que los milagros no existen, se apoyan en uno de los principales requisitos para que algo “sea” en el campo de la ciencia, y es que pueda ser demostrado a través de la lógica, utilizando la observación, la experimentación y la comprobación, como construcción de lo verdadero.


Desde esta perspectiva la ciencia no puede aceptar los aspectos subjetivos como la creencia y el milagro. La ciencia busca comprender el universo, desde lo racional y siempre está en contradicción con los modelos humanos de la creación y del milagro.

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19 de noviembre de 2013

LA ÉTICA PROFESIONAL: NORMA DE VIDA

La ética la considero una norma de vida de suma importancia para el éxito y el cumplimiento de los propósitos que nos hayamos propuesto en el paso transitorio de esta dimensión.

Según el Diccionario Enciclopédico Universal (2000), la ética es: “la parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”; otra definición indica que es: “el conjunto de reglas morales que regulan la conducta de las personas”.

Si aspiramos a un mundo mejor, tenemos que empezar por nosotros mismos; por lo tanto, si pretendemos cambiar nuestro entorno, debemos iniciar ese cambio internamente. Todo en el universo es variable, esa es una de las leyes del Kybalión; “todo fluye y refluye”. Pero ese cambio tiene que ver con los hábitos del individuo, solo un hábito positivo puede anular un hábito malo que, en resumen, no son más que las emociones negativas que atrapan a la persona en sus propias redes y que no le permiten liberarse y apreciar la luz de otras realidades y verdades.

El hombre como “ser” social y racional, necesariamente tiene que vivir en comunidad, llevándolo a cumplir múltiples relaciones personales y a asumir numerosos “roles” y es, precisamente en este desempeño social, donde comienza a revelarse la verdadera identidad humana; su carácter y su temperamento, en contraste con las emociones, la cultura y la ética.

Las relaciones armónicas que deben prevalecer en el diario vivir del ser humano están marcadas por sus antecedentes y por las conductas aprendidas; esto es, el éxito o fracaso del hombre, están altamente influidos por las primeras experiencias de su vida. De acuerdo con esto, un niño maltratado reflejará en su etapa adulta las mismas conductas aprendidas (Cano, 2006), o sea, será un padre maltratador de sus hijos y su pareja, aunque a veces presenta una careta con una personalidad oculta, que no es fácil reconocer.

Si bien es cierto que la ética tiene que ver con las conductas de las personas, podemos colegir que posee un alto componente psicológico. Como el hombre en esta dimensión se maneja de manera dual, debe comprender que si ha adquirido malos hábitos, es decir, si está envuelto en un conjunto de emociones negativas (envidia, ambición, cólera, ira, odios, entre otras), tendrá que hacer un gran esfuerzo personal para romper esas cadenas que lo llevarán a la destrucción; afortunadamente, se puede buscar la ayuda de un psicólogo o un psiquiatra; pero lo importante es que el individuo reconozca su situación.

Hay quienes creen en la doctrina de la reencarnación, y que las personas atormentadas por las emociones negativas han acumulado un karma malo que, inclusive, vienen pagando de vidas anteriores, hasta la actual; sin embargo, éste es un enfoque que depende mucho de la creencia religiosa.

Pero, ¿Qué relación hay entre una persona que esté atrapada en emociones negativas con la ética? Tal vez tenga que ver y tal vez no; lo cierto es que un individuo envuelto en un ciclo de vicios, se le hace muy difícil mantener relaciones armoniosas con sus semejantes; es decir, en el fondo da pena, pues está condenado a la soledad.

Sin embargo, se observa una estrecha relación de la ética con la cultura del individuo. Por lo general, quien se cultiva en la lectura y en el arte, esto es, en las ciencias humanísticas, desarrolla una serie de valores como la verdad, la justicia, la paz, la bondad; es decir, evoluciona a niveles no conocidos, se transforma en una persona que además de culta, respeta la dignidad humana.

No obstante, no siempre las personas son sinceras en sus actuaciones, en su conducta social o en sus relaciones con amigos y familiares; pero, afortunadamente a los farsantes que pretenden ser lo que no son se les descubre fácilmente, porque la práctica genuina de los valores humanos es algo que no se puede fingir, se tiene que vivir.

Finalmente, puedo afirmar que la ética es el pasaporte que lleva al hombre al éxito y a elevarse a otras alturas y, ésta se refleja en todos los actos de su vida, acompañada de la rectitud y de principios universales como la honradez, el respeto y la verdad.

Por: Domingo Espinosa G.

http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/3/88067

3 de noviembre de 2013

MODELOS HUMANOS

Puede el hombre construir modelos mentales que le permitan resolver situaciones de su existencia. A partir de las experiencias cotidianas recoge información y la organiza en paquetes que utiliza en sortear las dificultades de la vida.

La trascendencia de los actos humanos, en lo sucesivo, será determinada por aquellos paquetes que en el tiempo se van convirtiendo de los modelos mentales. Estos son concepciones generales, que dirigen nuestros actos y que somos capaces de construir a partir de la experiencia. Gracias a nuestra capacidad para adaptar nuestra conducta a partir de la experiencia, las personas podemos lograr una mayor eficacia para hacer frente a todo aquello que nos rodea.

Es importante señalar que estos modelos mentales no son estáticos. Somos capaces de cambiar y alterar nuestras creencias sobre la realidad externa, por lo que, consecuentemente, nuestros patrones de conducta tampoco se resisten al cambio.

El pensamiento del ser está caracterizado por el conjunto de aquellas estructuras debidamente articuladas dentro del camino de lo lógico. El reto del hombre para resolver sus problemas está dimensionado desde su capacidad para producir soluciones inteligentes a los escollos que le presenta la naturaleza.

Cada modelo mental constituye un paquete de información y desde este se pueden generar teorías que expliquen el comportamiento del hombre y del universo mismo. Cada teoría es construida desde un conglomerado de tesis que desde la actividad de la mente puede ser considerada como válida y como verificable.

El conocimiento, hasta el momento, es el patrimonio de la especie humana. Aquel puede definirse como la “descripción conceptual de la realidad” y le sirve al hombre para ampliar su capacidad cognoscitiva y de esta se deriva, como consecuencia, la facilidad para la construcción de alternativas de supervivencia.

Desde nuestra racionalidad podemos emitir conceptos, juicios y raciocinios. La combinación armónica de cualquiera de estos se deriva de la facultad del homo sapiens para construir sus propios modelos mentales.

Para nuestra actividad diaria, para nuestro trabajo y para lograr una vida más agradable es conveniente tener en cuenta que cada persona tiene modelos mentales distintos. Sólo que debemos tener la capacidad de articular los propios con los de los  demás. Aquí yace el porqué de la comprensión humana.

Hoy se asume que no aprehendemos el mundo directamente, sino que lo hacemos a  partir de las representaciones que de ese mundo construimos en nuestras mentes. Los modelos mentales son análogos estructurales de estados de cosas, eventos u objetos, del mundo. Las personas operan cognitivamente con modelos mentales y esta actividad podría ser el punto de partida para enfrentar los actos de vandalismo de lo humano.


Cómo cambiar modelos mentales en las generaciones actuales puede convertirse en soluciones a la problemática humana. Es necesario aprender a armar y a desarmar dichos modelos como estrategia para lograr comunidades más sanas y productivas.

19 de octubre de 2013

SOMOS UNIVERSO CONSCIENTE

El esplendor que produce toda manifestación del universo enciende, cada vez, la llama en el corazón de los humanos. El inmenso haz de luz que deja la muerte de una estrella, mayor que nuestro sol, es apenas la lección que recibimos de este gran fenómeno universal. En la vastedad del océano cósmico apenas se hace imperceptible el fin de este gigante sideral. Nuestro universo se manifiesta a través del nacimiento, crecimiento y muerte de millones de soles y de cuerpos celestes. Es la energía la generadora del movimiento universal.

Uno de los descubrimientos más grandes de la ciencia moderna ha sido que las estrellas (como las personas) viven solamente un período de vida cuantificable y luego mueren.  A pesar de que las vidas de las estrellas son enormemente mayores que el lapso de la vida humana, nosotros, los humanos, podemos conocer acerca de la historia de la vida de las estrellas estudiándolas en las diferentes etapas de su ciclo de vida, desde el nacimiento hasta la muerte. 

Para ello se hace lo mismo que haríamos si tuviéramos que estudiar el ciclo de vida de los humanos en apenas dos o tres días, o bien, en dos o tres horas. El truco sería examinar tantos humanos de diferentes tipos como sea posible y luego deducir las etapas diferentes en nuestras vidas.  Por ejemplo, podríamos visitar una sala de maternidad, y ver a los humanos justo antes o después de nacer.  Podríamos, incluso, ver un nacimiento en progreso.  En el mismo hospital, podríamos ser testigos de las etapas justo antes y después de la muerte.

La vida de los cuerpos celestes tiene manifestaciones similares a la vida de los cuerpos del hombre.

El esplendor que produce toda manifestación del hombre enciende llamas de solidaridad y de coexistencia. El haz de luz que deja la muerte de un humano es la consecuencia de su paso por la tierra. En la complejidad del mundo la vida es la expresión para su comprensión, es la expresión para la construcción de otra forma de vida ideal. Es el paso de la vida real a la vida ideal. Esta última es la que queda en los corazones de los hombres.

La muerte del hombre y de las especies vivas es el suceso obtenido como resultado de la incapacidad orgánica de sostener la homeostasis o equilibrio interno del sistema. Dada la degradación del ADN contenido en los núcleos celulares, la réplica de las células se hace cada vez más costosa. El ADN es la estructura química de la vida y puede sacar copia de sí misma, esto es la replicación.

La muerte se produce como consecuencia de una degradación orgánica o como consecuencia de una voluntad consciente  La muerte no es una solución, es un cambio de estado. Según la teoría de la relatividad, la materia se transforma en energía y la energía hace parte del universo. La muerte para el hombre es la forma de entregarle la energía al universo y este se convierte en el receptor eterno de aquella, y por ende del hombre. Nuestra tumba es el universo.

No sirve al hombre empequeñecerse frente al cambio de estado. Sí le sirve el comprender la consecuencia de aquel cambio. Este es el gran paso entre la vida y la muerte. La energía se concentra en un cuerpo y un día ese cuerpo se manifiesta entregando su energía al universo. Es el eterno retorno, es la metamorfosis perenne: vida-universo, universo-vida.


Hacemos parte de la vida y de la muerte del universo. Somos criaturas que caminamos durante los segundos que nos determina el universo.