SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

16 de septiembre de 2014

EL ABRAZO DE MI ASESINO

Con el sol golpeándome de lleno me era imposible ver el rostro del hombre que grabaría mi ejecución. Vestía totalmente de negro, como el verdugo, pero al contrario que este no cubría su cara con ningún turbante.

Pese a que traté varias veces de desentrañar sus facciones y de buscar el contacto de sus ojos con los míos, no logré más que adivinar una barba poblada y una nariz aguileña. No dejaba de dar órdenes a mi ejecutor con muy malos modos, como un director de cine atribulado. Recé para que fuera rápido y para no sentir el filo del cuchillo rebanándome el gaznate. Me aterraba eso, más que la propia muerte.

A pesar de estar drogado, había vomitado de camino al improvisado patíbulo, un alto en mitad de un pedregal, lo que había enfurecido al cámara, más preocupado de que el retraso al cambiarme le robara la luz de la mañana. Contemplaba todo como un espectador narcotizado, con la esperanza de que no fuera más que un sueño. Sin embargo, mi conciencia no estaba adormecida. Andrew Bowley, de 42 años. Nacido en Birmingham.

Un año y medio atrás, los milicianos del Estado Islámico me secuestraron en la aldea Siria en la que trabajaba como cooperante, prestando auxilio médico a la castigada población local. Nunca pensé que aquello fuera a ocurrir. De haberlo sabido, habría huido de allí sin dudarlo. Nunca fui un héroe. Había oído hablar de la crueldad de los yihadistas del IS, pero por entonces aún no habían grabado ninguna decapitación, mostrando al mundo toda su barbarie.

Con la poca lucidez que me dejaban los sentidos, recordé las noches en España con Aurora. Su cuerpo desnudo y su piel cubierta por la sal. Su olor salvaje y la brisa del mar meciendo su cuerpo con el mío. Sus gemidos y el olor a vino. También la despedida, justo antes de partir hacia Damasco. Apenas unas lágrimas llenas de promesas.

Maldije mi suerte. Tenía miedo de que ese cuchillo fuera demasiado pequeño como para errar al cortarme de cuajo la cabeza. También temía que fuera su primera vez. Quería morir rápido. No sabía si iba a gritar o a implorar clemencia. No sabía para quién sería mi último pensamiento. Quizá para Aurora, quizá para mis padres. Quizá no hubiera un último pensamiento sino solo pánico. A pesar de las drogas, mi corazón latía desbocado, lo notaba palpitando casi en mi garganta.

Pensé en que el hombre que me iba a matar pudo haber sido compañero mío en el colegio. En que pudimos habernos cruzado alguna vez por las calles de Birmingham. Centenares de yihadistas eran de origen británico. Se habían criado con nosotros, compartiendo los juegos infantiles en el parque. Siempre me habían extrañado sus madres. Tapadas con el velo, con ropas negras de otro siglo, parecían congeladas en el tiempo de no ser por las zapatillas deportivas que calzaban.

No se relacionaban con nadie y solo hablaban entre ellas, a pesar de que los mejores amigos de sus hijos fueran blancos. Con el tiempo, ellos también dejaron de hablarnos y solo se les veía en grupos, apartados del resto de la clase. El sueño de la integración se había evaporado con escasas excepciones, pese a todos los beneficios sociales de que disfrutaban sus familias.
Quizá incluso llegué a compartir un abrazo con mi asesino en las gradas del Villa Park, celebrando un gol del otro gran amor de mi vida, el Aston Villa, y compartimos unas pintas tras el partido en algún pub.

El piloto rojo de la cámara se encendió. El verdugo levantó mi cabeza y se pegó a mi espalda. Sentí su aliento. Me oriné sin remedio en cuanto me tocó. Era la tercera vez.

A una orden, puso el cuchillo en mi cuello. No grité. Ese hijo de puta iba a acabar conmigo.

-Hazlo ya, supliqué en un susurro imperceptible.

Nunca pensé que moriría bajo un sol radiante. Sentí el filo en la piel. Debí casarme con Aurora y tener hijos. Me arrepentí de no dejar nada tras de mí, un legado.

No era mi hora. Duró un par de segundos.

 (En memoria de David Cawthorne Haines, cooperante ejecutado por el “estado islámico” y de todas las víctimas de la barbarie).

Por HUMBERTO MONTERO. Publicado el 16 de septiembre de 2014

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/E/el_abrazo_de_mi_asesino/el_abrazo_de_mi_asesino.asp

14 de agosto de 2014

PLASTICIDAD CEREBRAL

Las teorías que determinan al hombre desde su comienzo, en la evolución, y a través de su desarrollo histórico, están siendo reemplazadas por los descubrimientos de una nueva disciplina llamada la “neurociencia”. Esta disciplina está entrando al cerebro humano para comprender su comportamiento y entender el complejo entramado neuronal, base del proceso de aprendizaje y de la conducta.

Las altas funciones cognitivas están siendo explicadas desde el punto de vista de la forma de actuar de unas sustancias químicas denominadas neurotransmisores, responsables de los fenómenos eléctricos del cerebro.

Hoy la ciencia ha llegado a observar que cuando se estimulan ciertas áreas del cerebro con mini impulsos eléctricos se produce un “deseo” de alzar la mano y pegar un golpe. Aquí puede radicar el comportamiento agresivo y violento de los humanos. Estamos abriendo una nueva brecha para explicar la violencia en el mundo y que podrá ser abolida mediante un tratamiento o esquema terapéutico.

Se sabe también que las áreas cerebrales están interconectadas y que se generan diferentes circuitos que permiten la actuación del ser. Esto determinará la redimensión de la dualidad ontológica del hombre, su mundo de lo sensible y su mundo de lo racional.

Estas comprobaciones desvirtúan la teoría del ser, estructurada a partir de sus elementos inherentes, cuerpo y alma. Todo parece ser derivado de un engranaje neuronal y de áreas de estimulación que llevan al cerebro a generar una forma particular de comportamiento y de conducta en el ser.

Puedo afirmar hoy, que la vida está producida por una serie de relaciones interdinámicas entre la materia y la energía y dichas relaciones regulan y configuran la condición de lo humano. Es aquí donde entra la dimensión ética, derivada del hombre como constructor de cultura. Las áreas culturales desarrolladas por el hombre son: ciencia, religión, arte y moral. Estas le han permitido alcanzar el nivel de desarrollo de su civilización.

Si la unidad fundamental de la vida es la célula, como nos lo enseñaban en bachillerato, hoy la ciencia se ha entrado en ella hasta sus más profundos recónditos. La célula nerviosa produce una corriente eléctrica que se transmite a lo largo del sistema y permite estímulos que llegan al cerebro. Este órgano genera una respuesta inmediata.

La actitud cambiante del cerebro frente a todos los estímulos que le llegan genera lo que se denomina “plasticidad cerebral”, o sea la capacidad de amoldarse a cada situación, por ejemplo adaptación a la “pobreza” o adaptación a la riqueza.

En el futuro el hombre podrá entenderse a partir de la comprensión de su plasticidad. Cada momento que vive es producto de cambios neuronales y de cambios medio ambientales. Se constituye un nuevo dualismo ontológico: el mundo de lo físico y el mundo de la plasticidad. El ser humano como materia y energía y el ser humano como constructor de cultura identificado en la capacidad de trabajar la ética social.

3 de agosto de 2014

CULTURA DE HACER POLÍTICA

En política lo real es lo que se ve y en estos próximos días, las bases del partido se reagrupan por tercera ocasión para poner quizás en el tapete, los hechos de interés social, cultural, económico y político, siendo este último el de mayor relevancia, ya que los problemas actuales tienden a empañar la ideología de un hombre hecho pueblo, quien probablemente tuvo poco tiempo para revertir el dominante sistema cultural como principio de justicia, tomando las riendas de la cultura de hacer política.

Quizás fue el único de esta época reciente que tuvo visión clara para experimentar una transformación del Estado, mediante la formación del sujeto social, basado en el sentir y el hacer de la palabra una acción permanente, para materializar la idea. Tal vez luchó contra una cultura perversa que pareciera perturbar la buena gestión de algunos dirigentes públicos. Pero como se dice en el argot popular, el que acostumbra a mentir, cuando dice la verdad pierde credibilidad y éste, es uno de los flagelos que causa incertidumbre en la sociedad.

Presuntamente estos líderes son base fundamental para afianzar los objetivos propuestos en el proyecto de gobierno. Sin embargo, se espera que la agrupación haga una participación con independencia crítica más que por sumisión al temor a la descalificación o pasar por un tribunal disciplinario, con el fin dirimir las apetencias personalistas y a su vez, oxigenar a los representantes locales, asimismo incluir nuevas personalidades para aparentar una depuración libre de sectarismo y de insatisfacción, producto de las hambres viejas.

Sea cual fuese el compromiso o la palabra empeñada, ellas y ellos están obligados a cumplir con su responsabilidad, de lo contrario se perdería toda voluntad en el intento al socialismo, si no se tiene por lo mínimo la buena intención de hacer política a través de una formación cultural.

No obstante, parecieran ser preceptores en mentir o engañar a los pueblos que no desean pensar en el pasado. Por consiguiente, se presume que la mayor preocupación del comité político es cómo reformar el decadente discurso para preservar un sentimiento que se multiplicó y en términos lógicos, se pudo también dividir; ya que se supone que los defensores actuales se esfuerzan más por conservar y reformar sus estructuras, que formar a sus estadistas que terminan usando una supuesta cultura política con plena entereza, para no crear dudas y seguir disfrutando del cambur, de la dádiva y de la misericordia, mediante el parcelamiento, desapareciendo de esta manera el Eslogan "yo soy ..." quedando en mera palabra, es decir, invisibilizado; porque ni tan siquiera imitando se asemejan en la cultura de hacer política, en pro de una sociedad justa y equilibrada.

Como afirmó el filósofo José de la Luz y Caballero que "La justicia es el sol del mundo moral, y también que no es necesario desvestir un santo para vestir a otro, sino que hay que vestirlos a todos".

DELFÍN PÉREZ. Comunicador Social

http://www.diarioeltiempo.com.ve/V3_Secciones/index.php?id=83802014&_Proc=Desp

25 de julio de 2014

4 SIGNOS QUE PREDICEN UN DIVORCIO

“Sabes con quién te casas, pero no de quién te divorcias”, me dijo un amigo el otro día, “la relación con mi ex se degradó a niveles horribles, lo peor es que no nos dimos cuenta de cómo fue ocurriendo”. Después de que terminara de contarme su historia, me quedé pensando si acaso se puede predecir un divorcio o una separación. Según John Gottman, terapeuta y autor experto en relaciones, sí.

1. No paran de juzgarse mutuamente. Juzgamos todo el tiempo y sin darnos cuenta, pero cuando se trata de la persona con la que compartimos la vida diaria, el juicio va minando la confianza, el amor y las ganas de estar juntos. Criticar y juzgar sistemáticamente a la pareja convierte a la relación en campo de batalla y lugar de maltrato. Por ejemplo, si el otro se equivoca y le decimos: “Eres un inútil, nunca ayudas en nada”, no estamos poniendo el énfasis en la acción sino en la persona. En su lugar, podríamos decir: “Me molesta cuando no cooperas en la casa y dejas todo botado”.

2. Viven a la defensiva. Cuando se vive con la guardia arriba, es porque se está dispuesto a desenvainar la espada, y esas circunstancias están muy lejos del amor. El problema, según Gottman, es que una vez que entramos en una dinámica defensiva, pasamos todo lo que dice nuestra pareja a través del filtro de la agresión, la culpamos de todo lo que nos pasa y no nos hacemos responsables de la parte que nos corresponde.

3. Se maltratan en privado y en público. La forma de hacerlo suele ser muy hiriente porque se recurre a gestos ambiguos, como hacer “bromas”, exponer la intimidad del otro de manera humillante o poner los ojos en blanco y bufar cuando el otro trata de solucionar algo. Si es tu caso, trata de ver por qué lo haces (o permites que tu pareja lo haga) y vean qué es lo que provoca que se agredan de manera pasiva. Aunque parezcan “detalles” pequeños, producen heridas muy profundas, a veces irreparables.

4. Rompen la comunicación. Es como si nos quitaran el suministro de los servicios básicos y no hubiera forma de reactivarlos; uno de los dos rompe definitivamente la comunicación cuando se siente rebasado por las circunstancias. Según Gottman, suelen ser los hombres quienes lo hacen más, porque las mujeres quieren hablar y hablar hasta el agotamiento. Optar por el silencio no resuelve nada, sólo deja en claro que ya no se quiere estar en esa relación.

No hay relaciones sin conflicto; de hecho, es un elemento indispensable en una relación sana, ya que revela rasgos que a veces es necesario transformar. Lo que destruye a una pareja es la forma en que manejan el conflicto, las actitudes que se toman y de cómo éstas van obstaculizando el camino hacia la solución, el cambio o la compasión. Es normal que las parejas caigan en alguno de estos comportamientos negativos, pero ocurre de manera aislada y no es el estado permanente de la relación. Dice Gottman que, ante el conflicto de pareja, una proporción saludable es 5 a 1: cinco reacciones positivas por una negativa.

 Luza Alvarado
https://es-us.mujer.yahoo.com/blogs/pasionaria/4-signos-que-predicen-un-divorcio-173833876.html?linkId=9004540

17 de julio de 2014

NUESTRA TIERRA VIVE

Hoy estamos acostumbrados a ver nuestra tierra flotando en el universo, conocemos su forma y su apariencia y la tenemos grabada en nuestro cerebro. Las naves espaciales, producto del desarrollo científico y tecnológico, nos han entregado este regalo. La imagen de la madre tierra, bella, frágil y bailando alrededor del sol hace parte de nuestra memoria cotidiana.

La imagen fantasmal de la tierra vista desde el espacio se ha convertido en un verdadero ícono de todos los medios de comunicación y esta empieza a crear conciencia universal sobre el único apartamento que tenemos en el universo, al menos por ahora.

Esta conciencia subliminal de nuestro planeta ha empezado a generar una conceptualización alrededor del equilibrio que se presenta en el sistema solar. Estoy hablando de una capacidad de entender la vida en este vasto océano de colores verde y azul que nos cobijan.

Desde el verde de las plantas que se agrupan en la forma de frondosas selvas, hasta el azul que cubre el vaivén de los océanos y el blanco de las nubes, en un firmamento también azul, la tierra parece ser un ser vivo, encargada de proteger todas las formas de vida animal y vegetal.

Devereux en su teoría GAIA dice: “El mayor organismo vivo que hay en la tierra es la tierra misma”. Tiene la capacidad de autorregularse como estrategia de protección de todas las formas vivas.

El mundo actual se mueve en forma dicotómica. La primera forma se analiza desde una visión del mundo desde lo “económico” la cual defiende que debemos explotar el planeta en aras del “progreso”. Es necesario crecer desmesuradamente, habitar el planeta de una manera caótica. Es necesario generar riqueza a partir de la explotación de los recursos no renovables. Es significativo producir en forma masiva y promover el consumismo.

La visión contraria dice “que lo que es demasiado caro” es no cambiar nuestra forma de proceder, porque el tejido de la vida en la tierra corre un peligro obvio, se percibe un desastre en potencia.

Los pueblos primitivos veneraban la tierra y a partir de su sensibilidad religiosa le rendían culto, la consideraban la madre de la vida. Hoy la tecnología y el desarrollo científico le han permitido al hombre el dominio de la naturaleza y entonces se ha sustituido la veneración de la tierra por la estrategia de la explotación irracional de sus recursos.

Estamos entrando en el camino del no retorno, porque hemos abandonado el manto tutelar que nos tiende nuestro planeta y nos hemos dedicado a su saqueo. Apenas empezamos a comprender que hemos dañado la tierra y que esta se manifiesta, en sentido pesimista, con los desastres del cambio climático que empezamos a vivir.


Esta es la obra del hombre construida sobre el afán de la sobre explotación y la obtención de riqueza desmesurada, destructiva de la conciencia humana.

2 de junio de 2014

LA ABRAZOTERAPIA

Somos criaturas del universo, somos la consecuencia del estallido de las estrellas, somos un cúmulo de vida en el universo. Todos pertenecemos a un mundo sensorial lleno de incógnitas y de posibilidades que no las sabemos aprovechar. Somos parte de una grande variedad de especies vivas que comparten el mundo que nos rodea.

Nos damos cuenta de nuestros semejantes cuando los percibimos a través de nuestros sentidos, ver, oír, gustar, olfatear y palpar o abrazar. Estas expresiones son la consecuencia de nuestro sistema nervioso. Su desarrollo y perfección es particular en cada una de las especies vivas.

Abrazar es entrar en contacto las manos u otra superficie del cuerpo con un objeto o una superficie. La sensación que produce abrazar todo, lo que gira a nuestro alrededor, es una de las cosas más gratificantes de nuestra existencia.

Todo el mundo necesita el contacto físico, especialmente los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos, en resumen todos los integrantes de la especie humana. Todos necesitamos que nos abracen en. Todos queremos abrazar.
La necesidad de crear un espacio donde el hombre pueda abrazar a sus semejantes es producto del momento en que se encuentra. Vive en un mundo lleno de cosas, que la sociedad de consumo le provee, pero vive aislado, lejos del calor humano. La máquina le llena su vacío existencial.
El abrazar favorece el camino para un encuentro sereno, gozoso, profundamente personal y por eso y en tanto y en cuanto sea profundamente personal, profundamente comunitario. Toco, luego existo. Existo para abrazar, abrazo para existir.
En una ocasión, Bertrand Russell escribió: “No sólo nuestra geometría y nuestro físico, sino nuestra concepción completa de lo que existe fuera de nosotros, está basada en el sentido del tacto”. Pero nuestra experiencia de abrazar está disminuyendo. Cada vez más vivimos solos, tenemos amigos virtuales, nos asusta cualquier tipo de contacto físico con extraños por temor a que pueda ser antihigiénico o inapropiado, o pueda volverse violento.
Se puede demostrar que los efectos de no tener contacto físico pueden ser nefastos para nuestro bienestar, como individuos y como sociedad. Cuando yo te abrazo, tú sientes el contacto, por lo tanto a través de mi contacto tú sientes que existes y puedes conectarte conmigo. Es un sentimiento de ser importante, de ser cuidado.
Debemos tener el tiempo para acariciar. Un estudio realizado en 1997 sobre a cantidad de contacto y de agresión entre adolescentes observó el comportamiento de 40 de ellos encontró que los adolescentes estadounidenses pasaban considerablemente menos tiempo acariciando, besando, abrazando y recostándose con sus pares que los franceses.
Estos hallazgos son preocupantes, especialmente porque la investigación sugiere que una ausencia de contacto e interacción física durante la adolescencia puede resultar en comportamientos violentos más adelante en la vida. Estar privado del contacto físico parece conducir a una disminución de la serotonina, las cuales, junto con la dopamina, son neurotransmisores que influyen en el humor.
Estamos perdiendo la visión de quiénes somos. Nos da vergüenza abrazarnos, pero estamos obsesionados con la apariencia. Preferiríamos, por ejemplo, caer bajo el bisturí del cirujano que aceptar nuestros propios cuerpos. Estamos viviendo en una época materialista, donde si no se ve, no tienes.
Abrazar será la acción del hombre de la tecnología y de la ciencia. Será el mecanismo de comunicación, nuevamente con su especie. Cuando así lo haga podrá decir, también, nuevamente: Te abrazo, luego existo.

8 de mayo de 2014

URJO A LAS NACIONES

Las naciones han sido constituidas para la organización de la vida del hombre. Desde su estructura deben tomar decisiones para la protección de los recursos físicos, financieros y el más especial, el humano.

La interferencia de la conciencia de los seres está produciendo efectos devastadores en las cadenas de producción y están destruyendo el equilibrio de nuestro planeta. Dicha interferencia u olvido, cuando se genera desde lo voluntario, conduce al caos social y compromete la estabilidad del hombre.

La proyección sobre el aumento de las alteraciones medio ambientales deja un pronóstico desalentador. Se está al borde de un cambio fundamental en la estructura del mundo de lo vivo. En los últimos tiempos, el crecimiento de la población mundial a niveles desmedidos y el aumento con ella de las necesidades de alimentos y diversos tipos de recursos ha llevado al ser humano a generar severos daños en el medio ambiente planetario, algunos irreversibles, como el agotamiento de recursos no renovables, la contaminación de cursos de agua o del aire, la generación de gases del famoso efecto invernadero

La costumbre de dejar todo para la última hora es la característica de los habitantes de las naciones del mundo. Todos hemos desperdiciado momentos de reflexión que nos conduzcan a plantear una esperanza fundamentada en el desarrollo sostenible. La culpa es de los humanos, la culpa es de las naciones que han hecho caso omiso a la responsabilidad de replantear nuestra tierra.

Se llama desarrollo sostenible aquél desarrollo que es capaz de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones. Intuitivamente una actividad sostenible es aquélla que se puede mantener.

Nuestro único apartamento en el universo, al menos por ahora, será sostenible cuando todos tomemos conciencia global de los factores de riesgo que aquejan el sistema medio ambiental, cuando hagamos racionalización en el consumo de los recursos.

La tragedia ecológica que vive el mundo es producto de la irracionalidad, fundamentada en el principio: “primero es la riqueza traducida a capital”. Todo lo que produzca dinero está por encima del mismo hombre. Esta es la consigna en que nos hemos metido y que hoy nos ahoga.

Urjo a las naciones del mundo para que tomen decisiones firmes e inteligentes para la conducción del planeta desde una forma más racional y humana. Desde una forma que permita la protección de la vida. Urjo a los líderes para que impartan instrucciones para la defensa de los recursos que nos procuran y mantienen la vida.

Como familia y entes sociales tenemos el gran compromiso de proteger el Medio Ambiente, ya que de esto depende nuestra calidad de vida y la de nuestros sucesores, así como el desarrollo de nuestro país.

El medio Ambiente es el conjunto de todas las cosas vivas que nos rodean, de él obtenemos la materia prima que utilizamos para vivir.

Es por esto que cuando atropellamos o hacemos mal uso de los recursos naturales, que tenemos a disposición, lo ponemos en peligro. El aire y el agua ambos indispensables para vivir se están contaminando, por tanto debemos hacer conciencia del uso que les damos.

Urjo a los hombres para que mantengan el equilibrio del medio ambiente. Un SOS por la vida en la tierra.


6 de abril de 2014

EL COMPARTIR EN LA VIDA

Compartir es el proceso humano de distribución de lo que se tiene. Es el proceso que permite al hombre realizar actos en común con sus semejantes. La acumulación de experiencias y de cosas materiales le produce un atiborramiento de elementos particulares que lo asfixian y que lo esclavizan en su cotidianidad. Nuestro paso por la vida es la consecuencia de un antes de nacer, la eternidad, y un después de morir, la eternidad.

En dicho paso nos encontramos como seres conscientes y con capacidad de comprender el universo; y en esta comprensión necesitamos de todos los avanzados en el conocimiento para poder caminar en la vastedad del océano cósmico. El trayecto de la vida hace parte de aquel trascender a lo largo de dicha vastedad. Tenemos un nivel de racionalidad que nos permite comprender nuestra existencia y nuestra misión en esta débil comprensión del tiempo.

Todo lo que permite al hombre trascender situaciones le genera una responsabilidad para con sus semejantes, dar de sí todo lo que tiene en aras del progreso de la humanidad. El progreso está determinado por el logro de mejores situaciones, en el recorrido de su vida, dentro de la sociedad a la cual pertenece y esto le exige el compromiso de compartir con todos los de su especie.

El hecho de compartir hace referencia al disfrute en común de un momento de la vida. Representa una de las máximas aspiraciones en el tiempo del regocijo. En sentido práctico hace referencia al disfrute simultáneo o uso alternativo de las buenas acciones y de la puesta en práctica de la validación de los actos humanos desde lo que es la construcción de futuro.

La tendencia a compartir constituye un valor porque el universo es de todos. Cada uno de los seres humanos hace uso de su entorno y lo debe realizar responsablemente. Quién comparte con su gente es generoso y bondadoso. Esto hace referencia a la concesión, desde lo humano, de un uso de todo lo que nos brinda la naturaleza y  esto es susceptible de ser intercambiado como un bien sin rival, que al final se traduce en la trascendencia del ser hacia su perfección.
Compartir es el acto de participación recíproca en algo; lleva implícito el valor de dar y de recibir, aceptar o acoger lo que otra persona ofrece. Para una persona es importante recordar que para poder recibir es fundamental dar, sobre todo dar desinteresadamente, con el propósito de propiciar las condiciones que permitan crear prosperidad y bienestar, para así ayudar a construir un modo de vida que les sea útil a todos.

Desde la concepción de dar y recibir se puede concluir que compartir es la posesión en común, entre la gente, de modos de vida, de bienes y servicios. Es ofrecer y aceptar a las personas. Manifestar y comprender ideas y sentimientos. Ser solidarios con todas las personas, sin prejuicios; y sentirse corresponsable de la paz y del bienestar de todas las personas.

La capacidad de compartir lleva al hombre a un mayor desenvolvimiento social y de este modo permite ser empático y comprensivo con los demás. De igual manera genera un interés en el entorno y minimiza emociones como el egoísmo y la soledad.


El hombre tiene la necesidad de compartir su mundo con todos los seres de su misma especie. Es una responsabilidad humana ineludible. Sólo cuando se disfruta en común de la naturaleza se avanza en la construcción del modelo del ser único que lleva en su conciencia la necesidad de ayudar a los demás.

25 de marzo de 2014

LUCHA POR EL PODER

Se llama modelo económico a la forma en la que se organiza la actividad económica de una sociedad, la producción de bienes y servicios y su distribución entre sus miembros. Cada modelo económico se caracteriza por su ordenamiento jurídico que especifica el régimen de propiedad y las condiciones de contratación entre particulares.

Es el Estado el que elabora e impone ese ordenamiento jurídico y se reserva para sí ciertos ámbitos y formas de actuación. El sistema económico sirve por tanto para determinar qué agentes y en qué condiciones podrán adoptar decisiones económicas.

En el último cuarto del Siglo XX se gestó en el mundo una nueva concepción que revolucionó la estrategia económica mundial. Los modelos de la economía mundial se estructuraban en la filosofía capitalista o en la filosofía comunista, y estos dos modelos habían empezado a desmoronarse.

Cuando los pueblos buscaban adaptarse a uno de aquellos comenzó a aparecer el fin de uno de ellos y el principio del fin del otro.

La súbita caída del modelo comunista, construido sobre el principio socialista y sobre la dictadura del proletariado, sólo dejó una amarga experiencia como la de que no es posible una economía y un empresarismo con el manejo absolutista del Estado.

El derrumbe dejó la amargura de la farsa montada para el manejo del poder popular y mantener una creciente corrupción en sus estamentos burocráticos. El poder popular como sostén de la maldad del Estado.

La influencia comunista, producto del mandato predominante, implicó un gran problema: ¿Cómo podrían los países comunistas y los países capitalistas construir un mundo más justo, más digno, si los dos tipos de modelos hacían el mismo manejo ya mencionado?

El principio del fin del modelo capitalista lo determina el golpe dado al corazón de las finanzas del mundo occidental. El centro del movimiento de los grandes capitales, de la riqueza absoluta, del consumismo y del derroche. La recesión, la caída del valor de la moneda y el rechazo de los pueblos a este modelo de explotación y de pobreza, sólo dejan entrever el próximo descalabro de este exabrupto.

El engendro de la brecha entre pobres y ricos, el ahondamiento del estado de indigencia en las comunidades que viven bajo su techo, dejan una frustración y un resentimiento social. Así, asistimos al fin de este modelo capitalista, lleno de aciertos y de errores.

A partir de los modelos económicos enunciados se han desarrollado los conceptos de extrema izquierda y de extrema derecha. A partir de bandazos y de cambios de conceptos para el manejo de los pueblos, se ha abierto camino, en ambos bandos, la capacidad de soborno y la corrupción.

La extrema izquierda, el comunismo, y la extrema derecha, el capitalismo, se dan la mano por detrás. Ambos buscan los mismos fines y para ello utilizan las mismas herramientas y estrategias. Nos damos la mano por detrás en aras de los beneficios particulares, de los negocios oscuros y del silencio por lo que logramos.

La gran sociedad mundial actual reclama una nueva estrategia económica, más justa, más racional. El mundo gira hacia un modelo de economía social de mercado. Algo que recoja lo bueno de cada modelo, una estrategia que produzca soluciones justas y equitativas.


La economía social de mercado es un orden social, económico y político integrado, centrado en el hombre, en el que, la política económica y la política social son simultáneas. Construida sobre una base más justa, no habrá campo para la corrupción. Su objeto es el logro del Hombre más humano. Con menos angustias existenciales.

Pérez, Ramiro. www.catedraderamiro.blogspot.com, Abril 3 de 2014

24 de enero de 2014

PERDONAR NO CAMBIA EL PASADO

Durante el proceso histórico del hombre, éste, desde su conciencia siempre se ha dado cuenta de su entorno humano que le rodea. El contacto permanente con otros de su misma especie le ha permitido ascender en la escala del ser pensante. Desde todos sus ángulos, cada acto del hombre es medido desde su condición del bien o del mal que produce en la esfera social.

Cuando el acto está cargado de aspectos dañinos, la sociedad está en la obligación de exigir que se rectifique su efecto y de responsabilizar a quién lo realiza. Todos somos seres que necesitamos de los demás y a los que debemos respetar y apoyar. Somos producto de las acciones de nuestros antepasados, somos consecuencia de los actos buenos y malos realizados por aquellos.

Desde nuestra racionalidad estamos en capacidad de cernir lo que es de beneficio para todos de lo que produce efectos negativos en la cotidianeidad del ser. Nuestra conciencia moral, representada como el juez de nosotros mismos, nos permite saber cuándo realizamos un acto bueno y cuando lo realizamos mal. Aparece el concepto de instancia sancionadora que puede estructurarse como castigo, el remordimiento, o como premio traducido en la “satisfacción del deber cumplido” o beneplácito.

Los actos humanos equivocados pueden ser sometidos para que la sociedad realice un juicio moral negativo. Sólo que si en nuestra conciencia y en nuestra humildad pedimos a aquellos que agredimos que se nos perdone, porque el errar es de los humanos, con seguridad que nos perdonan.

El perdonar consiste en no tener en cuenta el daño o la ofensa que se ha cometido. Es librar a alguien de una obligación o castigo. El perdón es la acción por la que una persona, el perdonante, que estima haber sufrido una ofensa, decide, bien a petición del ofensor o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor o hacer cesar su ira o indignación contra el mismo, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden afectadas o queden menos afectadas.

El perdonar no cambia para nada el pasado pero si el futuro. La guerra es el proceso del hombre derivado de su irracionalidad y ceguera de la condición humana. Los hombres de la guerra pueden en un momento hacer un acto racional para la búsqueda de la paz. Estos merecen todo el apoyo cuando a partir de la muerte y del caos deciden organizar su vida y piden perdón a la humanidad.

La condición del ser humano está plagada de aciertos y desaciertos, sólo que si desde su conciencia moral y desde su humildad tiene la capacidad de pedir “que no se tenga en cuenta el daño cometido” con la seguridad que en el futuro se dedicará a hacer el bien y a trabajar por el progreso social desde los principios de la igualdad y la justicia.

El perdón, antes de ser un hecho social es una de las grandes capacidades humanas y quizá la más valiente de las acciones, en la medida en que intenta lo aparentemente imposible, deshacer lo que ha sido hecho, y consigue un nuevo comienzo donde todo parecía haber concluido; es una acción única y culmina en un solo acto.

El perdón es ante todo una decisión personal, una opción del corazón; es una actividad sin final, en constante cambio y variación, por medio de la cual aceptamos la realidad y nos reconciliamos con ella.

Es un intento por sentirnos a gusto en el mundo. Es una iniciativa de cada individuo, respecto a sus semejantes. Por el contrario, la falta de perdón, especialmente cuando favorece la prolongación de los conflictos, tiene enormes costos para el desarrollo de los países del mundo y de los hombres.

www.catedraderamiro.blogspot.com